01 diciembre 2010

Contra las palabras rebuscadas

Diatriba de Alberto Salcedo Ramos en contra del lenguaje simulador y presuntuoso

Por Alberto Salcedo Ramos
| 1 de Diciembre, 2010
Dice Ernesto Sábato que el mundo andaba bien hasta que se creó la palabra “parámetro”.
Borges propuso desterrar de la memoria universal al inventor de la palabra “conmilitón”.
Una amiga mía, extremista como ella sola, dice que le aplicaría la pena capital a un profesor que tuvimos en la universidad, un tipo tan rebuscado que cuando le entregábamos nuestros ensayos no nos decía que los calificaría, como hacían los otros maestros, sino que los iba a “someter a un discernimiento”. Me cuentan mis corresponsales que el profesor sigue pronunciando su afectada frase en el mismo tonito petulante de hace veinte años, como si estuviera diciendo: “mira de lo que soy capaz”.
Todos tenemos una lista de palabras que nos chocan, que nos golpean en el hígado. Que nos hacen sentir, como a Sábato, que si las decimos el mundo se va a acabar. ¿Qué tal los vocablos “incomensurable”, “inenarrable” y “magnanimidad”? Durante mucho tiempo sentí que no me gustaría tener de cuñado a alguien que se exprese de esa forma. Pero ahora, cuando veo que un columnista de prensa escribe “el día retro próximo” en lugar de decir “ayer”, no preparo la soga de la horca sino que simplemente me río. Cuando escucho a cualquier orador latinoamericano diciendo que “la depuración de las costumbres políticas es un propósito nobilísimo e insoslayable”, no me acuerdo de Cicerón sino de Cantinflas. Por eso – insisto – sonrío, y hasta lo tomo como un guiño que el buen hombre me hace, para que no me aburra. Lo mismo me pasa con esos comentaristas deportivos que analizan la “curva elíptica” de la defensa y la necesidad de “referenciar” al goleador contrario. Uno de ellos llegó al extremo de remplazar la palabra “lluvia” — bella y simple — por un esperpento memorable: “precipitación pluviométrica”. Quizá un día de estos, cuando algún atacante desperdicie un gol fácil mandando el balón a veinte metros del arco, este señor nos diga que “la pelota se ha perdido en lontananza”.
Es el mismo lenguaje simulador y presuntuoso que caracterizaba ese período histórico conocido en Colombia como Patria Boba: época de patillas engoladas, de retratos con aire independentista, de manos cursis posadas sobre el corazón. Las palabras, a tono con ese espíritu artificioso, eran alambicadas, fatuas, más propicias para la esfinge de mármol y el pergamino que para la conversación entre los hombres. Para la muestra, varios botones: “bajaré tranquilo al sepulcro”; “otro día de gloria va a coronar nuestra admirable constancia”; “mi autoridad emana de vosotros”. Nuestras repúblicas fueron grandilocuentes desde sus orígenes. Sus dirigentes, retóricos a ultranza, han estado siempre más dispuestos al discurso que a la acción. Para controlar la historia no han tenido que empuñar la espada de acero sino la pluma de ganso. Se trata de esa enfermedad bautizada por el periodista Alberto Aguirre con el nombre de “acromegalia del verbo”, cuyos síntomas más evidentes son el rodeo inútil y la solemnidad. Aún hoy se siguen empleando impunemente antiguallas como “acuerdo sobre lo fundamental” y “venerable parlamentario”. Quienes las usan acaso están más interesados en oírse a sí mismos que en ser oídos. Por eso, quizá, hemos producido más monólogos que diálogos.
¿Qué pretenden el escritor que cambia la palabra “verano” por “estío”, el diplomático que le llama “disyuntiva difícil” al “enfrentamiento” con el país vecino, el poeta que no se baña en “el mar” sino en “el piélago” y el cronista que utiliza giros como “sosiego post-coital”? Todos ellos tienen en común la creencia de que la impostura hace milagros: suponen que para ser poéticos, basta un sinónimo; para solucionar los conflictos, un eufemismo, y para resultar exquisitos, una pirueta verbal. Están también los que siempre plantean sus ideas de la manera más vaga o enredada que les es posible, porque estiman que mientras menos se les entienda lo que dicen, más interesantes parecerán ante sus interlocutores. No ven la claridad como un atributo necesario sino como un problema de estilo, porque los pone al alcance del populacho. Entonces, para conjurar semejante peligro, no usan “apuntes” sino “acotaciones” y nunca ponen su “firma” sino su “rúbrica”. En vez de “preguntar”, “interpelan”, y si por casualidad tienen un perro en casa, se refieren a él con el apelativo de “gozque”. Para ellos no existen los “discursos” sino las “alocuciones”, ni los “desacuerdos” sino los “disensos”.
Sé de personas que también en las palabras establecen jerarquías sociales. “Morirse”, para ellos, es asunto de plebes: lo “de buen recibo” entre la gente de su alcurnia es “fallecer” o “expirar”.
***
Cuando tenía doce años me tocó leer el poema Boda Negra, de Julio Flórez. Aunque no lo entendí, me lo aprendí de memoria. Creía quizá, como suele ocurrirle a mucha gente, que si sus versos resultaban complicadísimos debía ser porque eran muy inteligentes:
Llevó a la novia al tálamo mullido
Se acostó junto a ella enamorado
En aquella época era muy tímido y no me atrevía a abordar a las muchachas del barrio. Cuando alguna me gustaba, le enviaba una carta en la cual le proponía que nos acostáramos en el “tálamo mullido”. Ninguna me tomaba en serio, por supuesto, ni para abofetearme ni para complacerme. Es obvio que no entendían nada.
La lista de palabras y frases incomprensibles que conocí durante aquellos años es más bien extensa. A un primo mío que era mujeriego, mis tías le llamaban “promiscuo”. No entendía por qué diablos a un muchacho que tenía tantas novias bonitas, se le nombraba con ese vocablo tan feo. La confusión empeoró cuando supe que mi tío Gonzalo trabajaba como “juez promiscuo”. Me lo imaginaba asediado por bandadas de mujeres que lo mimaban, le arreglaban el bigote y le ponían un clavel rojo en el bolsillo de la camisa. Una tarde, mi tía Libia me preguntó qué quería ser cuando fuera grande, y yo le respondí sin vacilar: “periodista promiscuo”.
Entre los chicos de mi edad, me sentía seguro; entre los adultos y sus palabras raras, me sentía imbécil. Los poetas que nos recomendaban los profesores comparaban los labios de las mujeres con la miel de las abejas y con el néctar de las manzanas, pero mi primo, que las había besado a casi todas, decía que ninguna boca era dulce y pegajosa como el almíbar. Lo que hoy en día es ya una certidumbre, en aquel momento era tan solo una sospecha: el lenguaje, herramienta esencial de comunicación entre los hombres, falsifica, engaña.
***
Muchas de las expresiones rebuscadas que conocí en la adolescencia, me siguen pareciendo inocentes. O bien se debieron a la vanidad, o bien a la torpeza, o quizá fueron tan solo rezagos de una época en que el mundo era más rimbombante. Varias se han sedimentado en mi memoria: “ósculos mortuorios”, “omoplato sifilítico”, “noche ineluctable”, “beso trémulo y perenne”. No pediría, como mi amiga, la pena de muerte para sus autores, pues esas frases me producen nostalgia, lo admito.
Existe, en cambio, otro tipo de fraude que de ninguna manera es inofensivo. Lo cometen quienes no usan el idioma para revelar sino para ocultar, aquellos — casi siempre políticos — que le llaman “carencias” al “hambre” y “malversación de fondos” al “robo”, esos que jamás hablan de “la gente asesinada” sino de la “tasa de criminalidad”. No hay que ser paranoico para afirmar que la razón de ser de tales burladeros retóricos es esconder las verdades incómodas. El problema va más allá de la semántica: se empieza por el cambio del lenguaje, pero después se puede alterar cualquier otra cosa: la Constitución Nacional, las estadísticas, los indicadores económicos, el curso de los ríos o la temperatura de los nevados. Por algo decía Confucio que cuando las palabras pierden su significado, los hombres pierden su libertad. Hubo un tiempo en que los poderosos no retorcían la lengua para encubrir la realidad. Se hablaba de “tugurios” y no de “zonas deprimidas”, de “subdesarrollo” y no de “vías de desarrollo”, de “enfermedades” y no de “quebrantos de salud”.
Ahora bien: justo es admitir que no siempre hay mala intención detrás de los eufemismos. A menudo se trata de un sentido compasivo del lenguaje. Algunos ingenuos creen que ciertos problemas son menos graves si se les nombra de un modo piadoso. Y así, al “cáncer” le llaman “penosa enfermedad” y a la “ruina”, “insolvencia”. Maniáticos de la urbanidad, suponen que una forma refinada puede borrar un fondo brutal. La mala noticia es que las “prostitutas” no dejan de ser lo que son simplemente porque ahora les expidan carnets de “trabajadoras sexuales”.
En estos tiempos hay una obsesión desmedida por lo políticamente correcto. Ahora, el “viejo” no es “viejo” sino “adulto mayor” y los “pordioseros” no son “pordioseros” sino “seres menesterosos”. Digan lo que digan los pontífices de la diplomacia moderna, yo me niego a reemplazar la palabra “negro” – que nunca he usado peyorativamente – por el vocablo “afrodescendiente”, que se me antoja insulso. No habrá quien me convenza de usar ciertas palabrejas que se han puesto de moda, como “propositivo” y “paquete de soluciones”. ¿De dónde sacaron los académicos eso de “insumos” para referirse a lo que antes se conocía, sencillamente, como “apuntes”, o “investigación”, o “material de trabajo”? ¿Insumos? ¡Qué horror! Jamás se abrirá mi boca para pronunciar estos mamarrachos idiomáticos. Pero eso sí: tampoco propondré la horca para quienes los utilizan, pues, al fin y al cabo, como decía uno de mis maestros más queridos, ninguna idea se merece un cadáver.
***
Quizás lo que ocurre es lo que insinúa Octavio Paz: que cada persona viene al mundo con sus propias palabras, ya contadas, debajo del brazo. Cuando las encontramos por la vida, no las conocemos sino que las reconocemos. Nos damos cuenta, de inmediato, si son nuestras, si son las palabras que elegimos y nos eligieron, para decir lo que necesitamos decir. En la República Soberana e Independiente de las Palabras hay desde escoria hasta piedras preciosas. Cada quien busca lo que necesita. Cada quien recibe lo que se merece. En este universo no hay injusticias, no hay dominios arbitrarios: tienes lo que te has ganado, ni más ni menos.
Creo que la precisión en el lenguaje no debería ser una preocupación exclusiva de los escritores: a todos los seres humanos nos viene bien expresar nuestras ideas con los vocablos justos. Mark Twain lo dijo de manera muy hermosa: “la diferencia entre la palabra adecuada y la casi correcta, es la misma que entre el rayo y la luciérnaga”.
No resisto la tentación de terminar este artículo contando una experiencia que me sucedió con mi hijo Mario. Una tarde cualquiera de 1995, cuando él tenía seis años, se me ocurrió llamarlo con una de aquellas palabras grandilocuentes que me aprendí en la adolescencia.
– Ven acá, benemérito – le dije, mientras lo halaba por un brazo.
Él se me soltó de las manos, furioso, y se alejó mascullando entre dientes:
– ¡Más benemérito serás tú!
Desde entonces supe que al muchacho tampoco le gustan las arandelas innecesarias. Esa es la razón por la cual a él las amigas sí le entienden y lo acompañan, sin agüeros, a dormir en el “mullido tálamo”.

