27 mayo 2017

Crónicas Argentinas – La oficina comestible



Al país de Piazzola, de Evita y de Gardel, se le puede llamar República Argentina, Confederación Argentina, e incluso como Provincias Unidas del Río de la Plata, de acuerdo a la preferencia del referente, dado que los tres nombres son oficiales.

La palabra “argentina”, proviene del latin argentum. Por eso el símbolo de la plata en la tabla periódica es Ar. Argentina significa “plateada, de plata”, y por eso se llamó así a la república surgida de las Provincias Unidas del Río de la Plata...

Pero en Venezuela, la palabra “Argentina” se asocia a otras dos palabras, según el contexto.


Argentina es oficialmente católica, tiene a D10S, a un semidios, y al Papa



Aparece con frecuencia ese nombre junto a “selección”, obviamente cuando se habla de fútbol. Algo así como el 5% de los venezolanos es hincha de la albiceleste, desde los tiempos de Diego “D10S” Maradona, Caniggia y otras estrellas internacionales.

A veces, cuando se habla de baloncesto, se acompaña de fuertes improperios, porque la pandilla de Uranga y Melanesio (aún no aparecía Ginóbili) era una verdadera pesadilla para la selección nacional de baloncesto, incluso en los tiempos de los famosos Héroes de Portland (Carl Herrera, Gabiel Estaba, Kako Solórzano, Sam Sheppard, Alex Nelcha, Luis Jiménez, Rostin González, Víctor David Díaz, Iván Olivares, Melquiades Jaramillo) que ganaron plata en el preolímpico del 92 y sólo fueron derrotados por el Dream Team, con Jordan, Magic Johnson y Larry Bird.
Ese año Argentina no figuró y los brasileños comandados por Oscar Schmidt recibieron las preseas de bronce con cara de asesino serial. Schmidt, rabioso a más no poder, se la quitó apenas se la colgaron.




Los Héroes de Portland.



Pero nos fuimos lejos por las ramas. La otra materia en que aparece frecuentemente el nombre austral es la gastronómica. Lo que en Argentina se conoce como “asado”, en nuestro país se conoce, con mucha lógica, como “parrilla argentina”, que es uno de los platos más solicitados en las churrasquerías y restaurantes de carnes.



Comelones convictos y confesos


A Natasha y a mí nos gusta comer. Mucho, mucho. Nos gusta comer frecuentemente, en buena cantidad y de preferencia, conocer nuevos sabores, explorar la gastronomía dentro de nuestros propios límites de seguridad, que en mi caso son bastante amplios.

Pero nuestra cultura general que, modestia aparte, tampoco es mala, no nos había preparado para un país que, literalmente, se come sus insumos de oficina. ¡Facturas y minutas! ¿Dónde se ha visto eso?

Veamos: un venezolano normalmente procura desayunar con arepas o empanadas (sabores salados), café y quizás un jugo de frutas. Otra opción es un sandwich, con relleno a gusto del comensal. Es muy raro que en el desayuno aparezcan elementos dulces como la mermelada, tan común en el famoso “desayuno americano”.


Medialunas de manteca

En Argentina todo tiene dulce. El desayuno, como no, no podía ser la excepción. Los argentinos adoran desayunar con panecillos o preparaciones de hojaldre que a primera vista parecen un cachito (croissant) pero que son visiblemente más pequeños, suelen ser de unos 10 cm, a diferencia del croissant que es notablemente mayor. Esta delicia se llama “medialuna” y puede ser “de manteca” (dulces) o “de grasa” (saladas). No se puede negar que son honestos con el contenido calórico de las medialunas.


Pero ya los venezolanos, y seguramente buena parte de los caribeños, habrán adivinado que son una putada esos nombres para distinguir lo dulce de lo salado. Entre otras cosas porque para nosotros grasa y manteca son, en general, la misma cosa. En fin, lo cierto es que, para nuestro paladar, ¡tanto las medialunas de grasa como las de manteca son dulces!

Medialunas de grasa







Una medialuna de grasa tiene un sabor similar al de nuestros cachitos o croissants, mientras que las de mantecas son más dulces. Todas son estupendas para mojar en el café. El café es otra de esas cosas que tiene azúcar. No es que te sirven el café con azúcar cuando lo pides en un local; es que el café molido, para colar en casa, viene con 10% de azúcar. Nos costó un poco pero ya localizamos dos marcas de café que vienen sin azúcar añadida.


Burocracia para el paladar: facturas y minutas



Las medialunas forman parte de una gran familia de preparaciones que en Venezuela conocemos como “dulces de panadería”, y a la que acá llaman “facturas”. Las facturas son de masa, a veces de hojaldre, e incluyen variedad de cremas y frutas, o chocolate, o de dulce de leche que es de los mejores del mundo (aquí las vacas dan para todo). Es muy gracioso para nosotros ver los anaqueles llenos de dulce de leche (que se unta al pan en el desayuno), ocupando un lugar similar al del Cheez Wheez o la Rikesa en nuestros mercados.


Facturas surtidas


Allá por 2010, Glenda, la médico cubana, advertía que los venezolanos tenemos muchos problemas de riñones, porque comemos mucha harina de maíz y queso, queso en cantidades industriales, lo cual redunda en altas porciones de sal. Al probar los quesos argentinos hemos comprobado que son menos salados que los nuestros. Lo más parecido a nuestros quesos paisa o palmito es el “queso cremoso”, que en realidad se parece más a un mozzarela, pero untable.

Masas finas.


Volviendo a la dulcería, hay que decir que al principio nos moríamos de risa porque con nuestra imaginación, que funciona como la de Walt Disney, nos hacía pensar en comernos una libreta con obligaciones de pago cada vez que nos hablaban de comer facturas. Claro, en este caso factura se refiere al factum; a lo hecho, o sea que una factura en realidad es una hechura. En fin; cosas de los argentinos.





