17 diciembre 2013

La guitarra de MonoPunk

Dicen que tenía 37 años, pero MonoPunk no puede haber muerto de 37 porque era mayor que yo, y yo tengo 38. ¿O será que siempre me pareció mayor por lo escoñetado que andaba?

En estos días avisó Vladimir Sosa Sarabia por Twitter, que MonoPunk se había muerto. No sé qué sentí; creo que es la primera vez que me quedo tan indiferente al enterarme de la muerte de una persona a la que conocí y que en algún momento fue eso que llamamos "un pana".






De acuerdo con las voces de la Caracas nocturna de los 90 (yo viví en La Rosa, Guatire, hasta el año 2003), MonoPunk era un ícono de la zona de Bellas Artes, y muy especialmente del área de la Plaza de los Museos y el Rajatabla. Y debe ser cierto, porque la última vez que lo vi en Guatire, fue en 1994, el día que el muy hijoputa me robó la guitarra. Luego desapareció del planeta y sólo lo volví a encontrar en las memorables jornadas de teatro y cerveza que nos dispensábamos con Gustavo Urbina.

Salíamos del reestreno de "Tu país está feliz", que fue la primera obra que montó la agrupación teatral Rajatabla, allá en 1971, y que repitieron en 2006 para celebrar sus 35 años. Yo no podía imaginar que me iba a encontrar de frente con un tipo andrajoso, destruido, con obvias señales de estar consumiendo drogas muy agresivas, que me pidió plata. Cuando lo ví, no lo podía creer... atiné a responderle:  


"¡qué bolas tienes tú, me robas la guitarra y después me pides plata!".

Lo que quedaba de MonoPunk me reconoció. Me dijo, adolorido:


"¡mala mía panita! ¡no me recuerdes ese tiempo, ese infierno en Guatire!".

Y se fue, meneando la cabeza hacia los lados, como sacudiéndose un chaparrón invisible, y confundiéndose en la oscuridad como si estuviese en una escena de Sin City. Yo llegué a Caracas en la huída de mi infierno guatireño...





Lo cierto es que sí conmueve esta historia trágica. Conocí a MonoPunk hace como 22 años. En esa época no lo sabía (ni era importante) pero se llamaba Gabriel Rodríguez  y desde carajito estaba metido en el peo de las drogas. Dicen las malas lenguas que este pana era hijo de José Ángel Ciliberto, el famoso funcionario del gobierno de Lusinchi que estaba hasta el cuello en el escándalo de los jeeps. También (parece mentira) tenía mamá, y era (o es) una señora conmovida y asustada del destino que había tomado su muchacho.

Allá en 1993 un grupo de locos y soñadores fundamos el At'neo La Rosa, único ateneo que había en toda la zona de Guarenas y Guatire, e inmediatamente montamos una peña teatral, poética y musical que sólo contaba con un pequeño sonido (una cornetica como de 12 vatios, en realidad), propiedad de uno de los fundadores.

Nuestro grupo era muy compacto y cuidadoso con sus elementos. Si una muchacha vivía lejos, la llevábamos a su casa y regresábamos a pie aquel bandón. Una noche nos dimos cuenta de que se nos acercaban unos tipos muy malandrosos, y nos pusimos nerviosos porque aunque éramos varios, ninguno estaba armado siquiera con un cortauñas. De repente, los tipos se devolvieron con cara de susto. La causa era que un poco detrás de nosotros había salido de una calle el grupo de MonoPunk, y a esos panas los malandros sí les tenían  miedo.

Esa banda de chamitos roqueros metaleros punketos (vaya usted a saber qué coño eran, yo apenas sé un poquito de joropo), tenía como instrumento clave era un adefesio metálico llamado "la perolera". La perolera era básicamente un rin de carro, al que se le acoplaba una vara metálica que a su vez sostenia toda clase de peroles sonoros que entre todos intentaban sustituir a una batería. Y claro, ellos siempre cargaban cabillas, que era con lo que le daban coñazos a la perolera, y a los malandros también.

El líder de la banda era MonoPunk y a veces le pedía al ateneo la cornetica prestada. Siempre la devolvió en perfecto estado y con puntualidad. Hasta que un día fue a mi casa, pidió prestada la cornetica y la guitarra para un ensayo, y pasaron 12 años para que lo volviera a ver. Era la primera guitarra que yo compraba con mi salario. Representaba un logro personal y además sonaba bastante bien.

Como no aparecía, a la semana pasé por su casa (la de su mamá) y la mujer, llorando, me explicó que MonoPunk se había llevado todo; equipo de sonido, televisor, algunas joyas de ella; que le había roto las rejas de las ventanas para entrar y que no sabía donde estaba. Efectivamente las rejas estaban salidas de sus quicios.

Ya pasaron casi 20 años, y ahora MonoPunk no está más. La reseña de El Universal es risible...





Hace poco, por una de esas vueltas de la vida, supe que alguien había abierto un grupo de Facebook dedicado a él. Hubo gente que lo admiró por ser consecuente con sus ideales. Hay gente que cree que era anarquista, un verdadero representante de la cultura punk. Yo creo que sólo fue consecuente con su necesidad de consumir droga; ningún drogadicto puede tener ideología. Si le creemos a las malas lenguas, fue víctima del desamor de un político, y desde cualquier ángulo, fue víctima de su propia desidia, de su fatal aferrarse a un destino maldito. Lo mataron de una puñalada.

No siento dolor por él; no me conecté nunca con él ni con su estilo. No puedo dejar de pensar que ese mismo pana que me salvó de un malandro alguna vez, terminó convirtiéndose en otro malandro y que junto a la  banda de piedreros de Bellas Artes debe haber jodido a más de uno para quitarle un reloj, un celular, unos zapatos. Pensándolo bien, era bueno haber conocido a MonoPunk en sus tiempos de adolescente.

Da dolor pensar cuántos destinos malditos siguen todavía rebuscando por las calles, y cuántos vendrán.

Descansa si puedes. Tu huella dejaste.









09 diciembre 2013

Muchas alcaldías, importantes pérdidas

Finalmente se han realizado las elecciones municipales en el país, para elegir a 337 autoridades; 335 alcaldes regulares y dos alcaldes mayores o metropolitanos.

