17 diciembre 2013

La guitarra de MonoPunk

Dicen que tenía 37 años, pero MonoPunk no puede haber muerto de 37 porque era mayor que yo, y yo tengo 38. ¿O será que siempre me pareció mayor por lo escoñetado que andaba?

En estos días avisó Vladimir Sosa Sarabia por Twitter, que MonoPunk se había muerto. No sé qué sentí; creo que es la primera vez que me quedo tan indiferente al enterarme de la muerte de una persona a la que conocí y que en algún momento fue eso que llamamos "un pana".






De acuerdo con las voces de la Caracas nocturna de los 90 (yo viví en La Rosa, Guatire, hasta el año 2003), MonoPunk era un ícono de la zona de Bellas Artes, y muy especialmente del área de la Plaza de los Museos y el Rajatabla. Y debe ser cierto, porque la última vez que lo vi en Guatire, fue en 1994, el día que el muy hijoputa me robó la guitarra. Luego desapareció del planeta y sólo lo volví a encontrar en las memorables jornadas de teatro y cerveza que nos dispensábamos con Gustavo Urbina.

Salíamos del reestreno de "Tu país está feliz", que fue la primera obra que montó la agrupación teatral Rajatabla, allá en 1971, y que repitieron en 2006 para celebrar sus 35 años. Yo no podía imaginar que me iba a encontrar de frente con un tipo andrajoso, destruido, con obvias señales de estar consumiendo drogas muy agresivas, que me pidió plata. Cuando lo ví, no lo podía creer... atiné a responderle:  


"¡qué bolas tienes tú, me robas la guitarra y después me pides plata!".

Lo que quedaba de MonoPunk me reconoció. Me dijo, adolorido:


"¡mala mía panita! ¡no me recuerdes ese tiempo, ese infierno en Guatire!".

Y se fue, meneando la cabeza hacia los lados, como sacudiéndose un chaparrón invisible, y confundiéndose en la oscuridad como si estuviese en una escena de Sin City. Yo llegué a Caracas en la huída de mi infierno guatireño...





Lo cierto es que sí conmueve esta historia trágica. Conocí a MonoPunk hace como 22 años. En esa época no lo sabía (ni era importante) pero se llamaba Gabriel Rodríguez  y desde carajito estaba metido en el peo de las drogas. Dicen las malas lenguas que este pana era hijo de José Ángel Ciliberto, el famoso funcionario del gobierno de Lusinchi que estaba hasta el cuello en el escándalo de los jeeps. También (parece mentira) tenía mamá, y era (o es) una señora conmovida y asustada del destino que había tomado su muchacho.

Allá en 1993 un grupo de locos y soñadores fundamos el At'neo La Rosa, único ateneo que había en toda la zona de Guarenas y Guatire, e inmediatamente montamos una peña teatral, poética y musical que sólo contaba con un pequeño sonido (una cornetica como de 12 vatios, en realidad), propiedad de uno de los fundadores.

Nuestro grupo era muy compacto y cuidadoso con sus elementos. Si una muchacha vivía lejos, la llevábamos a su casa y regresábamos a pie aquel bandón. Una noche nos dimos cuenta de que se nos acercaban unos tipos muy malandrosos, y nos pusimos nerviosos porque aunque éramos varios, ninguno estaba armado siquiera con un cortauñas. De repente, los tipos se devolvieron con cara de susto. La causa era que un poco detrás de nosotros había salido de una calle el grupo de MonoPunk, y a esos panas los malandros sí les tenían  miedo.

Esa banda de chamitos roqueros metaleros punketos (vaya usted a saber qué coño eran, yo apenas sé un poquito de joropo), tenía como instrumento clave era un adefesio metálico llamado "la perolera". La perolera era básicamente un rin de carro, al que se le acoplaba una vara metálica que a su vez sostenia toda clase de peroles sonoros que entre todos intentaban sustituir a una batería. Y claro, ellos siempre cargaban cabillas, que era con lo que le daban coñazos a la perolera, y a los malandros también.