Es importante ser cuidadosos con un detalle. No todos los dulces que se encuentran en las panaderías venezolanas entran en la categoría argentina de “facturas”. Para los argentinos hay un grupo de dulces que se conocen como “masas finas” y que se distinguen porque no llevan la base de masa que caracteriza a los otros dulces. Digamos que nuestro típico dulce de cabellos de ángel es una factura, pero una torta ópera o una trufa no lo es.


Pero hay otro documento que esta gente se come: la minuta.


En Argentina llaman con el curioso nombre de “minuta” a una variedad de comidas que pueden encontrarse en cualquier establecimiento de comida, en cualquier parte de la ciudad. Se trata de diferentes preparaciones, así que explicaré algunas de las más comunes:


Minutas. En este caso, milanesas.



Bifé de chorizo: es una chuleta de res, muy gruesa, sin hueso y a la parrilla. En otras partes se le conoce como entrecot. En las carnicerías se pide con el mismo nombre: “bifé de chorizo”, nombre adquirido porque al tomarlo por una punta y colgarlo se parece a un chorizo. Para nosotros es el solomo de cuerito.

Empanadas: de masa de trigo y horneadas, no fritas como las nuestras. Y de harina de maíz, ni hablar. La harina precocida de maíz no existe en Argentina y sólo unos pocos venezolanos la importan en pequeñas cantidades.

Milanesas: carne de res, cerdo o pollo empanizada.

Pebete: es un sandwich hecho con un pan parecido a nuestros panecillos de coctel, pero mucho más grandes. En las panaderías a ese pan solo también se llama pebete.

Tostados:
sandwiches de pan tostado. Si lleva salsa de tomate (ketchup), lo llaman “carlitos”.



Todos estos platos pueden variar y acompañarse con papas fritas o en puré. También hacen puré de auyama (calabaza / zapallo) y ensaladas.

La minuta puede ser un bocadillo pero también un almuerzo completo. Y la verdad es que en Argentina se come muy, muy bien. Mientras proceso el azúcar iré redactando la próxima crónica. ¡Nos vemos!.



23 mayo 2017

La importancia de corregir a tiempo



Octubre de 2012. Era un momento glorioso a pesar de que Chávez estaba tratándose un cáncer. Acabábamos de ganar con amplio margen las presidenciales de 2012 y celebrábamos esa, nuestra última gran victoria. Sin embargo, siempre hay unos tipos que nos dedicamos a pensar más allá de las celebraciones y a fastidiar con los detalles.

Luigino Bracci, tuvo el tino de observar una tendencia según la cual el crecimiento de la oposición era tremendo, mientras que el del chavismo no. Él proyectó que, de no cambiar los métodos y corregir, en el 2018 la oposición lograría 850 mil votos más que el chavismo.





ACLARACIÓN NECESARIA: El texto a continuación NO CONSIDERA la acción perniciosa, diabólica en algunos casos, de los factores de oposición que inciden en la extraña ecuación de la política y la economía nacional. Intenta ser sólo un análisis de la conducta gubernamental y plantea aportes para poder resolver los aspectos más importantes de la gestión del Estado y explora sólo el histórico del Gobierno, para poder dilucidar un plan de acción.

El desgaste natural


Chávez lo vio venir, y el 20 de octubre de ese año ofreció un discurso gigante en el que planteó cómo corregir. Lo que ahora llamamos "El golpe de timón"; un importante documento que debía guiar el quehacer revolucionario en lo sucesivo. Visto con la distancia de cinco años, comprendo que Chávez estaba dejando un camino a seguir porque sabía que podría faltar antes de culminar ese mandato.

Pero por lo pronto, el punto de cruce de tendencias se ubicaba en 2018. Una de las cosas que discutíamos en foros y diversos espacios era cómo el tiempo jugaba en contra de la revolución. Si los nuevos votantes adquieren ese derecho a los 18 años, ¿Cómo explicarle los desmanes de la cuarta república a ese grupo? ¿Cómo recordaría un votante de 2018 el golpe de Estado de 2002 y el paro petrolero? Habrían sido niños de muy corta edad y no habría como hacerles recordar las penurias que el pueblo pasó a causa del capricho empresarial. Era urgente una escuela de cuadros; un proceso formativo destinado a explicar qué es la revolución y por qué la estamos haciendo.



Los jóvenes son más fáciles de reclutar porque no conocieron la Cuarta República.



El Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) no atendió a ese llamado. Al parecer se sentía satisfecho con ser una maquinaria electoral sin profundidad ideológica. No veían la tendencia planteada.


No hubo que esperar tanto para ver una caída impactante, dado que la muerte del Comandante Chávez nos metió en una nueva campaña política en apenas 6 meses, y esa vez Maduro ganó, pero con un margen estrechísimo. Aún así, seguíamos arriba, vencedores, y un resultado electoral como ese permitía aplazar el momento de corregir. 

Dado que yo también soy fastidioso, escribí tras esas elecciones un documento llamado "Receta para perder 700 mil votos" en el que planteé algunos factores clave que perjudicaban al proceso bolivariano. Entre ellos destaco la presencia dentro de las filas revolucionarias de nuevos personajes (sobre todo cantantes, actores y actrices, provenientes de la farándula que históricamente fue un enemigo a vencer), a quienes se le confiaban cuotas de poder. También mencioné el mimetismo entre la oposición y el Gobierno, que apuntaba a la despolarización política, y la falta de claridad del mensaje chavista, que le hacía el juego a la oposición.

En ese texto concluía: "Siguiendo a Sun Tzu, hay que conocer bien el terreno, y nuestro campo de batalla, claro está, no puede ser la pantalla de TV. Nuestro campo de batalla está en la calle, en la gestión, en el buen servicio público y en el buen trato al ciudadano de a pie. Nuestra batalla está en la inclusión que jamás, jamás, la oposición podrá ofrecer. Habrá que cumplir la promesa de gobernar con el pueblo y en la calle, y esa es la única forma en que remontemos la cuesta". 