Antecedentes


Las últimas elecciones municipales en el país se produjeron en el año 2008, en coincidencia con las de gobernadores. En aquella ocasión las fuerzas del chavismo acumularon 17 de las 23 gobernaciones en disputa, pero perdió en las de mayor peso poblacional. Lo mismo ocurrió con las alcaldías, dado que con el 54% de los votos alcanzó 263 alcaldías de las 326 en disputa. 78% de las alcaldías con 54% de los votos. Esto se debe a la diferente cantidad de votantes que eligen cada alcalde. La ciudad de Caracas es muestra de ello: en Chacao hay cerca de 56 mil votantes, mientras que en Libertador hay 1 millón 625 mil. Cada uno de esos disímiles grupos genera un alcalde.

En el año 2010 hubo elecciones parlamentarias, con un resultado también parejo en la totalización de votos, pero que arrojó 98 diputados para el chavismo, contra 67 de la oposición. La razón es la misma. Los circuitos electorales tienen distinto número de votantes.

En 2012 hubo elecciones regionales, y el chavismo obtuvo 20 de las 23 regiones, consolidándose en todo el país, excepto en los estados Amazonas, Lara y Miranda. Ese mismo año, en las presidenciales Hugo Chávez le dio una paliza a Capriles (a la postre gobernador de Miranda), sacándole 11 puntos de ventaja..

En 2013 debido al fallecimiento del presidente Chávez, hubo elecciones presidenciales, con un resultado muy parejo, que comento en este mismo blog en la entrada Receta para perder 700 mil votos.  Maduro ganó, pero la ventaja de 11 puntos obtenida anteriormente se redujo, en ausencia del lider fundamental del proceso, a menos de 2 puntos.

Así que estas elecciones municipales son las primeras que se realizan sin la presencia física del Comandante Chávez y también fueron planteadas por la oposición como una suerte de plebiscito, dado que sus dirigentes estaban convencidos de que seguirían remontando la cuesta y que en esta ocasión, por fin, tendrían la mayoría numérica y estarían listos para ir a un referendum para convocar a una constituyente.











































Esta pretensión ha quedado definitivamente desdibujada.

Cuánto gané, cuánto perdí


Aunque aún se están totalizando y definiendo concejales, se puede decir que el resultado está claro: con el 98% de los datos escrutados el PSUV y sus aliados se quedan con  250 (75%) alcaldías, mientras que la oposición acapara 69 (21%). Otras están en manos de grupos independientes.  Es una victoria contundente por parte del chavismo. De las capitales de estado, el GPP se queda con 14 de las 24 posibles.

Pero cuando observamos los resultados con mayor detalle, encontramos algunos indicios preocupantes.

No pudimos recuperar Maracaibo, ni conquistar la Alcaldía Mayor de Caracas; hemos perdido Barinas, bastión natural del chavismo; igualmente Barquisimeto, con lo que ahora no sólo la gobernación, sino que también esa capital queda en manos opositoras. Maturín se pierde debido a la división; perdimos Mérida, al igual que 5 alcaldías en Táchira, incluyendo una paliza recibida en San Cristóbal. Suerte similar tuvimos en Valencia, en donde el ex alcalde Edgardo Parra (aclaro que no es familiar mío) del PSUV, salió bajo acusaciones tremendas de corrupción.


Otro importante detalle es que antes de las elecciones, el chavismo controlaba 263 alcaldías (así que hemos perdido 13), con lo que la oposición logró aumentar el número de alcaldías que tenía y también el porcentaje de votos obtenidos, en relación con las municipales de 2008, cuando alcanzó el 35%. Esta vez lograron el 45%.

Tuvimos una abstención del 40%, mientras que en 2008 fue de 35%.

Tomando en cuenta toda el agua que ha corrido bajo el puente en estos años, la determinante ausencia del presidente Chávez, y la minúscula brecha de abril de 2013, el resultado es magnífico. Pero el PSUV como organización política hegemónica, y el pueblo organizado, afiliado de múltiples formas al Gran Polo Patriótico (GPP),  debemos hacer valer nuestro aprendizaje e iniciar un proceso importante de defensa de nuestros derechos como electores y como parte de una revolución que se hace día a día y no sólo durante los comicios. Porque a pesar de la victoria numérica, hay un problema ético subyacente que, de no corregirse, puede destruir no al partido, sino a la revolución. Son cosas muy distintas, y perpetuar a un partido, cualquiera éste sea, sin mantener la revolución, es equivalente a destruir el trabajo del Comandante Chávez.

El dilema ético: la candidatura forzada


Tras el batacazo de abril, cuando casi nos quitan la presidencia, en cada municipio se organizó la gente para definir quién sería candidato a la alcaldía correspondiente. Cada partido involucrado tiene sus propios métodos y modelos para escoger a su representante y luego tendrían que venir los acuerdos. Para el año 2008 se realizaron unas elecciones primarias dentro del PSUV y sólo en dos casos hubo que definir las cosas por medio de la intervención de la directiva del partido.

En 2013 este proceso fue abruptamente interrumpido y el PSUV nombró de manera inconsulta a todos los candidatos, correspondientes a las 337 alcaldías en disputa. En los casos de Guarenas y Guatire, quedaron mas de 8 precandidatos del PSUV por fuera de toda posibilidad, y algunos de ellos se lanzaron por su cuenta. Se había cercenado la participación popular en el nivel más cercano al pueblo.  Debido a la toma de las tarjetas por parte de los candidatos "a dedo" muchos  venezolanos dejamos de votar por nuestros candidatos naturales para  optar por una tarjeta de un partido político X.

Como se ve el resultado de esta decisión fue dispar. En algunos lugares la división significó perder plazas, como en el municipio Samuel Darío Maldonado (del estado Táchira) en donde ganó el candidato de la MUD, con 48% de los votos, siendo que los votos del chavismo superaron esa cifra, pero había dos candidatos, que sacaron cerca del 25% de los votos cada uno.

En no pocos casos la experiencia produjo el fortalecimiento de fuerzas revolucionarias distintas al PSUV, como Vanguardia Revolucionaria, que obtuvo la alcaldía mayor de Alto Apure, desplazando tanto a la alianza del GPP como a la MUD. El PCV, por su parte, logró que 2 de sus candidatos independientes del GPP obtuviesen alcaldías. Otros 7 candidiatos del PCV triunfaron dentro de la alianza en todo el país.

