28 septiembre 2012

CUBACRÓNICA V - Guerra en el Colina / Paz en Colombia


 Cuando compré la estadía en el Hotel Colina, desde Caracas, me indicaron que no podía tomar las fechas del 30AGO al 07SEP para regresar el 10SEP y salir el 11, sino que debía usar también los días 8 y 9. Así que compré los 11 días de estadía y di por perdido el dinero correspondiente al alojamiento los días del campismo. Sin embargo, de acuerdo con el registro de la empresa que maneja ambos hoteles, Gran Caribe, yo sólo estaría alí hasta el 7 y no hasta el 11. Mi factura indicaba lo contrario así que cada día en la mañana preguntaba qué había pasado con el asunto de las fechas. Invariablemente me decían que no tenían la información, que entrarían en contacto con Caracas, y así.

Como había comentado antes, me habían trasladado sin aviso y sin protesto, pero sobre todo sin explicación, al Hotel Vedado, así que ya todo me importaba bien poco... en la tarde del lunes habían avisado a todos los troperos (menos a mí) que debían trasladarse al Hotel Colina. Supongo que dijeron: "si estos coños se van a meter en la piscina con ropa todos los días en la mañana... ¡mejor los mandamos a un hotel sin piscina!". En su momento, este servidor volvió a preguntar por su caso a ver por qué movían a todos los troperos, menos a mí. Me dijeron que estuviera tranquilo, que estaban averiguando, etc.

Como les dije, no recuerdo con exactitud cómo terminó la noche del lunes. La lógica dice que con tanto peso que cargábamos encima nos debíamos haber ido derechito al hotel a dejar las cosas y después saldríamos, quizá, al Malecón Habanero. Ahora recapitulando, recuerdo que estuvimos cantando en el malecón un pequeño piquete: Carito, Angélica La Flaca, Denisse, Carlos León, Andrés Calzada, Oswaldo Cabrera, Andrea Hernández, Richy Ramos y Héctor Trujillo. Ahí se nos sumó un joven guitarrista llamado Ernesto (adivinen en honor a quién) y que trabaja cantando para los turistas en el pequeño circuito del Malecón. Cuando Ernesto se enteró de que quien conversaba con él era el mismísimo Carlos León, inmediatamente lo reverenció porque había visto alguno de sus documentales, y porque su papá le había hablado de Carlos. Así que el muchacho estaba alucinando con esta gente que había venido de tan lejos para ver a Silvio y que además andaba tomando ron, nada más y nada menos, que con Carlitos León, en el malecón de La Habana... :-P
Al lado nuestro una voz gritó "¡10 pesos a quien me diga quien es Mario Moreno!" y yo que andaba con las antenas encendidas, digo: "¡Cantinflas!"... "¡eso es, toma! y quien me está entregando el billete es el chulo de las musas de La Habana que andaba sin manzana en la cabeza. Un tipo muy bien vestido y que se daba el lujo de entregarle 10 CUC al primero que diera una respuesta correcta, porque sus musas (que dicho sea de paso, eran musos, todos travestis y evidentemente en onda de altura) no tenían ni idea. Al ver la clase de personajes con los que había topado, Carlos León entró en alerta; me imagino que pensó que esa gente me iba a hacer daño o a intentar estafar. Yo que estaba muy tranquilo y a esa hora aún muy lúcido, le dije al proxeneta: "caballero, no te lo puedo aceptar, fue una pregunta muy sencilla" y él, "tranquilo, nada te compromete" y en eso saltó una de sus "ninfetas" y chocando, explotando y rebotando no por quinta avenida sino por Cruz de Infanta, se fue con el billete a comprar una botella de ron, que se tomaron entre ellos muy rápidamente. Luego se borraron de ahí.


La gente se fue dispersando y regresé cerca de las 6:00 a la habitación. Pero no encontraba las llaves (efecto combinado de la ingesta etílica y la diversidad de objetos que traía conmigo: una jabita (bolsa) anaranjada en donde venía el libro y un sinfin de cosas; el cuatro, las maracas... parecía un ekeko. Así que a esa hora y con mucha vergüenza le pedí a una señora que me abriese la puerta de la 422, porque "le había dejado la llave a otro compañero" (qué vergüenza). La señora con total amabilidad me abrió la habitación y me metí con mis bártulos a dormir el tiempo que pudiera. Ya estaba haciéndome a la idea de un régimen 21x3 (21 horas despierto y 3 de sueño), que no sabía si podría sostener toda la semana, que apenas comenzaba.