Al principio, el Gobierno de Calle propuesto y ejecutado por Maduro fue una estupenda forma de entrar en contacto con el pueblo. Maduro fue canciller durante 7 años y estuvo más vinculado durante todo ese tiempo a las formas de la burguesía (protocolos, comitivas) que con el pueblo llano, así que el baño de calle le hacía bien. Pero pronto se hizo patente que no tenía el carisma de Chávez (a quien aún intenta imitar), ni la energía inagotable del Comandante. Maduro no llama a sus ministros a las 3 de la mañana con cientos de ideas en la cabeza y poniéndolos a correr.

Luego vinieron las elecciones de alcaldes, en diciembre de 2013. El pueblo revolucionario había acusado el golpe anterior, de que casi perdemos, y votó ampliamente a favor del Gran Polo Patriótico (GPP). No obstante, un agorero como yo tendría algo qué decir: escribí otro texto: "Muchas alcaldías, importantes pérdidas" en el que denunciaba que los alcaldes y gobernadores electos no surgieron de las bases, sino que fueron postulados "a dedo" por la cúpula del PSUV y ello había generado división y malestar dentro del chavismo que, recordemos, no es sólo el PSUV, sino que se expresa de muchísimas otras maneras.


Allí planteaba: "Quitarle los liderazgos naturales a una revolución es jugar en su contra, aunque electoralmente hayamos vencido. Tarde o temprano esos liderazgos deberán retomar su espacio y es urgente que el GPP comience a tender puentes hacia esos sectores, a fin de incluirlos en la dinámica de gobierno local."

Lamentablemente esas elecciones fueron suficientemente exitosas como para que se olvidase por completo la idea de corregir. 



El desgaste mediático


Las instituciones siguieron en su burocracia de siempre, pero el Gobierno se creyó en capacidad de resolverlo todo sin consultar a las bases, incluso apartándolas. La práctica del Gobierno de Calle se hizo menos frecuente. Quienes veíamos las políticas gubernamentales avanzar notábamos que cada vez más, al gabinete le resultaba mucho más importante lo que aparecía en pantalla que lo que ocurría en la calle. La figura de Chávez, que siempre fue parte del paisaje, era exacerbada más allá de lo normal. Todo, todo se hacía, según decían, en nombre de Chávez y para cuidar su legado. Al parecer, al Ejecutivo le parecía suficiente con que ciertas cosas no salieran en televisión; olvidando que lo importante era que no siguiera sucediendo en la realidad.

En diciembre de 2013 y enero de 2014 trabajé con el Ministerio de Turismo (con Andrés Izarra como ministro) y como productor de eventos pude constatar de primera mano lo difícil que era convencer a los decisores de incorporar a artistas nacionales y no a grandes estrellas consagradas que cobrarían en dólares y opacarían, no por su calidad, sino por su peso promocional, a los nuestros. Finalmente logramos eventos 100% venezolanos y con  buena participación de músicos tradicionales. Pero costó mucho esfuerzo. Todo esto apoyaba mi tesis personal de que el Gobierno se mediatizaba.

En enero de 2014 un trágico evento vino a ratificar lo que algunos planteábamos. El Gobierno reaccionaba ante la acción mediática y no ante los hechos.

Más de 300 dirigentes populares y campesinos asesinados no fueron suficientes para movilizar el aparato antidelictivo, pero entonces, arrancando 2014, fue asesinada una ex Miss Venezuela. El caso de Mónica Spears fue un movilizador enorme: "Tras este asesinato, se convocó a una reunión especialísima del Consejo Federal de Gobierno (una figura que reune a todos los alcaldes, gobernadores, ministros, vicepresidente y presidente de la República), para tratar el tema de la inseguridad. A esta reunión asistió Capriles, quien en esa ocasión le dio la mano a Maduro." (Auge y caída de La Salida).

La muerte de Mónica Spear convocó a todos los sectores. 

Se configuraba una suerte de pacto: el Gobierno comenzó a parecerse enormemente a un gran Sábado Sensacional. Todo era mediático y prácticamente nada era real. En grandes eventos (conciertos, festividades) se mezclaba impúdicamente a los íconos de la revolución con los artistas de Venevisión.

Mario Silva (cuyo programa nunca me pareció bueno ni sano, pero sí necesario de vez en cuando), fue sustituido por cuatro muchachos que hacen un programa aún menos sano y rotundamete malo. Ellos no tienen ni la capacidad de análisis, ni la calidad de los informantes que tenía Silva, además de que mientras a Mario se le puede encontrar haciendo cola en los mercados, a ellos se les observa en otros abrevaderos, más costosos y ciertamente más divertidos.

Programas como En Confianza (Ernesto Villegas) o Contragolpe (Vanessa Davies) fueron sustituidos por otros de corte más suave. La revista matutina Contrastes fue despojada de su animadora Marinés Torres, quien conoce de primera mano la tradición nacional y supo defenderla en pantalla.

VTV, vacío de contenidos desde la muerte de Chávez, que con su programa dominical ofrecía agenda para toda la semana, cada vez se distanció más de las bases populares. Es impensable en la VTV de hoy un programa como La Lámpara de Diógenes, en el que la gente participaba abiertamente, sin libreto, y denunciaba las fallas o actos de corrupción. No; en la VTV de hoy todo tiene libreto, consignas y, sobre todo etiquetas.

En resumen, el Gobierno intentaba parecerse a los gustos de la "juventud", pero no para formar una juventud crítica y revertir la tendencia natural al desgaste que mencionábamos antes, sino para crear reacciones ante cualquier ataque al estamento gubernamental. El mensaje mediático es tan confuso que sirvió para apuntalar la alienación de la industria cultural reinante. La revolución no se puede hacer con golf, con ópera, ni con tennis, pero tampoco con bachata y reguetón. Todos esos son lenguajes genuinos de la élite o creados por la industria; y la industria es manejada por la élite. O sea, son dos fases del mismo monstruo. 