Para muchos de nosotros, los nombres escritos en la tarjeta del PSUV, el PCV, el PPT y otros partidos de la alianza, no significaban nada. Thaís Oquendo resultó favorecida en Guatire pero apenas con el 2% de ventaja. Quien escribe, tras 25 años vinculado al municipio, jamás había visto o escuchado nombrar a la candidata. Por suerte, la postulación de dos candidatos de oposición la favoreció. En otros casos, se postuló a personas rechazadas anteriormente por las fuerzas vivas de la ciudad, como ocurrió en Guarenas con Rodolfo Sanz (cuya gestión en el Ministerio de Minas es duramente criticada). Mucha gente emitió su voto con los dedos puestos en la nariz.

Son notables las postulaciones de Pérez Pirela, Wiston Vallenilla y Antonio Álvarez (El Potro), por tratarse de genuinos paracaidistas, venidos de la pantalla de televisión. En el primer caso hay una vinculación clara con la política, dadas las características de su programa "Cayendo y Corriendo", dedicado al análisis de medios. Su caso se parece al de otro mediático: Mario Silva, quien también perdió al intentar la gobernación de Carabobo en 2008.

Los otros dos parecen sacados de la papelera de reciclaje de Sábado Sensacional. Uno fue el animador de innumerables jornadas de embrutecimiento televisivo en la extinta RCTV., y el otro pasó de ser pelotero de Grandes Ligas a ¿cantante? de reguetón.

Ninguno de los dos tiene trabajo político realizado ANTES de las campañas en las que participaron; es decir, no están vinculados con Chávez sino que aparecieron cuando éste ya estaba en las últimas. Pero son niños bonitos... el esquema con el que habíamos perdido 700 mil votos en abril, se repitió en pequeña escala en plazas clave para el control de Caracas y Miranda.





¿Qué habría pasado en Caracas de tener un candidato convincente en el municipio Sucre? ¿Cómo sería Caracas si nuestro alcalde mayor y el alcalde de Sucre fuesen genuinamente revolucionarios? ¿Se imaginan las posibilidades de coordinación entre un alcalde revolucionario y Pdvsa? ¿Y los consejos comunales?

Otro caso tremendo es el de Mérida, en donde la división le regaló la alcaldía a la oposición. Y lo mismo ocurrió en Maturín. Esas plazas eran nuestras de manera natural, y hablamos de capitales de estado, con cientos de miles de habitantes que ahora correrán con las consecuencias de las decisiones de un cogollo político, que atropelló a su propia militancia.

Quitarle los liderazgos naturales a una revolución es jugar en su contra, aunque electoralmente hayamos vencido. Tarde o temprano esos liderazgos deberán retomar su espacio y es urgente que el GPP comience a tender puentes hacia esos sectores, a fin de incluirlos en la dinámica de gobierno local.


06 diciembre 2013

Adios, Madiba.


21 abril 2013

Receta para perder 700 mil votos

El resultado electoral del 14 de abril era cualquier cosa menos previsible. La cuenta final dio ganador a Nicolás Maduro por un margen cercano al 2%, muy pequeño para nuestro gusto, sin duda.

Ya con el 99,34% de los votos y una abstención de 20%, el resultado es:

Maduro: 7.575.506
Capriles: 7.302.641


Es decir, 14.878.147 votos.

En octubre del año pasado el resultado fue el siguiente:

Chávez: 8.191.132
Capriles: 6.591.304

Para 14.782.436 votos.

En resumen, dado que el número de votos es casi idéntico y para ambos procesos se usó el mismo padrón electoral, podemos afirmar con cierta libertad que los 700 mil votos que perdió el chavismo fueron transferidos, trasvasados a Capriles en apenas 6 meses. ¿Por qué?

Ciertamente la ausencia del líder fundamental del proceso, Hugo Chávez, había abierto un boquete desde mucho antes de su muerte física. Su discurso con instrucciones claras de elegir a Maduro fue una despedida y los venezolanos así lo sentimos. Se trató de un asunto de esperanza y fe el que creyésemos posible un regreso al poder. La confianza en el líder que parecía superarlo todo. Sólo la muerte le ganó.

Pero este texto tiene que ver con lo ocurrido después del 5 de marzo y no con la situación previa. Si alguien desea comprender mejor la situación de la revolución en los últimos años, recomiendo leer el texto Por qué ganamos de vaina, o por qué de vaina perdimos, de Juan Gómez Muñoz, que en lo personal me agradó mucho. Sin poner en duda la veracidad de lo afirmado allí, creo sin embargo, que esa situación existía el 7 de octubre de 2012 y que la caída de los votos, por lo tanto, no corresponde solamente a esas razones.

Continuemos nuestro análisis:

Tras las largas exequias del presidente Chávez, se abrió súbitamente el período electoral que llevaría a Maduro a la presidencia con un margen estrechísimo, tomando en cuenta las grandes victorias a las que nos habíamos acostumbrado.

Un mes entero de encuestas daban como ganador a Maduro con 10% a 18% de ventaja, destacándose los trabajos de Hinterlaces y de Datanálisis. Las imágenes se explican por sí mismas. Esta encuesta de Hinteraces se hizo antes de la muerte del presidente, y fue publicada a finales de febrero.





Esta otra se hizo en marzo de este año.


 Pero incluso, Washington, por medio de la CIA, había vaticinado el triunfo de Nicolás Maduro: 


(Washington, 11 de abril. EFE).- El director nacional de inteligencia de Estados Unidos, James Clapper, auguró hoy el triunfo del candidato chavista, Nicolás Maduro, en las elecciones venezolanas el próximo domingo, y dijo creer que continuará la misma línea política que su predecesor, Hugo Chávez.“Con una cómoda ventaja en las encuestas, se espera que gane Maduro y probablemente continuará en la tradición de Chávez”, señaló en una audiencia ante el Congreso.