El líder de la banda era MonoPunk y a veces le pedía al ateneo la cornetica prestada. Siempre la devolvió en perfecto estado y con puntualidad. Hasta que un día fue a mi casa, pidió prestada la cornetica y la guitarra para un ensayo, y pasaron 12 años para que lo volviera a ver. Era la primera guitarra que yo compraba con mi salario. Representaba un logro personal y además sonaba bastante bien.

Como no aparecía, a la semana pasé por su casa (la de su mamá) y la mujer, llorando, me explicó que MonoPunk se había llevado todo; equipo de sonido, televisor, algunas joyas de ella; que le había roto las rejas de las ventanas para entrar y que no sabía donde estaba. Efectivamente las rejas estaban salidas de sus quicios.

Ya pasaron casi 20 años, y ahora MonoPunk no está más. La reseña de El Universal es risible...





Hace poco, por una de esas vueltas de la vida, supe que alguien había abierto un grupo de Facebook dedicado a él. Hubo gente que lo admiró por ser consecuente con sus ideales. Hay gente que cree que era anarquista, un verdadero representante de la cultura punk. Yo creo que sólo fue consecuente con su necesidad de consumir droga; ningún drogadicto puede tener ideología. Si le creemos a las malas lenguas, fue víctima del desamor de un político, y desde cualquier ángulo, fue víctima de su propia desidia, de su fatal aferrarse a un destino maldito. Lo mataron de una puñalada.

No siento dolor por él; no me conecté nunca con él ni con su estilo. No puedo dejar de pensar que ese mismo pana que me salvó de un malandro alguna vez, terminó convirtiéndose en otro malandro y que junto a la  banda de piedreros de Bellas Artes debe haber jodido a más de uno para quitarle un reloj, un celular, unos zapatos. Pensándolo bien, era bueno haber conocido a MonoPunk en sus tiempos de adolescente.

Da dolor pensar cuántos destinos malditos siguen todavía rebuscando por las calles, y cuántos vendrán.

Descansa si puedes. Tu huella dejaste.









09 diciembre 2013

Muchas alcaldías, importantes pérdidas

Finalmente se han realizado las elecciones municipales en el país, para elegir a 337 autoridades; 335 alcaldes regulares y dos alcaldes mayores o metropolitanos.

Antecedentes


Las últimas elecciones municipales en el país se produjeron en el año 2008, en coincidencia con las de gobernadores. En aquella ocasión las fuerzas del chavismo acumularon 17 de las 23 gobernaciones en disputa, pero perdió en las de mayor peso poblacional. Lo mismo ocurrió con las alcaldías, dado que con el 54% de los votos alcanzó 263 alcaldías de las 326 en disputa. 78% de las alcaldías con 54% de los votos. Esto se debe a la diferente cantidad de votantes que eligen cada alcalde. La ciudad de Caracas es muestra de ello: en Chacao hay cerca de 56 mil votantes, mientras que en Libertador hay 1 millón 625 mil. Cada uno de esos disímiles grupos genera un alcalde.

En el año 2010 hubo elecciones parlamentarias, con un resultado también parejo en la totalización de votos, pero que arrojó 98 diputados para el chavismo, contra 67 de la oposición. La razón es la misma. Los circuitos electorales tienen distinto número de votantes.

En 2012 hubo elecciones regionales, y el chavismo obtuvo 20 de las 23 regiones, consolidándose en todo el país, excepto en los estados Amazonas, Lara y Miranda. Ese mismo año, en las presidenciales Hugo Chávez le dio una paliza a Capriles (a la postre gobernador de Miranda), sacándole 11 puntos de ventaja..