El animador estrella de RCTV no debió ser nunca directivo de TVes


Winston Vallenilla pasó de ser un animador, a ser el presidente de TVes, canal que se había recuperado para el uso social del pueblo. El vicepresidente del canal mandó a suavizar sus criterios políticos a la gente. Así, la antigua señal de RCTV, ahora en manos del Gobierno, se convertía de nuevo en escenario de misses y de bombas sexys. La famosa oferta de empleo a Viviana Gibelli es apenas la punta del iceberg. Así como Izarra (hoy tranquilo en Alemania, yerno del alcalde preso Antonio Ledezma) llenó a Telesur de sus ex compañeros de RCTV, buena parte de ellos furiosamente opositores, Winston hace otro tanto con sus ex compañeros. Una de las cosas más difíciles de explicar es cómo puede haber en TVes un programa de chismes. Pero estoy seguro de que si Chávez estuviera vivo, Winston sudaría mucho para explicar que ese programa lo dirija Atamaica Nazoa
, la ex Chepa Candela del diario 2001. No más preguntas, señor juez.

Como planteaba antes: "nuestro campo de batalla, claro está, no puede ser la pantalla de TV" pero el Gobierno se empeñó en construir hegemonía mediática. El problema es que nuestro gobierno no sabe manejar los medios de comunicación. Verbigracia: si usted no sabe cocinar pollo, no por tener 10 pollos va a salirle uno bueno; lo más probable es que se le quemen los diez.

Aún no hemos hablado de los medios digitales. El uso de las páginas web del Estado es casi siempre lamentable. Con contadas excepciones, las páginas de las instituciones son poco útiles al usuario. Pocas de ellas ofrecen un simple enlace para comunicarse con la institución vía correo, y si la ofrecen, nadie responde a ese correo. Una satisfacción muy personal de quien escribe fue solucionarle problemas sencillos a la gente por medio de un simple correo electrónico, cuando trabajaba en el Ministerio de Transporte y Comunicaciones, entonces en manos de Francisco Garcés. 

Además, las páginas web de las instituciones se sustituyen cada cierto tiempo, de acuerdo al criterio "medalaganístico" del presidente de la misma, quien generalmente NO es comunicador ni escucha a su equipo, arrasando con el archivo digital y borrando la memoria de las gestiones anteriores. Intente encontrar datos de la gestión del Minfra, del Mopvi, del extinto Ministerio de Telecomunicaciones, por ejemplo. No encontrará una hemeroteca o archivo porque con seguridad fue desechado cuando ese ministerio cambió de nombre, y de ministro. Lo más grave es que el mismo criterio aplica para los medios digitales.

En cambio, la propaganda está presente en todas las páginas de Gobierno, y se insiste en manejar la información con una lentitud exasperante. Por eso los usuarios prefieren acudir a las redes sociales, buscando la información en donde esté.

Cuando el presidente Chávez intentó saltarse la burocracia y creó la cuenta @chavezcandanga, recibió tal cantidad de solicitudes que colapsó, así que contrató gente para recoger las solicitudes y transmitirlas a su despacho; era una versión digital de aquella oficina que recoge las peticiones de la gente allá en Miraflores. Para acabar con la burocracia, el mismo Chávez creó otro esquema burocrático. No sé cuántas personas trabajaban en atender esa cuenta de twitter.

Como si se tratase de un mandato de la empresa del pajarito, todos los ministros y ministerios repitieron el esquema. Algunos ni siquiera sabían qué demonios era twitter, pero se lanzaron a la batalla mediática, pésimamente preparados.

Muy poca gente comprendió que al convertir las cuentas de twitter de los ministros y ministerios en vías informativas oficiales (de hecho, no de derecho)
se le había abierto la puerta a la mentira. Ahora la gente iba a buscar la información oficial en el twitter, dado que los medios de comunicación tradicional mentían. Los de acá pintaban al país como un paraíso terrenal y los de allá como el infierno con su eterno crujir de huesos.
 

El desgaste económico


Lo que el Gobierno ha dado en llamar Guerra Económica es algo mucho más complejo que eso. Es decir, la guerra económica es una realidad, pero también es apenas uno entre los varios elementos que han llevado al desastre a la economía nacional. Porque, admitámoslo, es un desastre.

Maduro anunció en enero de 2014 que no habría devaluación del Bolívar. En aquel momento el valor del dólar frente a nuestra moneda era de 6,30
. Unlar = 6,30 bolívares.


Tener acceso a dólares Dicom o Dipro es un trampolín a la riqueza.


Debido a la restricción de divisas vigente desde 2003, y que recrudece año con año, el dólar, necesario para prácticamente cualquier actividad económica en un país monoproductor (a pesar de 15 años de insistencia en salir de ese sistema), el dólar paralelo existió desde el inicio mismo de las operaciones de CADIVI, pero en algún momento la presión cambiaria se hizo suficientemente grande como para modificar sustancialmente el precio de la divisa; y como el Gobierno fuera incapaz de suplir la demanda creciente, el precio del dólar paralelo se disparó, siendo indicada de manera aleatoria por Dólar Today, una página web cuyo dueño es Orlando Urdaneta, involucrado en el golpe de 2002 y ubicado en Miami.


La respuesta a los bulos mediáticos por parte del Gobierno nacional siempre fue contrastarlos con la realidad. Por ejemplo, decían que se iba a caer un puente por el peso de las gandolas, y el Gobierno estacionaba 100 gandolas sobre él. Muerto el rumor. 

En esta ocasión el Gobierno no tiene cómo contrarrestar los precios planteados por Dólar Today, porque no ofrece dólares al mercado nacional. No importa cuántos sistemas de bandas se creen ni qué precios indique el Gobierno. El precio de un producto inexistente es inútil y las leyes de la economía se cumplen, deséelo usted o no. Si no hay oferta, la demanda hará subir el precio del producto, sea éste una naranja, un vehículo o una moneda extranjera. Resulta muy difícil explicar cómo es que ninguno de los cientos de economistas que trabajan en el Gobierno haya podido hacerlo notar.