Entonces el resultado es muy raro. Es, siguiendo la lógica y el histórico de las elecciones venezolanas, más o menos inexplicable que a última hora esa diferencia que se esperaba, de 10%, desaparezca. Son 700 mil votos que cambiaron de lugar en cosa de 6 meses. O mejor EN COSA DE UNA SEMANA. Por que las encuestas del domingo anterior a las elecciones también le daban un margen decente a Maduro. En los últimos días aparecieron señales de que Maduro había perdido cerca de 8 puntos de ventaja durante la brevísima campaña.


¿Cuáles son las causas de ese cambio tan violento, tan raro?


El factor primario es la falta del presidente Chávez, pero estoy seguro de que hemos cometido graves errores en la conducción de la campaña, que gravitó de manera casi definitiva en contra de nuestro candidato.

Hay que tener en cuenta que la Revolución Bolivariana no ha hecho el trabajo ideológico que debió hacer; no hay escuelas de formación en el socialismo y los intentos organizativos en ese sentido han sido breves, debido a las múltiples reorganizaciones que ha exigido el proceso, pasando incluso por cambios de partido político (MVR a PSUV; Causa R a PPT, MAS a Podemos, etc...). O por cambios de formas de organización interna: Coordinadoras Bolivarianas, Coordinadoras Patrióticas, Unidades de Batalla Electoral, y muchas otras. Sólo el Partido Comunista Venezolano ha permanecido incólume en todas estas circunstancias, e incluso se mantuvo firme cuando se le llamó a integrarse al PSUV.

Hay que tener en cuenta que salimos directamente del duelo por el fallecimiento de Chávez, a la proclamación de Maduro como candidato presidencial, en medio de una orgía electoral. Un día estábamos llevando a Chávez a su panteón, y al día siguiente estábamos en una fiesta de camisas rojas y banderas alzadas, frente al CNE, con música a todo trapo y gran alegría. Tal salto fue incongruente, fue difícil de asimilar.

El candidato de oposición había cometido un serio error: llamó despectivamente "autobusero" a Maduro, menospreciando su condición, su clase. Esa clase a la que ofendió fue la que siempre realzó Chávez. Desde siempre, el proceso Bolivariano se caracterizó por reivindicar la dignidad del más pobre, del invisibilizado, del más débil en la escala social. Por eso Maduro y su equipo, inteligentemente, hacen la campaña a bordo de un autobús; dejando claro que es un orgullo venir de bien abajo y llegar a ser presidente de la República. Eso es prueba de que hay una revolución en marcha.

El autobús del progreso terminó siendo manejado por Nicolás Maduro


La oposición encajó el golpe y comprendió que esa no era la vía. Que había que acercarse a la clase menos favorecida; al votante que apoyaba a Chávez por identificación natural y no por aspiración a cargos o segundas intenciones. Entonces decidieron mimetizarse. Confundirse con el enemigo; si no puede contra  él, únetele.

En cambio, el comando Hugo Chávez, creyendo que tenía en sus manos la ventaja que ofrecían las encuestas, quiso morder un pedazo aún mayor de la base electoral, y se planteó un acercamiento a otro público; a los seguidores de las estrellas de TV, de una población de bajos recursos y de clase media que sigue viendo con buenos ojos la idea de llegar por medio de emprendimientos individualistas el American Way of Life.

Esa gente había que traerla para acá, y por eso el chavismo, ahora sin Chávez, acepta rápidamente entre sus filas a nuevos actores (nunca mejor dicho): Layla Succar, Omar Acedo, Roberto Antonio, Winston Vallenilla, Roque Valero, "El Potro" Álvarez, y otros artistas famosos provinientes de la Televisión Comercial. Su llegada a las filas del chavismo es bienvenida por la población; en principio se les ve como gente que después de mucho andar, se han dado cuenta de que la opción de izquierda no es tan mala como se la habían pintado. Pero pronto se comete lo que considero el peor error comunicacional en la historia de la Revolución Bolivariana, y vaya que hemos cometido muchos.

Una campaña ajena y excluyente

La campaña se centró en el electorado no convencido, como habíamos comentado antes. Por eso se privilegió a los personajes de la farándula y prácticamente desaparecieron de la campaña los colectivos que tradicionalmente acompañaron a Chávez. El grito de "familiaaaaaa" que Winston copió groseramente de Cheo Feliciano, y que hizo famoso en la pantalla de RCTV; y luego en La Guerra de los Sexos, por Venevisión, ya era un indicio de que nuestra querida Revolución Bolivariana se convertía en una revolución farandulera.

Las dos semanas de campaña transcurrieron a un ritmo incesante de presentaciones de estos artistas en decenas de escenarios en todo el país. No sabemos si hubo convenimientos económicos, pero cuesta creer que estos neocamaradas se hayan presentado tantas veces en un tren de trabajo tan duro sin agarrar ni un bolívar. Así, fueron protagonistas de una campaña que no se parecía al chavismo.

Llevábamos años, 14 años, diciendo que los medios de comunicación privados estaban enviándonos mensajes insulsos, banales; que los medios privados querían convencvernos de ser quienes no somos; de borrar nuestra identidad nacional, y ese discurso, impulsado por Chávez, era coherente con la presentación del llanero Cristóbal Jiménez, de la india Dilia Waikarán, del negro Antonio Machuca, de los muchachos de La Cantera; era coherente con la memoria del Carrao y de Eneas Perdomo; era coherente con Florentino y El Diablo en voz de Vidal Colmenares, con el sabor de Francisco Pacheco, con el oriente de Hernán Marín y de Cecilia Todd. Había una coherencia tremenda entre el discurso y la acción revolucionaria en la reivindicación de lo venezolano y lo latinoamericano.

Ya para el diario Ciudad CCS, antes de la campaña, escribi al respecto lo siguiente; cito:

Chávez
planteó en 2004 una frase aún vigente: “No hay herramienta, en verdad, como la cultura, para lograr esa recuperación de conciencia, resurrección de pueblos, profundización de quienes hemos sido, quienes somos, y quienes podemos ser…”
En el Proyecto Nacional Simón Bolívar (2007-2013) quedó expresa la intención reintegradora en un capítulo llamado “Masificar una cultura que fortalezca la identidad nacional, latinoamericana y caribeña”. Era la primera vez que la cultura era considerada de ese modo en un proyecto nacional.