- - -

El martes en la mañana me desperté como a las 11:30. Revisé mis ojos que aún estaban seriamente irritados y, con la lengua pastosa, decidí que era hora de asearme. El teléfono sonó, como sabiamente predijo Pánfilo (*), en medio de una sabrosísima ducha con agua caliente (sí, sí, yo me baño con agua caliente en La Habana) ¿Y QUÉ?

Yo no sé qué poder tiene el teléfono, pero uno siempre sale a atenderlo... la voz angustiada de la operadora me recordaba que debía irme del hotel, porque a mí me tocaba en el Colina, que me estaban esperando allá.
Y yo completamente mojado, desnudo y claro está, muy molesto: "bueno, pero yo les pregunté ayer..."
y la voz: "pero tiene que desocupar antes de las 12 o le cobraremos el día siguente".
Y yo por dentro "estos hijosdep... si les pregunté ayer mismo y les he preguntado todos los putos días"... ¡me queda menos de media hora!

A terminar de bañarme coño. Simultáneamente tocan la puerta del cuarto y, suspirando, cojo la toalla, me envuelvo en ella con la esperanza de que se trate de una hermosísima vestal habanera que se aproveche de mi encuerez. Pero ¡qué decepción!  Era Richy Ramos, que venía angustiado, recogiendo gente porque había que ir a la actividad de los niños de la escuela; que habían cambiado la escuela, que quedaba en donde la 3,14; que había que apurarse. Afortunadamente ya tenía casi listo el trabajo de limpieza corporal, así que en menos de 3 minutos me había terminado de asear y me dedicaba al secado. Bajo la mordaz insistencia telefónica de los responsables del Hotel Vedado y con muchísimo apuro, hicimos lo más fácil: envolvimos todas mis pertenencias en una sábana y literalmente la vaciamos dentro de la maleta, que por cierto, había perdido una rueda. Así mismo, salimos del hotel sin siquiera entregar la llave (que conservo para mi registro turístico).

En menos de 10 minutos habíamos volado al Hotel Colina en donde ni siquiera sabía qué habitación me iba a tocar. Así que dejamos todo en la habitación de La Joya y El Abuelo, y bajé a comer algo mientras los subnormales de Gran Caribe terminaban de averiguar dónde era que se suponía que yo debía estar. Los tipos (y las tipas eh, que la igualdad sexual también se nota en las cosas malas) no sabían de mí, ni de cómo había ido a parar a El Vedado, ni de un carajo.
Yo les dije, coño, ustedes, la misma empresa, me han mantenido desinformado durante toda la semana y hoy me sacan casi a empujones de allá, porque dizque me toca aquí.
Ellos: "un momento señor... es que no aparece su nombre..."
Yo intentaba mostrarles mi reservación, que estaba en el forro del cuatro, y ellos no me hacían caso... era como si yo no estaba ahí; o sea, como no estaba en los registros, tampoco existía; me sentí un poco como el Txema días antes... 

Me fui a buscar una Bucanero (con mayúsculas porque era mi desayuno) y regresé al lobby en donde me esperaba Richy con otros troperos muy apurados por salir a la escuela. La señora del hotel finalmente descubrió el apellido Parra entre sus registros y determinó que mi habitación era la misma que la de Ricardo Silva, lo cual procedió a comuicarme. Y yo NO, NO, NO, no sean irresponsables... Primero averiguen y no me jodan más hasta que sepan cómo es la vaina. Mi habitación es individual.


Finalmente lo logró: era la 410. No obstante aún se demoró como 10 minutos más en un registro en el que yo no participé ni para decir mi nacionalidad... todo esto mientras yo consumía aburrido mi latica de bucanero. Cuando termino el registro, la señora me dice que sí que es la 410 y que aquí está la llave... cógela. 
Cuando fui a tomarla, me la retira de la mesa y me pide el pasaporte. Y yo ahora sí arrebatao: ¡COÑO, Mi pasaporte está en alguna parte de la maleta que me obligaron a sacar contra reloj del hotel Vedado; estoy en esta mierda SIN CALZONCILLOS, SIN PASAPORTE Y SIN MALETA PORQUE USTEDES ESTABAN MUY APURADOS! Váyanse pa la mierda, yo tengo un compromiso AHORA MISMO.