Pero además, la credibilidad brindada por el mismo gobierno a los medios digitales contribuye a hacer de Dólar Today un indicador confiable para mucha gente. En la realidad cotidiana, es el único indicador vigente. Nadie (o casi nadie) que tenga dólares en su poder los vende por menos de lo que indica la página.

Hagamos un ejercicio. Dolar Today plantea hoy 23 de mayo de 2017, que un dólar cuesta 5800 bolívares. Si un particular X dispone de acceso a dólares Dipro, los podrá comprar a Bs 700.

Supongamos que el Sr. X compró US$ 1000 por tal vía. Ha invertido Bs 700 mil. Vediendo la mitad de esos dólares al precio de DT, obtendrá 2 millones 900 mil bolívares. Con ese dinero puede comprar 4 mil 140 dólares. Así que ahora tiene 5 mil 140 dólares. Multiplicó su inversión por 5 con una simple operación.

Supongamos que la repite. Vende 2500 dólares a precios de DT. Ahora tiene 14 millones 500 mil bolívares, con los que puede comprar la friolera de 27 mil 700 dólares más. En sólo dos operaciones pasó de tener mil dólares a acumular 30 mil y tantos. Es como ganarse la ruleta. El mecanismo descrito es la centrífuga por medio de la cual se desangra al país y es la razón por la que los venezolanos pagan cada día más por cualquier producto que requieran consumir.


Todo esto ocurre en un país
en el que muchos productos alimenticios son subsidiados por el Gobierno. Pero hay cientos de productos útiles, necesarios para la vida humana normal, que no son subsidiados. Repuestos de vehículos de motor, computadores, consumibles y en fin, tecnología que no se fabrica en el país, permiten el desarrollo normal de las actividades económicas. Cualquier traba en uno de los eslabones de la cadena económica implica la afectación de los otros

Aunque se esperaa que un sistema de distribución de alimentos y otros productos a precios regulados sea beneficioso para los más pobres, esta medida tiene un límite que tiene que ver con el diferencial entre los productos regulados y su equivalente "libre". Este diferencial es muy similar al que se estableció entre el dólar a 6,30 y el de Dolar Today.

Las arepas de yuca se pusieron de moda en el momento más duro de la crisis.

Una vez que el diferencial es suficientemente grande como para ser buen negocio comprar productos regulados y venderlos a precios "libres", o artificialmente inflados, el Gobierno y sus sistemas de control están en graves problemas. El sistema para beneficiar a la población se hace ineficiente y se convierte en fuente de corrupción.

El año pasado, ante la acuciante escasez, se aprobó la importación de alimentos por parte de empresas que lograsen encontrar dólares propios. Esta medida habría sido positiva si se hubiese acompañado de la eliminación del doble precio del dólar; pero por el contrario, propició la aparición de nuevos precios en los alimentos, que ahora conforman un indicador mucho más confiable que el de los bachaqueros o el nefasto "Petare Today". Y es que ahora los precios que ponen en los mercados son legales.
En vez de controlar el comercio de los productos regulados (tarea titánica, lo sabemos) el Gobierno decidió mirar para otro lado. Todo esto ha producido una enorme crisis en las bases de la militancia chavista, y los niveles de popularidad del Gobierno bajaron espantosamente. 


LA VIOLENCIA DESATADA:

Aprovechando la crisis, la oposición, apoyada por elementos extranjeros cuyo interés es la desaparición del Gobierno venezolano, ha planteado un sistema de lucha tremendamente violento, que lleva ya más de 40 días desde su activación el 11 de abril de 2017 y que cada vez es más difícil de neutralizar.


Freddy Guevara es uno de los activadores de la violencia callejera.

La falta de seriedad en los planteamientos gubernamentales durante los años previos a esta crisis, así como un manejo irresponsable de la economía han sido caldo de cultivo fecundo para las protestas. Retomar el camino es muy cuesta arriba ahora, porque la crisis es moral, y a ella han contribuido todos los factores políticos y económicos del país.

La responsabilidad es de comerciantes, importadores o industriales que lejos de dedicarse a producir, estafan a la nación; pero también de funcionarios que se dejaron mojar la mano, de periodistas que prefirieron ocultar la verdad a "traicionar" su causa política, convirtiéndose así en parte del mecanismo de la corrupción, tanto en el sector público como en el privado.

El problema más serio que enfrenta el país ahora es que a la violencia generada por la oposición es indetenible, porque ya no depende de su convocatoria. Al igual que el paro, las protestas "se le fueron de las manos" y, aunque ahora quieran recoger sus palabras, el agua derramada no se puede recuperar del todo.

La entropía indica que el universo tiende al caos. La oposición ha generado en estos días un caos tremendo, y el Gobierno entonces decide llamar a constituyente y modificar las reglas del juego, justo en el momento más caótico. El Gobierno se suma a la entropía.





TEXTOS RELACIONADOS:


Receta para perder 700 mil votos / Eduardo Parra Istúriz
Muchas alcaldías, importantes pérdidas / Eduardo Parra Istúriz

Auge y caída de La Salida / Eduardo Parra Istúriz 

Golpe de timón / Hugo Chávez

19 mayo 2017

Crónicas Argentinas – Un lugar para vivir


El apartamento de Pedro Mazzino, en Palermo, tenía fecha de caducidad; fue un espacio lindo para comenzar nuestra aventura y con el agregado de que, sin planificarlo de ningún modo, la fecha en que nosotros viajábamos a Buenos Aires, él viajaba desde allí hacia Miami. Es decir, que habiendo alquilado una habitación, tuvimos un apartamento entero a nuestra disposición durante seis de los siete días acordados. Esos días, como saben quienes han leído las crónicas, fueron casi una luna de miel para Natasha y yo.