Fin de la cita

Es cierto que con Chávez también tenían espacio los trovadores, los raperos, los rockeros, los reguetoneros... pero nunca estuvieron en el centro del discurso ni captaron el protagonismo. No; el discurso de Chávez siempre estuvo junto a los valores antes invisibilizados.

¿Invisibilizados por quién? por los medios privados. Por RCTV, Venevisión, Globovisión, Televen y el 90% de las radios a nivel nacional. ¿Usted es indígena? no sale en pantalla. ¿Usted es pobre? tampoco a menos de que sea en el noticiero. ¿Usted es negro? puede salir como sirviente. ¿Usted es revolucionario? Ehm... Usted no existe, a menos de que sea como parte de un grupo violento de círculos armados.

Incorporar a la campaña electoral a los faranduleros de siempre, a los protagonistas de las novelas, a los que colmaban la pantalla chica en la televisión privada, enviaba un mensaje de amplitud, de inclusión: esta revolución es generosa y permite el ingreso de todos; pero hay una gran diferencia entre dejarlos entrar y hacerlos protagonistas de la campaña.

Darles la batuta en los escenarios desdijo en dos semanas todo el discurso planteado en 14 años. ¿Ahora esta gente, que maneja en sus cuentas decenas de millones al mes, tiene mayor protagonismo que los héroes anónimos (hasta cuando anónimos) de los consejos comunales? ¿Ahora esta gente es más importante que los millones que hicimos 10 horas de cola, para ver a Chavez en la Academia Militar durante 2 segundos?
Algunos justificarían: "bueno, yo no sé cantar; pero ¿por qué no está de primerito Cristóbal Jiménez que era el amigo de Chávez? ¿Por qué esta campaña se aleja tanto de nuestros ideales bolivarianos? ¿Por qué Maduro permite esto?"

Resulta profundamente incoherente la imagen de Winston Vallenilla (o la de Roque o cualquiera de los otros) llamándonos a votar por la revolución. ¿De cuándo a acá este tipo es revolucionario? resonó en la cabeza de muchos ¿y por qué ahora, y no hace 5 años? Pero sobre todo, vale la pena preguntarse cuánta gente pensó que los conductores del proceso; los responsables de darle continuidad a la revolución de los pobres, de los pataenelsuelo, ahora preferían a los muñequitos de la TV antes que a los que siempre le habían cantado. Era una puñalada por la espalda a los amigos de siempre. Como dice un amigo mío: está bien que entren, pero que hagan su cola, que nosotros tenemos años aquí. Francamente no me imagino a Roberto Antonio, El Potro, Roque Valero u Omar Acedo entonando Yankee go home, de Alí Primera.

Habíamos excluído de nuestro discurso nada más y nada menos que a Alí Primera.

Winston Vallenilla estuvo en RCTV hasta el último día de transmisión por señal abierta


Y se volteó la tortilla.


Dejamos de ser una revolución fáctica y legal, con un discurso basado en los hechos y en el impulso de las leyes para crear nuevas realidades, para convertirnos en una revolución mediática. ¿Y no es en lo mediático que la oposición tiene experiencia y ventaja?

Exactamente. La oposición se dio cuenta de ello, y la gente que dirigía la campaña de Capriles, tras el éxito obtenido en octubre con la gorra tricolor que fue diseñada en 2004 por la gente de Clase Media en Positivo (clase media con Chávez), decidió jugar a la confusión. Es así como aparecieron en la campaña publicitaria de Capriles piezas idénticas a las del chavismo, comenzando por el nombre del comando: Simón Bolívar; el uso de chaquetas y camisas tricolor por parte del candidato; la utilización de la firma del Libertador, la creación de un grupo llamado "Revolucionarios con Capriles" e incluso una banda tricolor para el brazo, idéntica a la usada por el chavismo antes de la campaña para expresar luto por la partida física del presidente Chávez. 

Brazalete de oposición imita el usado por el luto

Me pregunto si es legal usar la firma de Smón Bolívar en una campaña electoral

Capriles usa el logo "Bicentenario" que identificó al gobierno en 2010

Todo esto generó la acusación, claramente con fundamento, de que la oposición estaba copiando los símbolos del chavismo; incluso en las redes sociales se distrajo al público diciendo que la copia era resultado de la falta de imaginación y que ese mimetismo sólo rartificaba que el chavismo era positivo. Mucha gente debe haber pensado seriamente que Capriles estaba dispuesto a darle continuidad a las misiones bolivarianas, dado que su discurso apuntaba hacia allá y las imágenes de él y de su comando se parecían a los del chavismo.

Capriles llegó al paroxismo al ofrecer la nacionalidad venezolana a los médicos cubanos. Este anuncio no podía estar dirigido a los beneficiarios de la medida porque ellos no son votantes, así que se trató de unan oferta desestabilizadora, que buscaba propiciar la deserción masiva de los médicos antillanos en nuestra tierra, y que apuntaba al fin de la Misión Barrio Adentro dada la obvia reacción que tendría el Gobierno cubano ante una medida de ese tipo. 

Sin embargo, todos estos elementos hubiesen quedado como una tomadura de pelo por parte de la oposición de no ser por el extraño giro de la campaña de Nicolás Maduro. El presidente en funciones y candidato se empeñó en repetir que él es hijo de Chávez. También manifestó su espiritualidad al plantear que sentía que Chávez le hablaba de alguna manera, en forma de un pájaro.

Aunque sabemos que ambos planteamientos son metafóricos, y que en realidad todos los revolucionarios hemos sentido en Chávez a un padre en algún momento, el comentario perdió sentido a fuerza de repetirlo. Era incompatible el manifestar pesar por la pérdida del mentor, y al mismo tiempo burlarse de la obsesión caprilista con el famoso "Nicoláaaaaas", y hacer del cuento una burla con musiquita.

La saturación mediática atentó contra el verdadero mensaje, el que realmente hacía falta: ratificar el Plan de Gobierno de Chávez y añadirle los aportes que en su experiencia como presidente encargado había podido recabar Maduro. En cambio, el plato fuerte del  PSUV en esta campaña orbitaba entre la lástima por el huérfano y una extraña alegría que convocaba a merengueros de los 90 y a artistas más recientes en un pasticho intermedio entre una telenovela de Delia Fiallo y la Guerra de los Sexos.