21 noviembre 2010

Politikom: Los expedientes

Copio descaradamente este texto de Luz Mely Reyes, aparecido hoy en Últimas Noticias, porque me parece estupendo.

Luz Mely Reyes: Politikom: Los expedientes
Luz Mely Reyes / lreyes@cadena-capriles.com | domingo, 21 noviembre 2010 08:22 a.m.
Uno de los fenómenos comunicacionales más interesantes que hemos presenciado en estos últimos 12 años es ver cómo se construyen supuestos y sobre ellos se buscan reacciones y nunca se sabe cuánto hay de cierto y falso, lo que produce un estado generalizado de duda.

En 2003 el periodista Clodovaldo Hernández describió en su artículo La cachiporra parte del fenómeno.

El asunto funciona como lo hace un chisme, pero amplificado por los medios de comunicación. El mecanismo es perversamente simple y ha sido usado históricamente. No basta con decir mentiras, hay que buscar cualquier elemento que pueda hacerlas creíbles. Como bien reza la máxima de la propaganda: una mentira dicha mil veces se convierte en una verdad. De ser posible se usa cualquier falla real de la víctima para darle. Por eso la frase " la mujer del César no sólo debe ser honrada, sino parecerlo" es tan certera.

Es evidente que el presidente Chávez, al igual que otros líderes incómodos, ha sido blanco de este tipo de estrategias. Los trucos viejos lo son porque funcionan, más aún en el reduccionismo polarizador: capitalismo salvaje vs comunistas comeniños.

En las semanas recientes nuevos capítulos se han sumado al expediente. El caso Cubillas (terrorismo-ETA), mezclado con una "telenovela" llamada El palestino y el caso Walid Makled, (narcotráfico-corrupción), el preso más mediático de los últimos tiempos.

Estos señalamientos tienen mucho sentido a los fines de perjudicar al Mandatario.

Como consecuencia del 11S, se decretó una guerra mundial contra el terrorismo. En 2002 la UE y EEUU calificaron a las Farc de terroristas. A la guerrilla colombiana le ampliaron sus delitos al aliarse con factores del narcotráfico. A los ojos de quienes esperan a Chávez en la bajadita: ser terrorista y narcotraficante es lo mismo y esto se castiga duramente.
La otra barajita que le tienen es la de la energía atómica. No le acusan de desarrollar armas de destrucción masiva porque Venezuela no tiene historial belicista.

A mi juicio, la salida a este tipo de trampas es la transparencia y la firmeza. En eso el Gobierno ha sido torpe. Muchos le vendieron al Ejecutivo una fórmula para enfrentar la guerra mediática: negar el acceso a la información oficial.
Descalificar automáticamente cualquier denuncia. "Linchar" a muchos de quienes le critican y contrarrestar con un sistema de medios públicos, donde, con sus debidas excepciones, abunda voluntarismo, como lo afirmó Pascual Serrano, con grandes dosis de desconocimiento. En consecuencia, muchos de los funcionarios no están preparados para enfrentar las peticiones de información; reaccionan tardíamente cuando de investigar se trata; muchas veces no saben cuándo están metiendo la pata y en vez de tener el cuero curtido, lo tienen gastado.