El sábado en la noche, tras el opíparo costillar de lechón y la pizza que nos comimos, llegamos a casa y como a las 11 de la noche llegó Pedro. Finalmente le conocimos personalmente. Se trata de un personaje aún más agradable en persona de lo que sonaba por la mensajería de whatsapp. La confianza depositada en nosotros fue correspondida dejando el apartamento tan limpio y ordenado como pudimos. Cuando llegó, lo primero que dijo fue: “¡Ustedes son más ordenados que yo!”… ambos reímos, pobrecillo, no tiene idea. La verdad es que somos un desastre.

Conversamos un poco de todo (pero muy poco porque era tarde), sólo hasta las dos de la mañana, ya que al día siguiente nos mudaríamos. Para esa tarea, nuevamente contamos con el apoyo ya impagable de Sandrita.

Balvanera, unas 20 cuadras al sur de Palermo.


El domingo, además, era el día de las madres, así que tanto Natasha como yo tuvimos largas conversaciones vía whatsapp. Ella con la suegra, allá en los usados; y yo con mi madre, en Guatire. Ambas tertulias llegaron a cruzarse y en algún momento casi terminan hablando las consuegras solas.


A las 3:50 llegó Sandrita y le dimos un último vistazo al apartamento. Como Pedro no estaba, nos llevamos la llave (increíble ¿no?) y acordamos entregarla durante la semana. La nueva dirección corresponde a una zona de la ciudad mucho menos ostentosa que Palermo, llamada Balvanera. Para los que conozcan Buenos Aires, estamos muy cerca de la Plaza Miserere. Los caraqueños, pueden imaginar que nos hemos mudado a la Avenida Universidad, a la altura de Parque Carabobo.


En medio de la Plaza Miserere está el mausoleo de Bernardino Rivadavia,
quien fue el primer presidente argentino.



Un paseo con policías incluídos


Habíamos acordado vernos a las 4:30 con el Sr. Luis, nuestro nuevo arrendador, pero llegamos como 10 minutos antes, de modo que él no había llegado aún. Decidimos que en vez de esperar allí, daríamos una vuelta en el carro. Con tan mala pata que ese día la gendarmería había cerrado varias vías.

Sandrita, que no conocía la zona tanto como para darse el lujo de inventar rutas alternativas, puteó (en Argentina putear significa insultar, vociferar, arremeter verbalmente) a los funcionarios a placer, pero siempre desde adentro del carro y a una distancia de más de 30 metros; nunca se dirigió a ellos en tono ofensivo.

El insistente corte de las rutas, que nos encontramos varias veces y nos obligó a andar en una ruta medio laberíntica dio lugar a una interesante disertación acerca de las variantes del insulto argentino. A los ojos sensibles recomiendo saltarse algunas líneas, que lo que viene es denso.

Ocurre que en estas tierras se puede reforzar casi cualquier cosa con los prefijos RE y MIL.
Por ejemplo, nuestro común hijo ‘e puta, en Argentina se convierte en Hijo de las RE MIL Putas. Un simple coño de su madre se convierte en un “la concha de las MIL RE putas que te parió”, y así.

Tras varias vueltas y cortes, en una de las tantas conseguimos una alcabala policial y ¡carajo, nos tocó a nosotros!. Una agente policial nos solicitó orillarnos y, acto seguido, pidió los papeles de rigor. Sandrita estaba hasta la coronilla pero gracias a nuestro buen humor aguantó los 30 segundos durante los cuales comprobaban su identidad y licencias. Seguimos sin problemas, hasta que encontramos el siguiente corte…


Los carros de la policía de Buenos Aires vienen me recordaron a Robocop (la original)

El Sr., Luis nos esperaba, junto a su hijo Alejandro, desde hacía ya 15 minutos, pero no dejó de ser amable y comprensivo. Nos mostró el apartamento y nos explicó con gran detalle cada una de las características del mismo. En algunos momentos creí que me tomaba por tonto, pero luego Natasha me hizo notar que él no tenía por qué suponer que ya supieramos de la electricidad de 240V o de otros detalles, dado que somos extranjeros.



La confitería Opera, 80 años en funcionamiento



Culminada la extensa explicación, nos reunimos de nuevo con Sandrita y con ella fuimos a cenar, que para nosotros era un almuerzo, dado que nos habíamos saltado esa comida. Tras muchas vueltas, fuimos a la Confitería La Opera, con más de 80 años de existencia según dice en sus ventanas, ya que el lugar se fundó en 1928. 



En el cruce de Corrientes y Entre Ríos, la Confitería Ópera.
Más húmedo no se puede.

Allí, tras preguntar de qué tamaño era una pizza grande, de qué tamaño la mediana, vimos que lo nuestro era una talla XL. Nos sirvieron una cosa espectacular. Sandrita no podía creer que Natasha y yo nos comiéramos la pizza grande sin ayuda. Ella sólo comió tres medialunas (croissants pequeñitos) con café, porque había almorzado con su mamá.


La Ópera por dentro.




Al regreso nos mostró una zona que está llena de tiendas de instrumentos musicales (y que ya revisaré a fondo).



Balvanera,
el Parque Carabobo porteño


Aunque las calles no son tan limpias ni tan luminosas y seguras como nuestra querida Gallo, acá en La Rioja se mantienen varias de las cosas que habíamos mencionado antes: tranquilidad, actividad nocturna, respeto a las señales de tránsito y; en cambio, hay menos rostros rubios o blancos y abundan los rostros indígenas. Es una zona en donde sin lugar a dudas hay más peruanos y bolivianos que en Palermo.

El apartamento de Balvanera también es más pequeño; el de Pedro tiene dos habitaciones, cocina, sala y baño, mientras que éste es más parecido a una habitación de hotel que apenas contiene una cama, un televisor y un par de mesas, a la que se ha anexado una pequeña cocina. Claro que también tiene baño y, dentro del mismo, una lavadora.

A pesar de esa aparente estrechez, tiene todo lo que Natasha y yo requerimos para estar tranquilos y felices. O mejor dicho, lo tuvo desde el lunes en la mañana, cuando el señor de Telecentro vino a instalar el servicio de televisión por cable y WiFi. 

