17 marzo 2010

Saqueos, terremotos y mentiras

Esto me lo envió un amigo chileno, es bueno reflexionar acerca de cómo viven en Chile; como vivimos en Venezuela, cómo nos trata el capitalismo, el marketing; el ansia de tener cada día lo que nos prometen en "cómodas" cuotas.



Saqueos, terremotos y mentiras


Chile es un país sísmico y obviamente todos sabemos que en algún momento de nuestras vidas tendremos que lidiar con un terremoto. Sabemos que tendremos que levantarnos a pesar de los temores y la histeria del momento.

¿Pero qué sucedió en nuestro país que este sismo fuera tan distinto a los anteriores?

A mi modo de ver fue “El Terremoto Moral”, como así lo llamó la prensa.

Muchos de nosotros tenemos todavía en la retina los saqueos que se produjeron a pocas horas de aquel remezón asesino. Los que miraban por TV desde el extranjero se sorprendieron al observar que sobre las ruinas mucha gente corría cargando en sus hombros un televisor plasma, una lavadora o un microondas, otros con vehículos del año cargando bañeras, zapatillas, whisky, notebooks, etc.

El pan, la leche, los frejoles, el yogurt y las frutas de un momento a otro se transformaron en objetos superfluos ante la desgracia nacional.

Los grandes medios horrorizados mostraban y acusaban y todos aquellos que “robaban, saqueaban e incendiaban”: eran delincuentes y había que encarcelarlos y los que corrían con una lata de leche los mostraban con la estúpida frase de “es entendible pero no lo justificable”·

Los medios y los políticos que han gobernado este país desde 1973 cínicamente olvidaron que somos “El Jaguar de Latinoamérica”, Olvidaron que durante décadas nos adoctrinaron con aquello del “lleve ahora y pague después”. Olvidaron que nos convencieron que el chileno exitoso es el que tiene la última tecnología en su casa, que no existimos si no tenemos una tarjeta de crédito en la cartera.

El terremoto sirvió para despertarnos con la terrible resaca del exitismo, poco a poco nos estamos dando cuenta de lo solos que estamos. Darnos cuenta que el vecino siempre ha estado al lado de nuestras casas y que también sufría, que también estaba endeudado y que tampoco dormía tranquilo por el temor a no alcanzar a pagar aquella cuota en la casa comercial.

Ahora si tiene sentido la postal del hombre cargando una TV plasma, de la mujer llevando en una mano una lata de leche y en la otra un notebook, del adolescente cargando decenas de zapatillas Nike.

“Se me cayó la casa, perdí todo, ahora estoy viviendo en una carpa sobre la acera, pero igual tengo que pagar las cuotas de mi TV que compre para Navidad y se rompió. Cuando lleguen las clases tendré que pagar las cuotas mensuales para que mis hijos puedan seguir estudiando. La tarjeta de crédito la perdí entre los escombros, pero la casa comercial no perdió la base de datos de todos sus deudores. Luego vendrá la reconstrucción y tendré que endeudarme aun mas para comprar una TV, un refrigerador, arena, cemento, ladrillos y madera. Felizmente muchas casas comerciales me las ofrecerán en módicas cuotas mensuales”.

Un viejo adagio dice “más rápido se pilla a un mentiroso que a un ladrón”

Pues Chile para el mundo ha sido como una propaganda televisiva de una colonia para caballeros exclusivos.

Los que vivimos en la mierda todos los días y sentimos la desesperanza con o sin terremotos siempre denunciamos la mentira, pero es mas bello mirar un comercial por TV que ver la realidad.

Pronto los asesores políticos y los grandes medios mostraran la nueva pujanza chilena y el milagro económico post terremoto. Muchos lo creerán, mostraremos nuevas plumas de pavo real y los pueblos de países tercermundistas nos envidiaran.

Esperemos no haya un nuevo desastre para darnos cuenta de lo desnudos que siempre estuvimos, que los pobres siempre fueron más y fuimos barridos bajo la alfombra del exitismo económico...

Vladimir Chile

1 comentario:

Anónimo dijo...

El fin justifica los medios?
Robar? Por qué resulta que tengo muchas deudas? Por qué alguien me lavo el cerebro y ahora estoy programado para endeudarme?
Que poca voluntad...
Que insulto para toda la gente que sí asume la resposabilidad de sus actos.
Que insulto para los chilenos que sí luchan por lo que tienen y por reconstruir su país.

 
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