No es fácil distinguir si esta imagen pertenece a la Orquídea de Oro o a una campaña política




Con respecto a los elementos espirituales, Maduro también abusó del uso de Cristo. Era poco creíble, dado que él es seguidor de Sai Baba, verlo con un cristo y una "estampita" de Chávez en la mano. Es bien conocido que el presidente Chávez era un católico ferviente, y también que hacía frecuentes alusiones a los espíritus de la sabana (léase las ánimas benditas), así que con Maduro la fórmula también debía funcionar.

Maduro no es Chávez; tiene que ser Maduro.


Todos los elementos en el discurso y en el quehacer del presidente Chávez son coherentes. El muchacho de Sabaneta que vendía arañas es compatible con el que cree en Cristo y también en las ánimas. El joven del llano que procura labrarse un futuro en el beisbol y el que termina quedándose en la Escuela Militar son coherentes. El que se alzó en armas y el que se hizo responsable de todo lo que vino después, también.

Nicolás no es Chávez; de acuerdo, pero Nicolás tiene una personalidad y un historial de vida que lo convierten nada más y nada menos que en el primer presidente extraído de la clase obrera en la historia entera del país. Chávez mismo, con toda su humildad de trabajador de la Patria, procede del ámbito militar. Maduro tampoco ha tenido la oportunidad de demostrar si puede o no gobernar con coherencia. Por lo pronto, la campaña ha sido un fiasco total y costó una enorme cantidad de votos.

Ahora hay que gobernar, con coherencia y eficiencia, porque en tres años habrá referendum, y ahí los venezolanos nos volveremos a contar. Si los mensajes y las acciones no coinciden, la oposición ya tiene muy clara la estrategia y está mejor capacitada en lo mediático para enfrentarnos.

Siguiendo a Sun Tzu, hay que conocer bien el terreno, y nuestro campo de batalla, claro está, no puede ser la pantalla de TV. Nuestro campo de batalla está en la calle, en la gestión, en el buen servicio público y en el buen trato al ciudadano de a pie. Nuestra batalla está en la inclusión que jamás, jamás, la oposición podrá ofrecer.

Habrá que cumplir la promesa de gobernar con el pueblo y en la calle, y esa es la única forma en que remontemos la cuesta.


17 marzo 2013

Chávez en CiudadCCS: 2.El gran impulsor de la cultura

Segunda entrega de lo prometido.