Ese día me sirvió para constatar lo que ya sospechaba: me crucé en el ascensor y las áreas comunes del edificio con 6 de mis vecinos. Cinco de ellos eran extranjeros: chinos, haitianos, bolivianos, peruanos y ahora dos venezolanos. Argentina siempre ha sido receptora de migrantes, sólo que ahora no llegan nada más italianos y “gallegos”, como le dicen ellos a todos los españoles, sino que ahora el resto de Latinoamérica también encuentra espacios en su tierra.

Si REALMENTE quiere saber qué es putear al mejor estilo argentino, tiene que conocer al Tano Pasman. Vea el siguiente video.










16 mayo 2017

Crónicas Argentinas – La Feria del Libro



Como recordarán quienes leyeron la crónica anterior, el sábado tras la visita al Jardín Botánico, nos encontramos de frente con la Feria del Libro. 
Sin ella llevaríamos lena todo el ano.





Las entradas, a 100 pesos cada una, incluyen con su costo un “chequelibro” por 55 pesos que puede canjearse en algunas librerías de la ciudad. Por cierto, hemos visto gran cantidad de librerías en Buenos Aires.

Cuando entramos tuve la impresión de estar en una feria de turismo, dado que los puestos eran muy grandes y ostentosos, en gran contraste con los que acostumbramos a ver en la Feria Internacional del Libro que se organiza en Caracas, en el que todos los puestos tienen la misma estética y sólo varían en tamaño.

La magnificencia de los puestos dejaba ver a todas luces que estábamos en un evento con objetivos muy claros en lo comercial. Nada es gratis. En una esquina encontramos un gran local de comida y, para variar, una pizzería. En Argentina si no comes carne, comes pizza; al fin y al cabo son 50% italianos.

Destacaban en esta zona los puestos de la Ciudad de Buenos Aires, cuya publicidad en youtube es realmente acojonante y, apenas lo vimos, escuchamos la voz del locutor diciendo “La seguridad es lo más importante para vos...”, texto con el que se interrumpe cualquier video que intente uno ver por acá.



Universidad Nacional de San Martín





También nos impresionó por la complejidad del montaje y su tamaño el de la Universidad Nacional de San Martín, que está celebrando por estos días un encuentro de nanotecnología, lo cual explica el diseño elegido por ellos.

A mi entender, la palma por su espectacularidad se la llevó el puesto del Boca Juniors, uno de los grandes clubes de fútbol, archirival del River Plate (me hace gracia que ambos tengan nombres en inglés). Puede apreciarse allí el trabajón que se dieron para montar semejante stand. 


El stand, maravilloso, pero el domingo perdieron contra el River Plate...





Copa Intercontinental, que el Boca ha ganado 3 veces (1977, 2000 y 2003). Récord argentino. 


En el puesto de este otro equipo, menos espectacular (el stand; en los asuntos de estos dos archirrivales no me meto), habia más gente, porque tenían la Copa Libertadores y todo el mundo quería hacerse una foto con el trofeo. Pasamos por en frente y decidimos seguir adelante.

Recorrimos con facilidad el pabellón, que nos pareció insuficiente para una feria, pero al tomar lo que creímos la salida, descubrimos que se trataba de un pasadizo hacia otros pabellones. Entonces flipé en colores.

El complejo ferial que alberga la Feria del Libro es tan, tan enorme, que alberga dentro de sí lo que pudiera parecer un estadio de fútbol en pequeño, con graderías y todo, pero que según nos aclaró Luis, se trata de un espacio para competencias y exhibiciones ecuestres. Le pasamos por delante a ese “pequeño” estadio y no me lo podía creer. Unos túneles nos guiaron hacia otro pabellón, al menos el triple de grande que el anterior.



Tratando de ligar con Harley Queen


Allí sí que había de todo. Libros de todas las temáticas, de cualquier tamaño; cientos de editoriales, libros en al menos cinco idiomas aparte del español y, sobre todo, para todos los públicos.

Fotografía, diseño gráfico, pintura... muchos libros espectaculares.


Nos llamó muchísimo la atención una editorial especializada en artes gráficas. Libros acerca de grandes pintores; Dalí, Monet, Degas, Picasso; libros acerca de la confección de logotipos y diseño gráfico; y muy especialmente los libros acerca de técnicas fotográficas. No compramos nada, porque ninguno de esos volúmenes bajaba de 1500 pesos (100 dólares).

Más adelante nos encontramos con una editorial llamada Ciruelo. Hacen un extraordinario trabajo de ilustraciones con temática épica. Dragones y paisajes abundan, lo mismo que espadas, elfos y ese tipo de trabajos. Natasha que es amante de El Señor de los Anillos tenía los ojos como platos y yo estaba más que complacido viéndola. 


Ciruelo, una de esas editoriales que hacen feliz a Naty.


Eso fue poco, comparado con el puesto de cómics que nos encontramos pocos pasos después. Allí sí perdí definitivamente a Natasha, porque el mismo etaba decorado en su parte más alta con figuras del juego digital Minecraft, una de sus pasiones de “gamer” (así se llama a quienes se dedican a desarrollar o estudiar a fondo los juegos de video).

Embelesada, dejó salir su niña interna y se entregó a ver la variedad casi infinita de juguetes, revistas, afiches, llaveros, material POP de cientos y cientos de personajes, incluyendo las sagas de Star Wars, El Señor de los Anillos, Game of Thrones, el universo Marvel y DC Comics, y cuando yo ya estaba a punto de aburrirme, ¡también había de Harry Potter!


Ahí está la bufanda que usaré este invierno... ¡Griffyndor!





El stand estaba tan lleno que salimos de la zona rápidamente. Poco más adelante nos encontramos con una cosplay de Harley Queen (la novia de El Guasón) y por supuesto, me hice la foto con la parejita. Yo, la verdad, quería ligar con la rubia que, no lo negarán, está de infarto. Pero el Guasón estaba muy atento y no me dio tiempo de pedirle el teléfono a la mina.