En 2013 debido al fallecimiento del presidente Chávez, hubo elecciones presidenciales, con un resultado muy parejo, que comento en este mismo blog en la entrada Receta para perder 700 mil votos.  Maduro ganó, pero la ventaja de 11 puntos obtenida anteriormente se redujo, en ausencia del lider fundamental del proceso, a menos de 2 puntos.

Así que estas elecciones municipales son las primeras que se realizan sin la presencia física del Comandante Chávez y también fueron planteadas por la oposición como una suerte de plebiscito, dado que sus dirigentes estaban convencidos de que seguirían remontando la cuesta y que en esta ocasión, por fin, tendrían la mayoría numérica y estarían listos para ir a un referendum para convocar a una constituyente.











































Esta pretensión ha quedado definitivamente desdibujada.

Cuánto gané, cuánto perdí


Aunque aún se están totalizando y definiendo concejales, se puede decir que el resultado está claro: con el 98% de los datos escrutados el PSUV y sus aliados se quedan con  250 (75%) alcaldías, mientras que la oposición acapara 69 (21%). Otras están en manos de grupos independientes.  Es una victoria contundente por parte del chavismo. De las capitales de estado, el GPP se queda con 14 de las 24 posibles.

Pero cuando observamos los resultados con mayor detalle, encontramos algunos indicios preocupantes.

No pudimos recuperar Maracaibo, ni conquistar la Alcaldía Mayor de Caracas; hemos perdido Barinas, bastión natural del chavismo; igualmente Barquisimeto, con lo que ahora no sólo la gobernación, sino que también esa capital queda en manos opositoras. Maturín se pierde debido a la división; perdimos Mérida, al igual que 5 alcaldías en Táchira, incluyendo una paliza recibida en San Cristóbal. Suerte similar tuvimos en Valencia, en donde el ex alcalde Edgardo Parra (aclaro que no es familiar mío) del PSUV, salió bajo acusaciones tremendas de corrupción.


Otro importante detalle es que antes de las elecciones, el chavismo controlaba 263 alcaldías (así que hemos perdido 13), con lo que la oposición logró aumentar el número de alcaldías que tenía y también el porcentaje de votos obtenidos, en relación con las municipales de 2008, cuando alcanzó el 35%. Esta vez lograron el 45%.

Tuvimos una abstención del 40%, mientras que en 2008 fue de 35%.

Tomando en cuenta toda el agua que ha corrido bajo el puente en estos años, la determinante ausencia del presidente Chávez, y la minúscula brecha de abril de 2013, el resultado es magnífico. Pero el PSUV como organización política hegemónica, y el pueblo organizado, afiliado de múltiples formas al Gran Polo Patriótico (GPP),  debemos hacer valer nuestro aprendizaje e iniciar un proceso importante de defensa de nuestros derechos como electores y como parte de una revolución que se hace día a día y no sólo durante los comicios. Porque a pesar de la victoria numérica, hay un problema ético subyacente que, de no corregirse, puede destruir no al partido, sino a la revolución. Son cosas muy distintas, y perpetuar a un partido, cualquiera éste sea, sin mantener la revolución, es equivalente a destruir el trabajo del Comandante Chávez.

El dilema ético: la candidatura forzada


Tras el batacazo de abril, cuando casi nos quitan la presidencia, en cada municipio se organizó la gente para definir quién sería candidato a la alcaldía correspondiente. Cada partido involucrado tiene sus propios métodos y modelos para escoger a su representante y luego tendrían que venir los acuerdos. Para el año 2008 se realizaron unas elecciones primarias dentro del PSUV y sólo en dos casos hubo que definir las cosas por medio de la intervención de la directiva del partido.

En 2013 este proceso fue abruptamente interrumpido y el PSUV nombró de manera inconsulta a todos los candidatos, correspondientes a las 337 alcaldías en disputa. En los casos de Guarenas y Guatire, quedaron mas de 8 precandidatos del PSUV por fuera de toda posibilidad, y algunos de ellos se lanzaron por su cuenta. Se había cercenado la participación popular en el nivel más cercano al pueblo.  Debido a la toma de las tarjetas por parte de los candidatos "a dedo" muchos  venezolanos dejamos de votar por nuestros candidatos naturales para  optar por una tarjeta de un partido político X.