Mientras que el Presidente debe "portarse bien" y hacer algunas gracias, para que la opinión pública internacional no lo castigue.

01 octubre 2010

Conjurando septiembres

Conjurando septiembres

En once días septiembre
nos mostró su rostro cruento
plomo a ráfagas de viento
albergándose en su vientre

Cayó el compañero Allende
Una vez hace ya tanto
y se nos quedó el espanto
acrisolado en septiembre

Llegó de nuevo ese mes
y quiso en su postrer día
destrozar la melodía
y matarnos otra vez

La guadaña de la muerte
quiso callar nuestro canto
Y Quito conjuró llantos
eterno, enorme y valiente

No se podía permitir
que en el ombligo del Alba
se nos clavase una daga
¡no lo dejamos morir!
¡no lo dejamos morir!


Supiste cambiar el signo
el maleficio acallaste
los eclipses alumbraste
con la luz de un pueblo digno

Y Quito plantó su rostro
corazón, sangre y bandera
para salir de primera
como cualquier diez de agosto

Porque un pueblo que florea
para hacer su primavera
corrió a entregarsela entera
al presidente Correa


Eduardo Parra Istúriz
1ro. de octubre de 2010



Todavía no tengo clara la música pero se la pondré. Esto va dedicado al Ecuador, al hermoso pueblo quiteño, a la mitad el mundo; pero muy especialmente a mi querida Vanessa Vergara que acaba de encarar la batalla de los pueblos con increíble valentía; y al Feli, que acaba de aprender muy rápido lo que significa la dura lucha por la libertad. Lecciones como la de hoy son las que comprometen a un hombre para toda la vida. ¡El Ecuador, man, el Ecuador!

19 septiembre 2010

Las armonías perdidas de mi abuela

Hace poco vi una caja de música en una película y me quedé pensando: "hace tiempo que no veo una de esas"...

Mi abuela materna, la abuela Rosa, era una de esas señoras ultra cuidadosas y que conservaba todo en perfecto estado, y tenía algunas cajas de música. Recuerdo que en mi casa, la de cuando era niño, había varias de ellas, y de vez en cuando (no sé de dónde salían), aparecía por allí un mecanismo de cuerda, con su minúsculo carrillón dentado y su rodillo marcado con ínfimos puntos, que hacían vibrar los dientecillos con vayusté a saber qué melodía.



De este misterio salen las notas

Había una, que era mi favorita por lo espectacular, que era un payaso de porcelana, bastante grande, montado en una base también de porcelana, que estaba en actitud de tocar un violín. Lo increíble era que el payaso, con todo su peso, giraba completamente mientras desde la base salía la delicada música que pretendidamente tocaba el bufón con su violín. Puedo tararear de memoria el tema del payaso, aunque no sé cómo se llama, ni quién la compuso.

Había otra caja de música. Siempre estaban montadas en el mueble del juego de dormitorio de mi abuela, fabricado por el abuelo Pablo, que fue el que usó durante 10 lustros, y que ahora usa mi mamá.

Les decía que había otra caja de música más pequeña y que lucía más moderna porque era de plástico brillante; en ella sonaba el tema de Love Story, y el mecanismo hacía girar y levantarse a una bailarina pequeñísima, con una sutil gasa que figuraba un vestido de campana, volador y transparente, y a la cual estaba pegado su compañero: un muñequito completamente vestido de negro que lucía indefenso ante el empuje de la bailarina.


La parejita que aparece aquí es idéntica a la de la cajita de música de mi abuela


Un inciso. Mientras escribo esto decidí escuchar el disco "No es el fin", de Carlos Valera, y en el primer tema suena una cajita de música. Debe ser el espíritu de la abuela Rosa, que conoció siempre mis deseos desde que nací, y me guió hasta ese disco en particular. Fin del inciso.

Seguía diciendo. Cuando escuché la caja de música en la película del sábado, comprendí súbitamente que los niños de hoy no conocen ese hermoso sonido. Creo que muy pocos han tenido cerca una cajita de música, a no ser que hayan visitado alguna tienda indecentemente cursi, con su abuela, seguramente. O con un tipo cursi, como yo, que desee escuchar una caja de música de nuevo.

Y claro, de esos poquitos, acaso un par habrá visto alguna vez el misterioso mecanismo creador de la maravilla melódica y el baile de los objetos que el fabricante (siempre prefiero los artesanales) haya decidido usar para decorar el juguete.

Ellos (los carajitos de ahora) no se quedan embobados 10 minutos viendo a la bailarina girar; experimentando cómo cada vuelta era más lenta, en la medida en que se acababa la cuerda. Porque los chamos de hoy no conocen muchas cosas de cuerda, me parece... Tampoco se preguntarán, ya mayores, cómo el artista que hizo ese payaso de porcelana logró un equilibrio tal que un mecanismo tan sutil pudiera moverlo sin que se cayera y se quebrase en mil pedazos, como tantos recuerdos que uno luego rearma a partir de un sonido, de un escenario en una película.

Claro, lo que pasa es que yo no escuché de niño el incesante golpeteo de una ametralladora en un videojuego, o en la vida real. Menos mal.


P.D. Buscando imágenes para esta entrada, me conseguí con esta otra, de una bloguera llamada Sonia, en España, que me satisfizo mucho, porque sé que tiene y disfruta de una pareja de bailarines idéntica a la que les mostré.

17 junio 2010

Se fue Rojitas

Ha fallecido el más viejo de los sampedreños. Manuel Ángel Rojas.

Manuel Rojas "Rojita", en el lente de Daniel Hernández


Cuando tenías 14 años te subías al techo de tu casa a broncearte porque eras blanco (ja, tú pensabas que te ibas a poner negro), y el San Pedro era una fiesta de negros, y los catires como tú no tenían por qué estar ahí. Bastante cuero te dió tu papá por andar bailando esas negrerías. Pero ganaste la batalla y hasta ayer fuiste el sampedreño mayor.

El pueblo de Guatire te acompaña y despide hoy y mañana, viejo; y yo que te conocí, que tomé carta roja, caballito frenao y café (cómo no) contigo, allá en la casa de Auristela Rondón, no podré verte.

Desde aquí, que es desde donde puedo, te digo hasta lueguito, porque viejo, tú no te puedes ir. Todo está en la memoria y en el sentimiento.

10 junio 2010

Israel qué bonito es Israel...

Caricatura de Alberto Monnt
Un dechado de ternuras...

17 marzo 2010

Saqueos, terremotos y mentiras

Esto me lo envió un amigo chileno, es bueno reflexionar acerca de cómo viven en Chile; como vivimos en Venezuela, cómo nos trata el capitalismo, el marketing; el ansia de tener cada día lo que nos prometen en "cómodas" cuotas.



Saqueos, terremotos y mentiras


Chile es un país sísmico y obviamente todos sabemos que en algún momento de nuestras vidas tendremos que lidiar con un terremoto. Sabemos que tendremos que levantarnos a pesar de los temores y la histeria del momento.

¿Pero qué sucedió en nuestro país que este sismo fuera tan distinto a los anteriores?

A mi modo de ver fue “El Terremoto Moral”, como así lo llamó la prensa.

Muchos de nosotros tenemos todavía en la retina los saqueos que se produjeron a pocas horas de aquel remezón asesino. Los que miraban por TV desde el extranjero se sorprendieron al observar que sobre las ruinas mucha gente corría cargando en sus hombros un televisor plasma, una lavadora o un microondas, otros con vehículos del año cargando bañeras, zapatillas, whisky, notebooks, etc.