Me fugué a la habitación de Oswaldo, busqué volando los libros que había llevado, que eran 28 paquetes de librillos infantiles que iban a la Manuel Saumell; pero por esas cosas del destino y los reparadores de sueños, la escuela a la que fuimos era el Conservatorio Amadeo Roldán, una escuela de música con un alumnado brillante. Lo que nos mostraron esos muchachos en todo aspecto fue fabuloso: desde el piano clásico, pasando por el jazz y culminando con el cubanísimo son, esos chamas están listos para cualquier escenario. Por culpa de los subnormales de Gran Caribe ese concierto fabuloso no lo pude grabar. Y bueno, los librillos infantiles seguramente les serán muy entretenidos pero menos útiles.



Ya en su última etapa en el conservatorio, un jazzista impresionante



Una intérprete de primera. Qué manos.
 

Nada que envidiarle a los mejores.


Por cierto que algunos tipos muy morbosos estaban babeados con la pianista de la foto que anexo. Y yo les digo a los sacrílegos que esa niña tiene como 16 años, que me recuerda a mi hija... entonces uno de ellos que no voy a nombrar y que se hinchó de hacer fotos, me dice ¿tienes fotos de ella? (de mi hija) así que me pongo a revisar la cámara y resulta que sí. Se la muestro. "¡SUEEEEEEGROOOOO!"  ¡así me ha dicho el sjueputa! y de ahí en adelante tuve mi yerno para todo el viaje, porque además el remardito salió despues que yo de La Habana...

Este trío también se botó




La gente del Amadeo Roldán. Nuestro agradecimiento por la increíble muestra.




Bueno. Tras el conciertazo repartieron un refrigerio y yo no tenía hambre. Lo que yo tenía era sed. Muy seco, muy seco... Glendita me obligó a agarrar el sanguchito y yo sólo quería líquido. ¡Los degenerados del refrigerio no llevaron bucanero! Total que para librarme de Glendita que me tenía frito con el tema del sanguche, lo cogi y lo metí en el forro del cuatro, también, prometiéndole que me lo comería más tarde. Culminado el abrazo musical que nos dieron esos muchachos, regresé al Colina junto a Kelvin Padilla. Entré con mi mejor cara de culo, le pasé por un lado al lobby con la misma actitud de Héctor Lavoe (ni pa'llá voamiral) y subí directamente a la 414 de La Joya y El Abuelo. Busqué mi pasaporte y ahora sí, con toda la amabilidad y calma del mundo, resolví lo atinente a mi habitación. 

Salimos de allí, dos bucaneros por favor, y nos fuimos caminando en dirección a La Jiribilla. Pero como Kelvin tenía años sin ir a La Habana y yo andaba más distraído que de costumbre, la caminata se nos hizo más larga que el tiempo del que disponíamos. Juro que yo no quería hacerlo, pero lo primero que pasó fue un Coco Taxi y así me metí por primera (y espero única vez) en uno de esos transportes turísticos.


Ileana, en el lápiz de Garrincha


La muestra en honor a nuestra querida Ileana fue muy breve pero también muy emotiva. Colocaron un video en el que aparecían los troperos cubanos cantandole a Ilo, y además había gran cantidad de obras pictóricas dedicadas a la ausente más presente en el encuentro. Ilo además era dueña de uno de los carros más interesantes de La Habana; increíblemente decorado y al que creo que llamaban "El Pene Volador". 





El pene volador

La foto que anexo se la hice en 2007.

 Repasada la muestra, asistimos a otra descarga musical; esta vez de trova, encabezada por Inti Santana, Mundo Paripé... y con la presencia junto a otro trovador (favor recordarme los nombres, que no los tendré claro hasta escuchar todos los audios) de un percusionista genial que mientras hacía una rítmica con las manos, hacía otras con la voz, así que a pesar de estar tocando sólo un cajón peruano, él completaba con vientos, sonidos acuáticos o guturales todo un paisaje rítmico. En realidad un tipo tremendo. También se presentó Yolo, quien ha sido alabado por todo el mundo durante 2012. Cuando comenzó a cantar pensé que era uno más y ni siquiera me gustó lo que estaba haciendo, que me pareció una burda imitación de Milton Nascimento. Pero luego el chico fue tomando su propia personalidad, con una fortísima influencia brasileña pero dentro del mundo del son y la trova; en plena cubanía. Me gustó mucho el trabajo de este muchacho.