Como se ve el resultado de esta decisión fue dispar. En algunos lugares la división significó perder plazas, como en el municipio Samuel Darío Maldonado (del estado Táchira) en donde ganó el candidato de la MUD, con 48% de los votos, siendo que los votos del chavismo superaron esa cifra, pero había dos candidatos, que sacaron cerca del 25% de los votos cada uno.

En no pocos casos la experiencia produjo el fortalecimiento de fuerzas revolucionarias distintas al PSUV, como Vanguardia Revolucionaria, que obtuvo la alcaldía mayor de Alto Apure, desplazando tanto a la alianza del GPP como a la MUD. El PCV, por su parte, logró que 2 de sus candidatos independientes del GPP obtuviesen alcaldías. Otros 7 candidiatos del PCV triunfaron dentro de la alianza en todo el país.

Para muchos de nosotros, los nombres escritos en la tarjeta del PSUV, el PCV, el PPT y otros partidos de la alianza, no significaban nada. Thaís Oquendo resultó favorecida en Guatire pero apenas con el 2% de ventaja. Quien escribe, tras 25 años vinculado al municipio, jamás había visto o escuchado nombrar a la candidata. Por suerte, la postulación de dos candidatos de oposición la favoreció. En otros casos, se postuló a personas rechazadas anteriormente por las fuerzas vivas de la ciudad, como ocurrió en Guarenas con Rodolfo Sanz (cuya gestión en el Ministerio de Minas es duramente criticada). Mucha gente emitió su voto con los dedos puestos en la nariz.

Son notables las postulaciones de Pérez Pirela, Wiston Vallenilla y Antonio Álvarez (El Potro), por tratarse de genuinos paracaidistas, venidos de la pantalla de televisión. En el primer caso hay una vinculación clara con la política, dadas las características de su programa "Cayendo y Corriendo", dedicado al análisis de medios. Su caso se parece al de otro mediático: Mario Silva, quien también perdió al intentar la gobernación de Carabobo en 2008.

Los otros dos parecen sacados de la papelera de reciclaje de Sábado Sensacional. Uno fue el animador de innumerables jornadas de embrutecimiento televisivo en la extinta RCTV., y el otro pasó de ser pelotero de Grandes Ligas a ¿cantante? de reguetón.

Ninguno de los dos tiene trabajo político realizado ANTES de las campañas en las que participaron; es decir, no están vinculados con Chávez sino que aparecieron cuando éste ya estaba en las últimas. Pero son niños bonitos... el esquema con el que habíamos perdido 700 mil votos en abril, se repitió en pequeña escala en plazas clave para el control de Caracas y Miranda.





¿Qué habría pasado en Caracas de tener un candidato convincente en el municipio Sucre? ¿Cómo sería Caracas si nuestro alcalde mayor y el alcalde de Sucre fuesen genuinamente revolucionarios? ¿Se imaginan las posibilidades de coordinación entre un alcalde revolucionario y Pdvsa? ¿Y los consejos comunales?

Otro caso tremendo es el de Mérida, en donde la división le regaló la alcaldía a la oposición. Y lo mismo ocurrió en Maturín. Esas plazas eran nuestras de manera natural, y hablamos de capitales de estado, con cientos de miles de habitantes que ahora correrán con las consecuencias de las decisiones de un cogollo político, que atropelló a su propia militancia.

Quitarle los liderazgos naturales a una revolución es jugar en su contra, aunque electoralmente hayamos vencido. Tarde o temprano esos liderazgos deberán retomar su espacio y es urgente que el GPP comience a tender puentes hacia esos sectores, a fin de incluirlos en la dinámica de gobierno local.


06 diciembre 2013

Adios, Madiba.


 
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