El pan, la leche, los frejoles, el yogurt y las frutas de un momento a otro se transformaron en objetos superfluos ante la desgracia nacional.

Los grandes medios horrorizados mostraban y acusaban y todos aquellos que “robaban, saqueaban e incendiaban”: eran delincuentes y había que encarcelarlos y los que corrían con una lata de leche los mostraban con la estúpida frase de “es entendible pero no lo justificable”·

Los medios y los políticos que han gobernado este país desde 1973 cínicamente olvidaron que somos “El Jaguar de Latinoamérica”, Olvidaron que durante décadas nos adoctrinaron con aquello del “lleve ahora y pague después”. Olvidaron que nos convencieron que el chileno exitoso es el que tiene la última tecnología en su casa, que no existimos si no tenemos una tarjeta de crédito en la cartera.

El terremoto sirvió para despertarnos con la terrible resaca del exitismo, poco a poco nos estamos dando cuenta de lo solos que estamos. Darnos cuenta que el vecino siempre ha estado al lado de nuestras casas y que también sufría, que también estaba endeudado y que tampoco dormía tranquilo por el temor a no alcanzar a pagar aquella cuota en la casa comercial.

Ahora si tiene sentido la postal del hombre cargando una TV plasma, de la mujer llevando en una mano una lata de leche y en la otra un notebook, del adolescente cargando decenas de zapatillas Nike.

“Se me cayó la casa, perdí todo, ahora estoy viviendo en una carpa sobre la acera, pero igual tengo que pagar las cuotas de mi TV que compre para Navidad y se rompió. Cuando lleguen las clases tendré que pagar las cuotas mensuales para que mis hijos puedan seguir estudiando. La tarjeta de crédito la perdí entre los escombros, pero la casa comercial no perdió la base de datos de todos sus deudores. Luego vendrá la reconstrucción y tendré que endeudarme aun mas para comprar una TV, un refrigerador, arena, cemento, ladrillos y madera. Felizmente muchas casas comerciales me las ofrecerán en módicas cuotas mensuales”.

Un viejo adagio dice “más rápido se pilla a un mentiroso que a un ladrón”

Pues Chile para el mundo ha sido como una propaganda televisiva de una colonia para caballeros exclusivos.

Los que vivimos en la mierda todos los días y sentimos la desesperanza con o sin terremotos siempre denunciamos la mentira, pero es mas bello mirar un comercial por TV que ver la realidad.

Pronto los asesores políticos y los grandes medios mostraran la nueva pujanza chilena y el milagro económico post terremoto. Muchos lo creerán, mostraremos nuevas plumas de pavo real y los pueblos de países tercermundistas nos envidiaran.

Esperemos no haya un nuevo desastre para darnos cuenta de lo desnudos que siempre estuvimos, que los pobres siempre fueron más y fuimos barridos bajo la alfombra del exitismo económico...

Vladimir Chile

14 febrero 2010

25 años sin Alí Primera



Carajito de Falcón


A la memoria del Cantor del Pueblo, Alí Primera


Imagínate, muchacho
por un minuto o por dos
que no existieran imperios
¿no sería el mundo mejor?

Hace ya un cuarto de siglo
que alguien se lo imaginó
luchó con voz y guitarra
y en su pueblo se sembró

Imagina tú, muchacha
si un milenio, quizá dos
un mundo libre de imperios
se instalase alrededor

Habría, cosa increíble
pueblos vírgenes de guerra
vírgenes de esclavitud
¡Vamos gente de mi tierra!

Imaginemos al vuelo
un mundo sin cicatrices
no habría necesidad
de esas grandes meretrices

Ni la meretriz Iglesia,
la puta televisión
ni el despreciablo cipayo
ni el cura, ni el esquirol...

Habría dioses (qué remedio)
y la fe sería el amor:
maravilla cotidiana
llamada revolución

Así te lo imaginaste
carajito, por Falcón...
vino a Caracas Ruperto
y tú te hiciste canción

Lágrimas de cumaraguas
lloran techos de cartón
gritando en tu voz, Panita,
por siempre ¡Yankee go home!


Eduardo Parra Istúriz
14 de febrero de 2010

13 febrero 2010

Y ahora... Un Odiario

Mi pana Rubén Córdova y yo nos hemos puesto de acuerdo para abrir un espacio de denuncia que hemos llamado Un Odiario; una colección de cosas que odiamos... así que los invito a visitarnos por allá. Eso sí, con el hígado bien colocado.

La URL, anótala, es http://1odiario.blogspot.com/

12 enero 2010

El qué y el cómo: mecanismo de autodestrucción bolivariana

Anteayer, ese inteligentísimo diplomático que es Roy Chaderton manifestaba en un escrito su temor de que pudieran perderse las elecciones parlamentarias de septiembre, esgrimiendo tales argumentos que uno no tiene objeción alguna.

Antes, con mayor vehemencia, planteaba Heinz Dieterich cómo la vocación autodestructiva del gobierno cobraba fuerza rápidamente e iba a determinar, en septiembre, la conformación de una Asamblea Nacional muy distinta a la de hoy, con el grupo rojo en minoría, y abriendo la puerta a un revocatorio del mandato presidencial.

Un pensador de muchos menos quilates como este servidor, comenta desde hace años con sus amigos, familiares, o con la gente en la calle, que el peor enemigo del Gobierno Bolivariano no es esa oposición imbécil y por lo mismo incapaz que ya hemos visto actuar erráticamente durante 10 años, hundida en tantos fracasos como intento; no: el enemigo está adentro, y es la falta de planificación generalizada, y la imbecilidad un importante grupo de dirigentes propios.

Los primeros acontecimientos de 2010 confirman la hipótesis, y para eso basta analizar estos casos, aclarando que el problema no es el qué, sino el cómo:


Ley para la Protección de la Fauna Doméstica libre y en cautiverio:


El qué: Esta es una ley que intenta regular la tenencia de mascotas. Uno de los puntos más álgidos de su texto es la prohibición de mantener perros de raza pitbull, por su fama de violentos y alta peligrosidad para los seres humanos. Desde el 4 de enero de 2010, debido a la publicación de esta Ley en Gaceta Oficial, quienes tengan a estos animales deben mantenerlos dentro de casa, y a partir de 2014, no será permitida la tenencia de esta mascota. ¿Será que creen que duran 4 años y se mueren?

Hermoso ejemplar de pitbull. En casa tuvimos uno y era muy, muy cariñoso.

El núcleo de la cuestión es que esos perros, así como los rottwailer y un par de razas más, son muy fuertes e impresionantes en la lucha, razón por la que algunos canallas los usan para espectáculos sangrientos, haciéndolos pelear hasta que están malheridos o a veces muertos. Una versión cuadrúpeda y a dentelladas de la tradicionales y crueles peleas de gallos.

El cómo: La promulgación de una ley que prohibe a estos animales es equivalente a la historia del cornudo que bota el sofá, por ser éste el lugar en el que su consorte se dedicaba a adornarle la cabeza. El problema de los pitbull, rottwailer o cualquier raza canina de pelea, no reside en los animales -seres inocentes- sino en quienes los usan para tales fines. Esto refleja una increíble incapacidad de parte del Estado para discernir entre la prevención del delito y la eliminación del objeto. Es como si se prohibieran las carteras para evitar que proliferen los carteristas.