Inti Santana y su Mundo Paripé










La nota de ese pequeño concierto la puso un vecino que gritó desde alguna ventana "¡caballero a ver si van terminando que se hace de nocheeeee!" Y el pobre Inti tuvo que responderle por el micrófono, para que se calmara. Todos soltamos la risa en ese momento.

La noche se definió en un parque muy cercano a La Jiribilla y cuyo nombre desconozco pero en el cual recuerdo haber compartido también en 2007. En ese parque estuvimos en aquella ocasión con Frank Delgado. Esta vez la nota fue encabezada por los Compañeros Poetas, Andrés Calzada que tocó lo suyo, al igual que Mandy y un tropero cubano nuevo cuyo nombre no recuerdo ahorita mismo. En varias canciones me tocó aderezar la guitarreada con el cuatro y coño, me pidieron La Vaca Mariposa... bueh, otra vez. La guitarreada estuvo muy buena y al igual que la noche anterior, la gente se fue retirando como en spray; poco a poco. Más o menos a esa hora me acordé de cierto sanguchito que tenía almacenado, como las ardillas... ¡y estaba muy bueno!







Los Feliú y Kelvin Padilla en la descarga del parque


Pero esa noche nos sorprendería un evento más. Sin saber de dónde, llegó Malena en su corcel de acero, a comunicarnos la buena nueva: que se había anunciado el proceso de PAZ en Colombia, y ahí sí que gritamos todos de felicidad al saber lo que se iba a producir entonces; un proceso de pacificación en el país suramericano que produce mayor cantidad de desplazados. La participación del gobierno cubano fue clave para que las partes llegaran a acuerdos mínimos, así que nuevamente GRACIAS, CUBA. Malena se había enterado ya casi a punto de dormir, así que la muy emocional, (Ya tenerán, ya tenerán... ¿qué es lo que tienen las mujeres de la Habana?) simplemente se puso un pantalón y ¡salió en moto con la parte de arriba de un conjunto de dormir! Menos mal que era de noche jajajaja. Malena se llevó a Richy en la moto dado que el dormía allá.

La noche cierra con Ángel La Fiera, Savignon, Carito, Angélica La Flaca, los Desarmables, Yeyo, Arielis y un servidor, comiendo pizzas de 7 pesos a una cuadra del Malecón, y luego yéndonos en máquina al Colina. ¿Al Colina o a otra parte? ¡qué se yo a estas alturas!...

Si aguantaron ésta, la historia continunará...



(*) Escuchar "El teléfono carpintero" de Las Ardillitas de Lalo Guerrero

21 septiembre 2012

CUBACRÓNICA IV - Colirios de Fresa y Chocolate...




LUNES 3 de septiembre; 9:30 A.M.

Me despierta la llamada de Carlos León, quien con su voz de trueno me dice ¿Por qué coño no apareces? Y yo medio dormido y completamente disfónico por los excesos de la noche anterior, trato de asimilar qué pasa... tras comprender que se trataba del Puro, le digo ¿cómo que no aparezco? y me suelta: "¡claro coño, que te toca cantrar hoy y no hay cómo localizarte!"...

¿WTF? tengo que cantar y estoy disfónico... "Pues ve a ver QUÉ COÑO HACES, pero tú cantas hoy, carajo". Regañado a primera hora nada más ni menos que por Carlos León. Lo que no se puede negar es que me regaña gente cojonuda.

Se suponía que estaba despierto pero, contrariamente a la costumbre, todavía no he abierto completamente los ojos. Está claro que me había acostado muy tarde (muy temprano, dirán otras lenguas menos delicadas) y que seguramente mis párpados estaban pesados como para abrirse; así que hago fuerzas... pero no. Tengo pegamento en ellos. Me dirijo al baño viendo por una rendija y lavo concienzudamente mi cara, con el objetivo de sacarme la inmundicia de los ojos y poder abrirlos como se debe. Pero el panorama es realmente horrible y, asustado, me hago un par de fotos para testimoniar el hecho. Tranquilos, tengo mis momentos escatológicos pero en esta ocasión les ahorro la imagen.

Conjuntivitis, se le llama. Me acordé de Glenda, la super médico, y de cómo en Caracas sabría exactamente qué hacer.