El gran impulsor de la cultura

08/03/13.-El presidente Hugo Chávez nació en un pueblito perdido del llano venezolano: Sabaneta de Barinas. Creció, pues, en un medio natural, rodeado de las expresiones ancestrales del quehacer campesino.
Su oficio de arañero lo vinculó desde niño con la gastronomía regional; y las labores de ordeño y de arreo del ganado también se encuentran, desde tiempos inmemoriales, unidos a la canción popular.
Su andar se acompañó siempre de algún pasaje lastimero o de un joropo recio. En sus anécdotas aparecían los espíritus de la sabana y su hambre se sació igualmente con arepas, casabe, negritas y carne en vara, expresiones todas de su identidad nacional.
Por todo eso no es de extrañar que la llegada del soldado Hugo Chávez a la silla presidencial, tras haber recorrido el país entero para empaparse de pueblo, haya marcado un punto de inflexión en el tratamiento que el Gobierno ofreció a la cultura.
Durante la Cuarta República, y muy especialmente en sus dos últimas décadas, los gobiernos del momento se dedicaron a intentar borrar, por razones diversas, la identidad nacional venezolana. Quizá la razón más importante para ello era la necesidad de convencer al pueblo de que las cosas fabricadas en el exterior eran de mayor calidad que las propias. Así se justificó la importación de productos innecesarios, pero “que el pueblo prefiere”, facilitando el desfalco de la nación. El esquema se repetía en otros países de la región, quedando de relieve que se trató de una política dirigida desde otros centros de poder.
Una muestra de esa política fue el decreto 598, del 03/12/1974 (G.O. 30.680) que exigía 50% de producción nacional en las radios. En realidad no llegaba a 20%.
Ese proceso de desplazamiento de lo autóctono se trasladó a las preferencias de la gente, televisión mediante. Desde allí y bajo la mirada cómplice del Gobierno se arrebató a los cultores la posibilidad de vivir de su oficio, de su ser creador.
El instrumento para ello fue el ya extinto Consejo Nacional para la Cultura (Conac), que asignaba recursos a la presentación del saber y los artistas foráneos, en detrimento de lo criollo, siempre soslayado.
REVOLUCIÓN Y REIVINDICACIÓN
Con la llegada de la Revolución Bolivariana esta situación cambia rápidamente, puesto que el carácter antiimperialista de la misma hacía resonancia perfecta con los saberes que se mantuvieron latentes durante años.
Chávez planteó en 2004 una frase aún vigente: “No hay herramienta, en verdad, como la cultura, para lograr esa recuperación de conciencia, resurrección de pueblos, profundización de quienes hemos sido, quienes somos, y quienes podemos ser…”
En el Proyecto Nacional Simón Bolívar (2007-2013) quedó expresa la intención reintegradora en un capítulo llamado “Masificar una cultura que fortalezca la identidad nacional, latinoamericana y caribeña”. Era la primera vez que la cultura era considerada de ese modo en un proyecto nacional. Pero el impulso no comenzó en ese momento, sino que ya se había gestado por medio de importantes antecedentes.
Un paso clave para este renacer de la cultura es el inicio de los programas Aló Presidente en Radio Nacional de Venezuela. Aunque Chávez no fue el primer jefe de Estado en hacer programas de radio o televisión (Rafael Caldera hacía micros llamados “Habla el Presidente”), esta vez era diferente. No soltaba este hombre datos fríos de macroeconomía, sino que, desde el éter llegaban, mezclados con los logros de gestión, cantos y voces de nuestro terruño.
Chávez habló con lenguaje de pueblo y en clave criolla. A la par que se fortalecía su vínculo natural con el pueblo, también reaparecían vocablos y anécdotas que sólo un venezolano puede comprender.
Otro paso fue vincular al pueblo con la lectura. Primero impulsando una campaña de alfabetización que logró erradicar casi totalmente el absurdo manto oscuro de no poder leer ni escribir. Luego, con la distribución masiva de libros; primero muy pequeños y de contenido social, pero pronto de gran altura literaria, como el millón de ejemplares de Don Quijote y de Los Miserables.
Ya había pasado el tiempo de los golpistas, derrotados con el referendo de 2004. Se podía dedicar tiempo y asignar más recursos al tema cultural. El antiguo Conac inició una transformación que lo convertiría en un ministerio, y una vez establecido este nuevo órgano, se inició la transformación de sus entes adscritos y la creación de nuevas instituciones que estimularían la visión inclusiva de la cultura que tanto necesitaba el país.
Así, pronto se hizo evidente la necesidad de tener más y mejores imprentas; de ofrecer conciertos gratuitos para que el pueblo pudiese disfrutar de sus propios saberes; la necesidad de ofrecer estipendios a grandes cultores que habían sido abandonados, con saña, en la última gaveta de las prioridades del país. También se hizo evidente que un pueblo organizado y conocedor de sus derechos se haría rápidamente más culto y más ávido de conocimientos.
LA CULTURA ES EL PUEBLO
Los entes culturales, ahora organizados en plataformas de acuerdo con su área de trabajo o estudio, se abocaron a la tarea de visibilizar lo más genuino del quehacer cultural criollo. El Ministerio del Poder Popular para la Cultura estableció, colocándolo en sus producciones y publicaciones, un lema que activaba la conciencia de una dupla fundamental: “La cultura es el pueblo”.
Y efectivamente, un intenso trabajo de recopilación, sistematización y difusión de los saberes populares permitió que, por todos los medios a disposición del Estado, pudiera mostrarse la enorme diversidad cultural que nos amalgama y define a un tiempo.
Dentro de ese crisol que nos fragua como nación, Chávez destaca por su verbo y liderazgo incombustible, mientras que a un tiempo su condición de zambo lo mimetiza entre su pueblo, al que llamó a resurgir, a pesar de todo el olvido al que se le sometió en pos de los intereses trasnacionales. ¡Chávez es el pueblo y el pueblo es la cultura!
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Momentos clave en la cultura en Revolución
1 El primer Aló Presidente. El 23 de mayo de 1999, el pueblo venezolano escuchó una nueva manera de hacer radio participativa, inaugurando un espacio de encuentro con la cultura popular.
2 La Misión Robinson. En 2003 aparece la Misión Robinson, destinada a erradicar el analfabetismo del territorio nacional. Contra los primeros pronósticos, con el apoyo del sistema Yo sí puedo, creado por el Gobierno cubano, se cumple el objetivo y Venezuela se declara libre de analfabetismo.
3 Comienza la transformación del Conac. En 2003 se integra el Consejo Nacional de la Cultura al Ministerio de Educación, Cultura y Deportes, en lo que sería el primer paso para su liquidación y la aparición del actual Ministerio del Poder Popular para la Cultura.
4 Distribución masiva de libros. Aunque ya las comunidades habían recibido libros escolares, en 2005 se produce un boom con la distribución de un millón de ejemplares de Don Quijote de La Mancha. Luego, sería el turno para Los Miserables.
5 Creación del Ministerio de la Cultura. El 10 de febrero de 2005 se da rango ministerial, con cartera, al renglón cultura; esto significará la asignación de recursos para proyectos y cultores.
6 Creación del Centro de la Diversidad Cultural. En el año 2005 la Unesco aprueba con sólo dos abstenciones (EEUU e Israel) la promoción de la Diversidad Cultural en contraposición a la hegemonía de las “industrias culturales”. Un año más tarde, Chávez ofrece organicidad para ello con la creación del Centro de la Diversidad Cultural.
7 Inclusión de la cultura en el Plan Nacional Simón Bolívar. En 2007 se convierte en línea de desarrollo nacional el fortalecimiento de una identidad nacional, latinoamericana y caribeña.
EDUARDO PARRA ISTÚRIZ/CIUDAD CCShttp://www.ciudadccs.info/?p=396553

13 marzo 2013

Chávez en CiudadCCS: 1.El unificador de los pueblos del Sur

Ha pasado una semana desde que el presidente Chávez falleció. Pasó a otro plano, dicen unos; fue inscrito en la historia, dicen otros; descansó, dicen más allá. Lo cierto es que ha sido muy duro susperar el impacto tremendo y agradezco haber estado ocupado con mi trabajo en estos momentos tan tristes.

Precisamente en el contexto de mi trabajo, en el diario CiudadCCS, he realizado algunos textos que de algún modo son recuento de la labor de Chávez en estos 14 años. Los iré colocando en estos días, de uno en uno.



El unificador de los pueblos del Sur

08/03/13.-
El liderazgo del presidente Hugo Chávez es tan indiscutible como su condición mestiza. Al verlo era evidente que en su ADN estaban los ingredientes de la identidad nuestroamericana. Negro, indio y blanco a la vez, Chávez se parece a su pueblo, y le habló siempre en su idioma. La primera vez que Venezuela escuchó su voz, fue para dar la cara, con honestidad, sentido de responsabilidad y para brindar esperanza con un ¡por ahora!
Seis años después, el entendimiento entre el líder emergente y su pueblo lo llevó a la Presidencia, con lo que se instaló por primera vez en Miraflores un hombre de extracción popular. El Arañero barinés contrastaba claramente con los anteriores, todos de tez clara, y varios, con apellidos raros, de origen burgués. Ese contraste era la clave: “¡Chávez se parece a mí!, ¡Chávez eres tú, Chávez soy yo!, ¡Chávez somos todos!”.

Esa identificación popular se extendió al resto de Latinoamérica porque la esperanza de los oprimidos crecía cada vez que el líder venezolano visitaba un país vecino, en donde la gente se aglomeraba para escuchar al revolucionario mestizo.

Pero la sintonía desaparecía en los foros internacionales. Allí se desnudaba el contraste entre los pueblos y los políticos encargados de representarlos. Era urgente tener a uno de los nuestros allí; y con Chávez finalmente llegó la oportunidad: ¡un pataenelsuelo se infiltró en la diplomacia!