Pero además, hilando fino, habría que preguntarse por qué el gobierno no prohibe las corridas de toros, último remanente del coliseo romano, espectáculo sangriento y desigual en el que miles de hombres y mujeres gritan, vociferan, rodean en un circo a un animal solitario, que debe enfrentar a un conjunto de personas y armamentos diseñados para debilitarlo lentamente, desangrarlo, picarlo, banderillarlo, y finalmente atravesarle el corazón. Lo que pasa es que como este negocio es legal, produce beneficios para unos pocos capitalistas dueños de ese ganado. Y para quienes ayudan a que en ninguna ley se mencione la masacre taurina.

Esto sí es crueldad. En esta ocasión perdió la partida el caballo.
En estos casos al toro lo "indultan", como si hubiese sido culpable de algo y se le perdonase.


El precio del dólar


El qué: Para nadie es secreto que el dólar se mantuvo congelado durante más de 5 años en Bs.F. 2,15; hasta este viernes, cuando el gobierno nacional estableció un sistema de cambio dual en el que algunos productos importados, los más necesarios sin duda, se comprarán con dólares a 2,60; mientras que los productos superfluos se comprarán con dólares a 4,30.

Al mismo tiempo, el control de divisas limita cada vez más el acceso a dólares o euros, en cumplimiento de medidas que debían proteger nuestra economía de experiencias traumáticas como la vivida durante el sabotaje y paro de 2002, cuando la banca decidió sacar las divisas del país, generando una tremenda inflación, completamente artificial.

Ya subió el precio. ¿Se modificarán los cupos?

Ciertamente, la combinación de esos dos factores hizo que la brecha entre el dólar oficial y el dólar negro fuese enorme: por lo general el segundo triplicaba en precio al cambio oficial, y una medida como esta contribuye en mediano y largo plazo a la recuperación de las exportaciones.
El cómo: Pero hay un detalle importantísimo. Hace más de un año estalló en EE.UU. una crisis económica de enormes dimensiones que afectó a todas las economías, menos a la nuestra, que había logrado sobrevivir a la remezón sin mayores consecuencias, debido a las previsiones del gobierno. Así nos lo hizo saber el presidente Chávez en muchas ocasiones: "la crisis no nos ha tocado ni un pelo".

Y efectivamente, parecía no habernos tocado un pelo. Hasta el viernes 8 de enero. De sopetón, el dólar sufría un aumento del 100% para determinados (pero numerosos) rubros, garantizándonos una inflación de dos cifras para este año. ¿Por qué se tomó una medida necesaria para la economía con tanto atraso? Si se hubiese hecho en el marco de la crisis económica mundial, ni los chavistas ni los opositores hubiesen tenido argumentos para negar una devaluación de tal calibre. Hoy, en el marco de la recuperación de los precios del petróleo, es un acto de violencia directa contra el bolsillo del venezolano común.

El pomo del frasco lo pone una idea manifiesta durante el programa La Hojilla: a Mario Silva (conductor del programa) y Eduardo Samán (Ministro del P.P. para el Comercio), se les ocurre formar un batallón de 100 mil mujeres que funjan como fiscales del Seniat ad honorem, para vigilar que no haya especulación.

La ministra María León (Asuntos de la Mujer e Igualdad de Género) fue rápida: en menos de 10 minutos estaba al teléfono, llamando al programa, y diciendo que ella contaba no con 100, sino con 200 mil mujeres para esa tarea... mmmhhh... ¿ad honorem? habrá que verlo.


Racionamiento eléctrico:

El qué: Cerca del 90% de la electricidad que se consume en Venezuela se produce en plantas hidroeléctricas. En un país que nunca ha sabido ahorrar y que atraviesa una de las peores sequías en mucho tiempo, la producción de electricidad está seriamente comprometida y el racionamiento es necesario. Hasta ahí todo es comprensible e inevitable. O ahorramos electricidad, o el país colapsaría por falta de electricidad.

La represa del Guri en estado de abundancia hídrica. Hoy esas compuertas están cerradas.

El presidente Chávez anunció la medida con mucha antelación, en septiembre de 2009, e incluso en aquel momento reconoció que parte de las fallas se debían a la deficiente planificación del sector eléctrico, actitud que aplaudimos y consideramos la más responsable que dirigente alguno pueda tomar. Hay que recordar que el discurso histórico en el que el soldado Hugo Chávez se ganó al pueblo fue el del 4 de febrero de 1992, cuando reconoció sus responsabilidades, sin olvidar su "por ahora". Esa es una actitud con la que el soldado llegó a presidente.

El cómo: La ejecución de la medida no llegó, hasta hoy, martes 12 de enero. Se anuncia a las 3:00 de la tarde que el plan de racionamiento comenzará el miércoles 13 a las 12 de la noche. En ese momento dijomos "¡Coño, en 9 horas!". Ahorita, mientras escribo esto, me quedan 20 minutos para terminar de escribir y publicar.

Yo tengo en casa pocas cosas que me preocupen por la falta de luz: una nevera y mi PC, que con un poquito de suerte apagaré antes del corte. Pero... ¿y el pescadero de la esquina? ¿y el frigorífico de dos cuadras más allá? Si el racionamiento durará hasta mayo, ¿por qué no darle a la gente una semana para enterarse de cuándo es su turno? en vez de comenzar este miércoles, se podía arrancar el 20, y así no hubiese una avalancha de gente intentando entrar en la página web de la Electricidad de Caracas, Cadafe, Corpoelec, etc... obviamente esas páginas colapsaron y están fuera de línea. El teléfono de consulta, obviamente está ocupado. Pero coño, ¿nadie pensó que cerca de 7 millones de personas iban a consultar su horario al mismo tiempo? ¿nadie previó esto?

Como a las 5 de la tarde conseguimos un manual de Corpoelec que establece los horarios de corte en cada zona. Para eso se dividió al país en 6 grupos, que se quedarán sin luz durante 4 horas de cada 48. Bien, nos parece razonable y se logra un importante ahorro. Pero la zonificación es tan complicada que el manual tiene 41 páginas.

Buscamos el edificio del ministerio en que trabajamos. No sabemos en qué bloque quedó, así que puede ser -puede ser- que mañana a las 12 del mediodía se vaya la luz y no podamos seguir trabajando.

Busqué la parroquia y urbanización en que vivo. Aparece en 4 bloques y no sé a cual de ellos está asignado este edificio en particular. De modo que si no se va la luz en 15 minutos, ¿será para mañana? ¿a qué hora? Pues nada; no sabemos.

Si se hubiese planificado iniciar el racionamiento una semana más tarde, el panorama cambia radicalmente: durante esta semana de gracia, se podía colocar una buena campaña informativa en los medios para que cada quien tuviese dónde averiguar su turno. Así las consultas en la web, y al teléfono, se reducirían drásticamente. Pero no. La improvisación manda y parece que el gobierno estuviese tomado por un impulso medalaganístico que ni siquiera sus propios voceros controlan.

Y no hemos hablado de los cortes de agua, que también molestan.

O sea:

En resumidas cuentas, que el gobierno pretende ganar las elecciones de septiembre, pero al mismo tiempo toma decisiones a destiempo, improvisando, sin pensarlo demasiado; y eso se paga en votos.

El último apuro en tiempo electoral fue la campaña de la enmienda constitucional. Es la única elección que hemos perdido en 11 años. Pero como ya comenté en otro escrito, en este mismo blog, la lección no se aprendió.