Ya había sentido alguna molestia que había atribuido al cambio de clima, al sudor, a algún roce con las manos sucias; al fin y al cabo en La Habana tengo más contacto con Bucanero, Planchao y Havana Club que con el agua del grifo. Incluso más que con los pomos de Ciego Montero. Pero esto ya era una guerra declarada por parte de los microbios cubanos contra un inmigrante. Primero la santanilla y ahora los "conjunticocos". Así no se puede caballero.

Me lavé lo mejor que pude y calculé que sólo con mucha suerte encontraría desayuno, dado que me levanté tarde. Apuro las cosas y llego a tiempo para el banquete. Esta vez debo asustar a las camareras, al señor del café y a todo el mundo, porque tenía los mismos ojos que el bebé de Rosemary*, pero más pequeños y asesinos. Tras el desayuno, en el que me encontré con Txema y Héctor Trujillo, salgo con mi pasito apurao pero no a verme con mi potranca que me tiene embarbascao, sino a buscar con urgencia una farmacia para comprar algún tipo de colirio. La ecuación va así:

La Habana + Bucanero + Ron x 2 semanas  = no voy a tomar antibióticos


Así que colirio pa' aguantar el trance.

Malena aplaude y Richy atento a la cámara

Ubiquémonos. Se suponía que yo me debía alojar en el hotel Colina; pero desde el 30 de agosto en la noche me habían enviado sin aviso ni protesto al hotel Vedado, en el que aún estaba alojado a pesar de que pregunté mil veces en la recepción por qué me tienen ahí y hasta cuando (favor recordar esto para la próxima crónica). El Vedado está en 29 y O, muy cerca de Cruz de Infanta. Los que no lo tengan muy claro, busquen La Habana en Googlemaps. La primera farmacia a la que me acerqué fue a la de 23 y C (creo), así que ya había caminado unas 14 cuadras. Allí pido un colirio y me informan que 2 pesos MN (una ganga), y me dispongo a entregárselos con felicidad absoluta. Pero no, resulta que a pesar de mi mirada diabólica y entrecerrada, requiero un récipe. ¿Cómo lo obtengo? le pregunto raudo a la señorita que me atendía, quien me da la dirección del médico allaaaaaá abajo, más o menos a 4 cuadras del hotel... pero más lejos... GRRR... En ese momento no se me ocurrió ni por asomo la posibilidad de sobornar a la compañera, acto que me sugirieron luego, que me hubiera resuelto la astilla pero que a la vez entra en conflicto con mis ideales.


Decido probar más cerca que en donde el médico: la farmacia del Habana Libre. Allí no había colirio pero sí unas pastillitas muy buenas para la garganta, según la dependiente. Luego comprobé que el caramelo refrescante funciona mejor.

Al final, apelé a un remedio que conozco bien, porque lo uso en Caracas cuando tengo algún problema de irritación ocular: agua con limón para desinfectar el área. Así que busqué un "nailito" de limones, un agua desinfectada (el señor Ciego Montero es mi testigo) y me hice una limonada sin azúcar que limpió rápidamente la superficie del ojo y mágicamente restituyó el color blanco al borde ocular.

En casa de Malena dormían todos, menos Richy, con quien me había encontrado previamente. Como no ibamos a despertar a la gente, nos fuimos a comer hamburguesas en 23 y G, con moneda nacional. 12 pesitos cada uno y listo, par de hamburguesitas con un juguito.




- - -

Es el día de la acreditación así que nos dirigimos a un lugar mítico: el espacio maravilloso de La Curvita, o sea, 23 y 12 que, tras haberse grabado en él varias escenas de la película Fresa y Chocolate, adoptó ese mismo nombre. Así llegamos a Fresa y Chocolate en donde volvimos a encontrar a la tropa ampliada. La acreditación marca el inicio formal del XVI Encuentro Tropero Cuba 2012 y en ese evento se hace entrega de identificadores, algunas claves para quienes no conocen la ciudad, franela oficial del encuentro, y por supuesto, para eso se instala un aparato burocrático que en esta ocasión estaba representado por Vani, Pablo y Lizett.

Como es natural, la secretaria de recepción (Vani) estaba conversando animadamente con otra tropera, una argentina de baja estatura pero altísimos kilates; ignorando olímpicamente la cola que se le hacía en la taquilla (Luis Martínez y yo)...