La Organización de Estados Americanos (OEA) y la Organización de las Naciones Unidas, (ONU) eran escenarios en donde Chávez no contaba con el apoyo de millones, sino que se encontraba en rotunda soledad. Aparte de la siempre combatiente Cuba, a la postre excluida de la OEA, los pocos que sintonizaban con su discurso preferían callar frente al foro, y buscar al rebelde en los pasillos para manifestarle su apoyo, eso sí, siempre en privado.

Ya en agosto del año 2000 se encendieron alertas en el tablero internacional, cuando visitó a su homólogo iraquí, Saddam Hussein, asesinado por el Imperio en 2006; convirtiéndose en el primer jefe de Estado en visitar esa nación tras la invasión a Kuwait. Al mes se repitió el impacto, cuando el Gobierno venezolano llamó a una Cumbre Presidencial de la OPEP. La segunda en la historia del cartel petrolero y la primera en 25 años.

Esa reunión fue trascendental porque demostró que la ejecución coordinada de políticas gubernamentales podía ayudar a regular los mercados y controlar el precio de mercancías necesarias para el beneficio de las mayorías. Apenas a una década había transcurrido desde la caída del bloque comunista, cuando, según Fukuyama, acaecía el Fin de la historia.

LA INTEGRACIÓN SUR-SUR

Entre tanto, en Norteamérica, México y Canadá habían firmado con EEUU el Tratado de Libre Comercio para América del Norte (Tlcan) y los planes imperiales consistían en agrupar a todas las naciones en una gigantesca zona de exclusión arancelaria denominada Área de Libre Comercio de las Américas. Se trataba de la eliminación de las trabas aduanales para los productos estadounidenses en todo el continente.

Pero los pueblos reaccionaban y en procesos electorales sucesivos fueron electos presidentes progresistas. En 2003 Argentina eligió a Néstor Kirchner, y Brasil a Lula da Silva. La ola continúa en Uruguay con Tabaré Vásquez y en 2006, en Bolivia, el líder sindical Evo Morales arriba a la Presidencia, mientras en Ecuador, Rafael Correa repite la hazaña.

Se ha abierto un nuevo tiempo en Suramérica y todo está listo para que las naciones se agrupen en torno a sus ideales comunes.

DEL SILENCIO AL APLAUSO

Aquella voz ya no estaba sola en los foros internacionales. Desde 2004, los gobiernos de Cuba y Venezuela firman un acuerdo de cooperación llamado Alternativa Bolivariana de las Américas, al que luego se incorporarían otras naciones como Bolivia, Ecuador, Nicaragua, Honduras y varias islas del Caribe.

Al año siguiente, ante el alza de los precios del crudo, se firma el acuerdo de Petrocaribe, en el que se asegura el suministro de petróleo a precios accesibles para varios países del continente.

Como corolario de este reacomodo de fuerzas, en la IV Cumbre del ALCA en Mar del Plata, Argentina, en noviembre de 2005, el proyecto es parcialmente rechazado en la declaración final, con lo que perdió potencia al punto de que hoy se considera muerto.

Pero faltaba romper el bloqueo informativo que Suramérica sufre en el mundo, y aparece Telesur, una televisora de alcance continental con sede en Caracas.

Un episodio muy notable ocurrió en septiembre de 2006. Durante su alocución ante la Asamblea General de la ONU, el presidente Chávez se refiere a su par estadounidense George W. Bush llamándolo diablo: “Ayer desde esta misma tribuna, el señor presidente de EEUU, a quien yo llamo el diablo, vino aquí hablando como dueño del mundo (…) El diablo está en casa. Ayer el diablo vino aquí. En este lugar huele a azufre…” Esta acusación arrancó aplausos a los presentes, indignados por las atrocidades de EEUU contra los pueblos de Irak y Afganistán, en su guerra contra el terrorismo.

Ahora convencidos de la necesidad de tener un foro en el que Washington no intervenga, se crean en 2008 la Unión de Naciones del Sur (Unasur) y en 2010 la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac). Chávez, además, encuentra debilidad en los lazos con África e impulsa el reencuentro entre los dos continentes, que tantas raíces comunes albergan.

En apenas 13 años, desde aquella cumbre de la OPEP hasta hoy, Chávez logró modificar el mapa político del hemisferio sur, generando un fluido intercambio entre los pueblos árabes, africanos y latinoamericanos, pero también con importantes alianzas con Irán, China y Rusia, potencias militares y energéticas. Con ese apoyo, Latinoamérica se ha unido y declarado como un área libre de guerras, un continente de paz.
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10 instantes que cambiaron el destino del Sur

1
1994: Chávez conoce a Fidel. Un recién excarcelado Chávez visita Cuba, donde conoce al líder máximo de la Revolución cubana
2 2000: Visita a Saddam Hussein. Chávez fue el primer y único jefe de Estado que visitó a Hussein en Irak tras la invasión a Kuwait
3 2000: Cumbre de la OPEP. Por primera vez en 25 años se reúnen los jefes de Estado de los países miembros del organismo
4 2004: Visita a Libia. Con visión integradora en torno al petróleo, Chávez visita a Muammar Gaddafi en Libia
5 2004: Creación de la Alba: Cuba y Venezuela forman la Alternativa Bolivariana para América Latina, destinada a sustituir el ALCA
6 2005: Creación de Petrocaribe. La creación de este organismo permite la entrega de crudo a precios preferenciales a varios países pobres del Caribe
7 2006: ¡Huele a azufre! La ONU se estremece ante el calificativo de diablo que otorga Chávez a George W. Bush, pero aplaude a rabiar
8 2006: Creación de Telesur. El cerco mediático al que son sometidos los pueblos latinoamericanos mueve a instalar una señal que muestre contenidos alternativos al discurso dominante
9 2008: Creación de Unasur. Los pueblos de Suramérica se reúnen en torno a un mismo organismo, con lo que se rompe la división Comunidad Andina de Naciones-Mercosur. Tuvo su momento estelar cuando Colombia agredió un campamento de las FARC en Ecuador
10 2010: Creación de la Celac. La crisis de la OEA, debido a su ineficiencia y cuestionada credibilidad, condujo a la creación de un organismo de integración que excluye a EEUU y Canadá

EDUARDO PARRA ISTÚRIZ/CIUDAD CCS

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