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P.D.: No estamos en el Bloque A, porque aún hay electricidad en casa y hasta donde me llega la vista desde la ventana, hay luz.


08 enero 2010

Y cosas del Opus Dei

Tomado de el diario La Jornada (México)

Aborto y pedofilia

Arnoldo Kraus





¿Tienen “algo” en común el aborto y la pedofilia? No y sí. No en la realidad. Sí en el lenguaje de los ministros del Papa. El no retrata la vida. El sí es parte de un discurso eclesiástico dogmático. El no distingue dos situaciones distintas. El sí intenta ligar dos problemas que nada tienen en común. El no apela a la razón. El sí a la fe. El no lo escuchan creyentes (en Dios) y no creyentes (en Dios). El sí resume gran parte de la filosofía de las religiones: la fe no requiere de la razón. El embrollo de las religiones actuales es el tiempo y la contumacia de los ministros que ignoran que Dios ha cambiado, que el Dios original no puede ver con buenos ojos lo que sucede en el mundo. Entre el siglo XXI y el advenimiento de los dioses y de las religiones ha pasado mucho tiempo.

El cardenal Antonio Cañizares, quien ocupa un ministerio en la curia del Vaticano, afirmó, cuando reflexionaba acerca de los abusos sexuales y sevicias a menores cometidos en internados católicos en Irlanda entre 1950 y 1980, que “no es comparable lo que haya podido pasar en unos cuantos colegios, con los millones de vidas destruidas por el aborto”. Lo grave de la afirmación de Cañizares es que no sólo es su opinión: su voz y su postura es la del Vaticano y de la Iglesia católica que avala esos razonamientos. De no ser así, algo, además de unas pocas palabras, hubiese ya sucedido contra los abusos perpetrados por algunos miembros del clero católico.

Tras los escándalos y la pena católica por lo sucedido en las manos y en los genitales de religiosos en Estados Unidos, México, Francia, Inglaterra y Australia llega Irlanda. Salvo por la nacionalidad y la religión de los obispos la historia es la misma: abusos impensables contra menores, falta de acción contra los abusadores y ocultamiento de los nombres de los responsables. La complicidad de la jerarquía católica es alarmante. No denunciar y no castigar es sinónimo de aceptación y, ¿por qué no?, al aceptar los hechos se permite que los abusos continúen y, en algunos casos, ¿por qué no?, que se estimulen esos latrocinios. El secretismo de la Iglesia habla de cerrazón, de vergüenza y de conveniencia. La doble moral corre por los pasillos del Vaticano. Ocultan los nombres de sus abusadores y no los condenan. Alaban al siniestro Berlusconi cuando éste apoya al prelado en contra de la decisión médica de permitir que Eluana Englaro muera. En el diccionario del Vaticano la palabra contradicción no existe.

Hace pocos días, la representante para Europa de Catholics for Choice, Elfriede Harth, aseguró que “los obispos sólo protestan por asuntos de la zona pélvica, no por guerras ni por vulneraciones de derechos humanos”, a lo que se deben agregar disparates como la postura de Cañizares. La misma funcionaria de Católicas por el Derecho a Decidir nos recuerda lo que los librepensadores repiten cuando se trata del aborto y cuando se habla de que dentro de la Iglesia han existido otras iglesias. San Agustín afirmaba, por ejemplo, que “el aborto no debe considerarse homicidio porque en los primeros meses no se ha instalado el alma en el cuerpo”, mientras que Santo Tomás “aceptaba que el aborto podría llevarse a cabo hasta los 40 días de gestación si se trataba de un varón y hasta los 90 si era niña, ya que sólo a partir de esas fechas era cuando realmente se había formado el ser humano”.

El argumento del cardenal Cañizares es abominable. Los fetos y los embriones tienen valor y derecho a la vida. Las vidas lastimadas, y en ocasiones destruidas, de los niños abusados y violados que acudían y acuden –el caso mexicano del pederasta Marcial Maciel es muy fresco– a escuelas católicas y que se convirtieron en víctimas de la curia valen menos que las de los embriones. Es también abominable porque la Iglesia financia campañas antiaborto pero no indemniza a las víctimas de sus miembros. ¿Cuándo la verdad?

07 enero 2010

Cosas que la Iglesia no cuenta

Me la he copiado directamente del blog del dibujante Alberto Montt

Está genial.
Duro, simple y directo.

03 enero 2010

La necesaria revolución cultural

Cada vez me va quedando más claro que el proceso revolucionario adolece la ausencia de un factor fundamental; clave vital de cualquier pueblo: conciencia de su identidad cultural.

Los síntomas son, en el terreno real, la presencia de expresiones -en algunos casos pésimas expresiones- de la industria del entretenimiento masivo en eventos que deberían revestir carácter tradicional, organizados por el Gobierno.

Jorge Rodríguez en pleno perreo.

El más reciente, pero no el único, es el rumbón que se armó para despedir el año 2009 en la Plaza Bolívar de Caracas: Chino y Nacho, L¡Squadron y otros reguetoneros, azuzando al perreo frente a la estatua del Libertador. Todo esto bajo la batuta de las autoridades del gobierno revolucionario de Caracas, con Jorge Rodríguez, alcalde del Municipio Bolivariano Libertador, al frente. A él lo pudimos ver en pleno perreo en la tarima, por el canal del Estado, Venezolana de Televisión.

Explicar esto requiere la revisión de varios factores, y trataré de explicarlos uno a uno.

Antecedentes:

Nuestra revolución es respuesta lógica a los años de desarraigo a la que se sometió al pueblo durante tantos años, pero al parecer las motivaciones no están claras ni siquiera para los líderes del gobierno. Tras una etapa de marcado carácter nacionalista durante el gobierno de Pérez Jiménez (1948 - 58), e incluso durante unos 20 años más, la música venezolana reinaba en la radio y la TV del país. Ello era muy especialmente notable en los sectores populares, en donde sólo la salsa osaba disputarle espacios a los artistas de la música tradicional. Era muy común que entre los éxitos de ventas estuviesen Simón Díaz o Rosa Virginia Chacín.

Este arraigo fue mermando en la medida en que el boom petrolero, allá en los '70, hizo efecto en la mentalidad del venezolano al ponerle a mano mayores recursos económicos, y al poner en manos del gobierno la posibilidad de importarlo todo. Se prefirió lo importado a lo nacional en todos los terrenos; nos convertimos en bebedores de whisky, siendo productores de algunos de los mejores rones. Llegamos al extremo de que para hacer un pabellón, el plato nacional, se requería importar arroz, carne y caraotas, porque aquí, con más de 500 mil km2 de tierras fértiles, no se producían tales alimentos.

La música no escapó al tratamiento: de pronto, al mismo tiempo que decaía la salsa, desapareció la música venezolana del "record report", y se incorporó rápidamente el ritmo disco, el merengue dominicano y el pop-rock, que había estado allí, ocupando siempre un par de puestos.

La cosa es que se había logrado el objetivo; en los '80 nadie recordaba a Cecilia Todd, pero todos conocíamos a Michael Jackson, que hizo furor con Thriller. Ojo, no se trata de negar la calidad de las producciones foráneas, sino de ilustrar el desarraigo que se había logrado. Incluso, Luis Herrera Campins tuvo que decretar el 1x1, normativa que obligaba a las radios venezolanas a programar un tema venezolano por cada tema extranjero.