Tras la foto (gran esfuerzo de Natasha por controlar su aversión a los rostros pintados de blanco) y la amenaza, navaja en mano, piramos de allí para encontrarnos con cosas más serias y propias de una feria del Libro ¡que no es el Comic-Con, joder!.


En lo que me vio las intenciones con la rubia, El Guasón se puso agresivo...



Entre las editoriales que conseguimos más adelante destacan algunas de las provincias argentinas, que promueven los valores tradicionales de su región. También encontramos unos minilibros muy simpáticos, que ya había visto en Caracas, que meten el Quijote o Mafalda en el formato de una caja de fósforos.

Aunque tenía poca gente, el stand de Brasil contenía algunos libros que a mí me llamaron mucho la atención y que Natasha vio con nulo interés: están en portugués. Allí estaban obras de Jorge Amado como Doña Flor y sus dos maridos o Tieta de Agreste, además de otros volúmenes y muchos diccionarios portugueses, como los que tuve oportunidad de comprar en 2008, en Recife.

Un punto muy interesante fue el puesto especializado en temas nutricionales. La primera vez que escuché el concepto de “crudivegano” fue cuando Natasha me lo mencionó: se trata de gente que, además de ser vegetariana se come todos sus alimentos sin cocinar, toda una estrategia para ahorrar electricidad o gas, pero sobre todo la búsqueda de una alimentación más natural y sana. Ella ha practicado esta forma de alimentación y ha pasado meses sin usar la cocina. En ese stand destacaba sobre todos los demás tomos uno muy verde, que tenía, en letras blancas: “Crudiveganismo”. Tampoco lo compramos porque en internet hay muchísimo material disponible.



Las Malvinas SON Argentinas



Tras seguir adelante y pararnos en muchos otros stands, atraídos por las portadas de los temas más disímiles, fuimos imantados por un puesto dedicado exclusivamente al tema de las Islas Malvinas. Es, sin lugar a dudas, uno de los asuntos más serios de los que se puede hablar en Argentina. Se trató de una guerra inútil, desigual, cruenta y, sobre todo, evitable. 


Testimoniales de sobrevivientes a la guerra sobre el mapa de las Malvinas.


Las heridas dejadas por la dictadura de Videla, los 30 mil desaparecidos y la represión brutal de esos años dejaron heridas muy profundas en la sociedad argentina, y el conflicto de las Malvinas ocurrió hace apenas 35 años, de modo que aún hay muchísimas familias que sienten la falta de uno de sus hijos o nietos, sacrificados estúpidamente en un estertor de la dictadura, que quiso apelar al nacionalismo para cerrar filas en torno a sí mismo. 
 
Este es sólo uno de los estantes dedicados a Las Malvinas.

En ese puesto hicimos varias fotos y vimos con asombro la cantidad enorme de libros que relatan los detalles más pequeños de esta guerra. También hay toda una rama novelística que basa sus historias, ficticias claro está, en los testimonios -estos sí, muy reales- de soldados y civiles que vivieron tan terrible momento de la historia del continente.

Toda la historia de las Malvinas encuentra paralelismo en el Esequibo venezolano, arrebatado alevosamente de nuestro territorio por el apetito voraz de la misma corona inglesa. Es muy difícil querer a esos hijosdeputa, con el perdón de Wilde, Conan Doyle o John Lennon… la sabiduría y la paciencia de Ghandi o Mandela no la tenemos todos a la mano.



La Radio Nacional y los apetitos voraces


Tras el impacto dejado en nosotros por el encuentro con tan cruda faceta de la historia reciente, nos dispusimos a salir de la feria. Nuestros estómagos clamaban atención. Antes de salir, nos topamos con un estudio montado en un lateral del pabellón, con una unidad móvil, de Radio Nacional Argentina. Allí entrevistaban a una cantante de importancia en el país, quien se acompañaba de un veterano guitarrista. Irónicamente, a esa misma hora habríamos estado nosotros recién saliendo de nuestro programa de radio Café Atlántico en Alba Ciudad, el cual deseamos fervientemente volver a transmitir muy pronto, una vez que la radio nos de la voz de reinicio. Tenemos mucho para compartir con nuestro público en Caracas.
A mi nina también le hace falta la ene.



Una vez fuera del complejo ferial, nos encontramos de frente con el motivo de nuestro paseo sabatino, iniciado, como recordarán los lectores, en la crónica anterior: la Plaza Italia.

Por alguna razón que desconozco, todo el perímetro de la plaza, bastante grande, vale decir, estaba cercado. Una gran estatua ecuestre del héroe italiano Giuseppe Garibaldi domina el área. La plaza sirve de redoma o rotonda y retorno en la avenida Santa Fe, así que ya sabíamos qué hacer para regresar caminando a casa.

Pero como recordarán, teníamos hambre. Nos encontramos con un local que anunciaba en su entrada un lechón con guarnición de papas horneadas, y la oferta fue demasiado para nuestros sacrificadas glándulas salivales.

Entramos al local y ¡oh, sorpresa! era una sucursal de cualquier local caraqueño: la música de fondo varió entre Héctor Lavoe, Marc Anthony y otros salseros, e incluso la mesera que nos atendió era una simpática morena natural de Cali, Colombia. Inmediatamente nos brillaron los ojos, nos reconocimos por nuestros respectivos acentos y comenzamos a bromear ruidosamente.

Por supuesto, pedí el lechón, mientras que Naty se “conformó” con su manjar favorito: pizza. Dejaré que las fotos expresen claramente qué opino del crudiveganismo. 

 







Tras la suculenta comida, volvimos a casa, sabiendo que sería nuestra última noche en el inolvidable apartamento de la avenida Gallo, en Palermo, que habríamos de abandonar el domingo. La caminata fue tan agradable al regreso como de ida. Nos fuimos agarraditos de manos, abrazados, borrachos de ser tan felices como podemos ser.



Ya les contaré acerca de la mudanza del domingo...
 
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