Justo en ese momento, sobrevino el viernes negro. La economía venezolana pagó su tributo ante tanta irresponsabilidad y el dólar se fue a las nubes... entonces regresamos a la música hecha en casa y aparecieron con fuerza Ilan Chester, Yordano, Evio di Marzo, Melissa, Karina, Kiara, Montaner, Sergio Pérez, Colina, etc... pero todos en clave de balada, pop, rock. Ninguno hacía pasajes. Eso duró un rato; casi todos ellos siguen haciendo buena música, pero en esos años desapareció por completo el pasaje, el vals y el merengue venezolano; y sólo la gaita se escuchaba como sobreviviente nacional ante el barrido. Tú FM 92.9 (grupo 1BC, dueños de RCTV) se declaraba "libre de gaita" y se burlaba de nuestras expresiones sin que nadie, excepto los gaiteros, dijese ni pío.

A mediado de los '80 los programas de geografía e historia fueron eliminados del pensum de bachillerato. Los venezolanos no sabían cual era la extensión de su territorio, qué se producía en él; y mucho menos quién había sido el negro Primero o el catire Páez, y claro, Zamora no existía. En 1984 murió Alí Primera.

Paralelamente, la población de origen colombiano ha crecido enormemente y podemos decir con mínimo margen de error, que en Venezuela habitan 4 millones de colombianos, nacionalizados o no como venezolanos. Es el 13% de la población; ellos llevan años cruzando la frontera en procura de un país más pacífico y habitable: en dos platos, aquí están, trabajando junto a nosotros como uno más. El problema no es que ellos estén acá; es qué deciden nuestros medios poner a sonar, y bajo qué mecanismos.

El 30 de octubre de 1989 murió Luis Brito Arocha. Este insigne hombre de medios dirigió durante más de 30 años el programa de TV "Así es mi tierra", en el que se dedicó a difundir las tradiciones venezolanas. No hubo ni un triste homenaje, y las esquelas de los periódicos eran lastimosamente cortas.

Tres años más tarde falleció Rafael Orozco, del Binomio de Oro. Los medios hicieron tal despliegue de homenajes al cantante, que comencé a aborrecerlo después de muerto.

Cuando Chávez llegó al poder, para muchos de nosotros se abría una etapa importante de reivindicación de lo nacional, de reacomodo del país, de recuperación del espacio perdido, y empezamos a trabajar en ello con ahínco. por supuesto, la dura lucha política desvió por completo la atención del sector cultura, aunque los grupos seguían trabajando por una Ley de la Cultura que beneficiase a los trabajadores de esa área.

De pronto habían pasado más de 15 años desde aquellos tiempos, y una generación entera de venezolanos no había escuchado nunca en la radio a Serenata Guayanesa o a Un solo Pueblo. Hay venezolanos que creen que "Woman del Callao" es de Juan Luis Guerra, siendo un criollísimo calipso guayanés.


Revolución y propaganda:

Cuando la guerra mediática se hizo tan cruda que el gobierno cayó durante 47 horas, en abril de 2002, el gobierno entendió que mientras la oposición conrolase los medios, no habría manera efectiva de hacer llegar el mensaje, excepto por boca del megalider, presidente y novio de la madrina, Hugo Chávez; así que habá que buscar fórmulas para democratizar el espacio radial y televisivo.

Aparecen entonces las radios comunitarias, pero el proceso de asignación de señales y frecuencias es tan desordenado y azaroso que muchas radios terminan en manos de la oposición. En otros casos, los responsables de las conseciones no entienden el objetivo de las COMUNITARIAS y lejos de dedicarse a los asuntos de sus comunidades, se dedican a competir con las radios comerciales. Entnces se nos llenaron las radios comunitarias de Jerry Rivera, Jorge Celedón, Shakira, Wisin y Yandel, y etc. Cero espacios para los chamitos de la coral de la escuela del barrio. ¿Los raperos de la esquina? nooooo, esos no salen aquí.
Muy pocas de las sopotocientas radios comunitarias o alternativas han comprendido su papel de fortalecimiento de los planteamientos locales, que necesariamente pasa por la difusión de los aspectos tradicionales de la identidad venezolana.

Pero es que en el gobierno también ocurren desaguisados graves. En la Alcaldía Mayor de Caracas, bajo el mando de Juan Barreto (a quien respeto y aprecio como profesor de la Escuela de Comunicación Social de la UCV, y a quien debo parcialmente la capacidad de analizar esto), se editó un disco en cuya portada aparecían Bolívar y Guaicaipuro. El título: "Los sonidos de Caracas". Cuando ví las canciones, sufrí una gran decepción; el primer tema era "La Gasolina"... ¿dame más gasolina es un sonido de Caracas?...

En esa misma administración, ocurrió un insólito diálogo con la directora de Cultura, en el cual la señora manifestó no conocer música tradicional caraqueña. Al hacerle mención de Los Antaños del Estadium, del merengue rucaneao, de la música cañonera y del pasodoble, se encogió de hombros... y los presentes también. A esa señora no era justo destruirle una ignorancia tan bien cultivada. Pero era la directora de Cultura... de Caracas.


Música revolucionaria:

En algún momento nuestra revolución necesitó de cantores, de gentes que se hicieran cargo de cantarle al pueblo, porque Alí ya no estaba, y aunque sus canciones siguen vigentes, no sólo de Alí vive el Pueblo.

Aparecieron, primero, los del colectivo Lloviznando Cantos, que hacen canciones revolucionarias, reciclan otras de artistas del sur, y que no tienen ni un solo tema en ritmo venezolanos. Seguramente porque el principal compositor de ese colectivo, Wilson Barba, es ecuatoriano. Pero es el comienzo. Además, estos cantores se aparecen en cualquier sitio en el que se les requiera y fortalecen el mensaje en todas partes.

El grupo Madera de nuestros días.

Inmediatamente y para ponerle sabor a la cosa, aparece el grupo Madera, que se afinca en el son para cantar "Uh Ah, Chávez no se va". Cumplen su objetivo, y se convierten en un tremendo elemento propagandístico. Ellos hacen además parranda, fulía y muchos ritmos afrovenezolanos, pero su temática panfletaria y su falta de originalidad musical agotan, así que tampoco son los llamados a generar el discurso necesario.

Con su peculiar estilo, SonTizón hace un excelente trabajo en clave de son, con mezclas de hip hop y una enorme cantidad de elementos urbanos, pero en un lenguaje altisonante que no es el más apropiado para todos los públicos. Ellos hacen un tremendo trabajo desde Ávila TV y se proyectan tremendamente desde esa plataforma. Pero no hacen música tradicional venezolana.

Mucho más acá, en 2007, aparecen varios colectivos que parecen comprender la necesidad de hablarle a la gente en su idioma de orígen. Es así como La Cantera, La Liga, La Gente, y otros tantos, recogen del suelo el cuatro y empiezan a hacer lo que pueden, en lenguaje revolucinario y venezolano.

Creemos que estos muchachos tienen la visión más clara y que harán cosas muy buenas; lamentablemente una de las mejores exponentes de este grupo, Solimar Cadenas, nos abandonó físicamente el 23 de diciembre de 2009, así que sus creaciones quedan para la memoria revolucionaria.

El Gobierno y la música venezolana: tres (fra)casos y un sistema

1)
Sangueo para el regreso: Como Alí es Alí, desde el MinCI a alguien se le ocurrió versionar el Sangueo para el regreso, de Alí Primera. Buscaron a no sé cuantos músicos, y montaron el tema en ritmo de rock 'n' roll, aderezado con rap y hip hop. Era doloroso escuchar un canto negroide convertido en ese mezclote desafinado y desnaturalizado. Me recordó a la versión que hizo Ilan Chester del Himno Nacional, en tiempo de balada. Una versión edulcorada que hacía olvidar que el Gloria al Bravo Pueblo es un canto de guerra, una arenga a la batalla. El sangueo también lo es, pero lo convirtieron en producto mediático.

2) Florentino y El Diablo:
tras ese gesto, decidieron revolver más la tortilla. hicieron una versión en RAP del famoso joropo Florentino y El Diablo, obra máxima del contrapunteo venezolano. Trayendo a escenas urbanas el duelo, poniéndole voces femeninas que no cantan, sino que hablan, desnaturalizaron un tema que hace referencia directa a la mayor hazaña del general Zamora, la Batalla de Santa Inés. Señores, el rap es el rap y el joropo es el joropo. Si quiere hacer mezclas, bienvenidas sean, pero respeten a Florentino, o a El Diablo; y en última instancia, traten de ver si hay coherencia cuando se habla del espinito llanero y al fondo tienes un barrio caraqueño.

3) Los colombovenezolanos:
con el acuerdo entre los yanquis y Colombia, las bases de guerra estadounidenses son un hecho en el territorio vecino, así que el Gobierno decició emprender una campaña de fortalecimiento de la amistad entre nuestros pueblos. Excelente iniciativa. Con música y letra de Gustavo Arreaza, se produjo el videoclip de un tema que exaltaba la hermandad "porque todos somos colombovenezolanos". El video se divide en una parte colombiana y otra venezolana.
Los compas colombianos -que lamentablemente fallecieron en un accidente terrible tras grabar el video- usaron todos los íconos de la colombianidad: sombrero, pantalón remangao, acordeón, ritmo de cumbia.
En cambio, caundo le toca el turno a Venezuela, aparece Cacayara, el vocalista de Dame Pa Matala, rapeando. Y uno se pregunta ¿y el liquiliqui? ¿y el cuatrico? ¿y las maracas?...
¿A eso juegan nuestros medios revolucionarios? ¿a convertirnos en un país de hiphopseros y raperos?


Sistema de Orquestas Nacionales y Misión Música:
Es curioso, muy curioso, que la oposición no ataque a este sistema. para nosotros El sistema. Se trata de un tremendo proyecto, muy bien organizado por el maestro José Antonio Abreu, quien fue diputado en el antiguo congreso, Ministro de Cultura y director del Conac durante los años '80 y '90. ¡Epa! ¿era ministro de la cuarta república? ¿pero no fue en esas décadas que se abandonó a la música venezolana? ¿no era en esa época que el 90% del presupuesto del Conac se quedaba en Caracas? ¿no era en esa etapa que el 70% se iba en el Maccsi (en manos de Sofía Imber), El Complejo Cultural Teresa Carreño y el Ateneo de Caracas (Carmen Ramia)?...

Pero revisemos el sistema. Se trata de un trabajo de acción social que incorpora a niños y jóvenes poniéndolos en contacto con la música; atiende a cerca de 250 mil personas en todo el país, de modo que se ha masificado la enseñanza musical en Venezuela. Plácido Domingo lloró al escuchar a los muchachos del sistema. Muy bien. Pero el sistema consume cerca del 35% del presupuesto del Ministerio de las Comunas, y no enseña música venezolana. El máximo exponente del sistema, gustavo Dudamel, considerado el músico insignia del país, por su proyección internacional, es un maravilloso Director de Orquesta que no sabe tocar cuatro.

Hemos masificado la enseñanza de la música europea a los niños de Venezuela, el músico insignia venezolano no toca cuatro. Y eso cuesta el 35% del presupuesto de un ministerio.

2009, el año terrible

Para quienes defendemos los valores culturales de Venezuela, el pasado año fue particularmente difícil. La crisis del capitalismo afectó a todo el mundo y por consiguiente, comenzando 2009 el gobierno decidió suprimir los gastos suntuarios, medida sensata y necesaria para la salud financiera de la nación.

El problema es que cuando se definió qué era gasto suntuario y qué no, se determinó entre otras cosas que la publicidad, los eventos festivos y otras cosas, son gastos suntuario y para poder aprobar su consumo se requiere el concurso del vicepresidente de la República. Entre los gastos suntuarios entró también la contratación de músicos. Eso repercutió inmediatamente de forma negativa sobre este gremio, pero muy especialmente sobre aquellos músicos que se identifican con la revolución.

Sin embargo, la realidad es que en muchos eventos del año 2009 vimos cómo se contrató a artistas nacionales e importados de distintas tendencias, pero prácticamente ninguno que hiciese música tradicional venezolana. Parece que sólo esos son gasto suntuario.

Durante la semana aniversaria de Caracas, en julio, la presión del sector cultural logró que se suspendiera una fiesta con Jorge Celedón y Don Omar. ¿Esa es la música para celebrar el cumpleaños de Caracas? ¿Todavía está la misma directora allí?

En el evento correspondiente al aniversario de Alí Primera, la actitud de los organizadores generó el descontento de los músicos venezolanos que se suponía debían tocar ese día, y que terminaron retirándose, ¡incluyendo a los hijos de Alí!

Se privilegió a Residente Calle 13 y mientras el boricua describía cómo le jurungaría los intestinos a las mujeres, la imagen de Alí Primera estaba al fondo, seguramente llorando la imbecilidad de los funcionarios que, dentro de un gobierno revolucionario como el de Chávez, le ofreciesen tan grotesco homenaje.

La lección no fue aprendida, me dice un buen amigo, y ni siquiera por causa de la muerte de Solimar Cadenas se consideró a los músicos venezolanos para el fin de año caraqueño. Ni siquiera los dos eventos anteriores y las certeras críticas que se le hicieron llevaron al alcalde a la reflexión acerca de lo que se estaba cocinando, y tampoco sirvieron para que al menos se negase a ponerse a perrear en el escenario.

Al margen de toda consideración estética, ¿cuánto le cuesta al gobierno todo eso?


El país cuenta con un enorme recurso musical (sin contar con las otras áreas de la tradición) : más de 100 ritmos exclusivos de Venezuela, miles y miles de buenos músicos, extraordinarios cultores VIVOS. Investigadores a granel, gente dispuesta a difundir sus valores sin cobrar un céntimo. Y a ellos se les sigue manteniendo en el olvido. Sólo el Centro de Arte La Estancia los rescata de vez en cuando. El Centro de la Diversidad Cultural le paga pequeñas sumas a algunos becados, y eventualmente los contrata para presentarlos. Pero esos son planteamientos aislados en medio de una revolución que sigue leyendo a Marx, al Che, a Gramsci, sin comprenderlos y sin darse cuenta de que responden a sus particulares contextos. Son influencias válidas y necesarias; pero no nuestras raíces.

Mientras tanto, allí siguen, latentes, esperando a ser convocadas, las verdaderas raíces. Ellas están allí, en donde menos se ha buscado, a pesar de que Nazoa indicó el camino: en los poderes creadores del pueblo.



Nota final: Suscribo lo planteado por Luigino Bracci y recomiendo la lectura de sus reflexiones acerca de este tema. Ideas para que nuestros alcaldes, en vez de bailar reggaeton en la Plaza Bolívar, nos ayuden con el Socialismo
 
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