Taquilla de información:

- Buen día, compañera, yo vengo del municipio para un traslado, porque necesito un cuño (un sello) que me dijeron que se necesita y...

- ¡coño, Parra, ya vas a empezar!

- Compañera es que yo necesito hacer el traslado y me falta el cuñito

-pérate que no estoy pa eso ahora- (en Cuba, ahora es ahorita ya; y ahorita es dentro de un rato; estos cubanos están majaretas)

- Compañera no sea cuadrá, ya conseguí el cuño del CDR y de la brigada, ahora nada más me falta el cuño de la provincia...


Tras un buen rato de joda, logré el cuño. Ahora a la taquilla II, en donde más o menos con la misma tónica se desarrolló el diálogo, pero con Lizett, quien tenía bastante menos paciencia que la compañera del Buró I, pero al final logré sacarle una sonrisota. Pablo, encargado de la entrega de los enseres adicionales, decidió democráticamente el color de mi pulover (franela / remera / polo) y me tocó ADIVINEN... Rojo rojito. No sé de dónde sacó esa conclusión... bello mi pulovito.

Mientras tanto mi garganta estaba bastante maltratada (y no se ha recuperado del todo aún), y me tocaba cantar más tarde. Por su lado, afuera del local, en el jardincito del mismo, los Compañeros Poetas, Pablo y Diego, habían armado un mini concierto a dos guitarras, al que me incorporé con mi cuatro venezolano. La cosa sonaba genial y espero poder compartir ese audio pronto con ustedes. (Edwin ya me está enviando los archivos. En Colombia la amenaza del man de la moto es muy efectiva). De repente una voz solemne nos indica que, o entramos, o a patadas nos agarran... era Carlos León, poniendo orden a los fascinerosos saboteadores del evento principal. Así que entramos y muy juiciositos nos dispusimos a atender.




La primera actividad de La Poesía Encordada (así bautizó El Puro al evento, en el que se pretendía recordar a Noel Nicola) era la entrega de un libro a los troperos. Se les iba llamando ¿por orden? y cuando me toca, veo con emoción que se trata del Cancionero de Silvio Rodríguez y que ¡COÑO, ESTÁ AUTOGRAFIADO! A partir de ese momento, ya supe que lo que venía de encuentro iba a ser realmente fabuloso, porque si en el primer primerísimo día ya nos aturden con un autógrafo del Aprendiz; lo que vendrá después tiene que ser realmente fantástico. Una vez superada esa fase, yo tenía en mi poder los libros de 5 troperos aparte del mío y ya me iba preguntando cómo iba a ser la logística para llevarme todo ese material (gracias a Héctor Trujillo que dividió conmigo el peso).






La noche discurrió entre poesía en la voz sólida y vibrante de Carlos León, que aprovechaba para presentar a los asistentes. La trova en voz de Tony Ávila, la poesía desgarrada de Edwin Ciro y Carlos Andrés Cardona, describiendo las cruentas realidades sociales con las que convivimos allá en Colombia y aquí en Venezuela.

Edwin Ciro, Colombia
Carlos Andrés Cardona, Colombia

 También se presentaron los Compañeros Poetas, que luego nos regalarían a cada uno una bandera argentina, detallazo que a mí personalmente me encantó.

Pablo y Diego, los Compañeros Poetas

Luego me tocó el turno de hablar y cantar con el poquitico de garganta que me quedaba. Fue entonces cuando ocurrió lo inimaginable: "me vi enredado en otras cosas, Caballo Viejo, Pueblos Tristes, y La Vaca Mariposa se puso de moda"...



Eduardo Parra, Venezuela


Después de ese exquisito momento, recordamos a otra gran artista cubana ya desaparecida; la gigante Sara González, y otra vez Carlitos León tomó la palabra para declarar oficialmente al Fresa y Chocolate de 23 y 12 como SEDE VITALICIA DE LA TROPA CÓSMICA... Así que ya saben, tropero que se respete debe hacer su peregrinación a Fresa y Chocolate y orar El Necio cinco veces al día, inclinándose en dirección a La Habana. He dicho.

Luego claro vino el bembé, el sabor, la bailadera y el son... empezó nada más y nada menos que con Los Van Van, quienes nos mandaron a mover ¡Muévete, mueveteeeeee!  y de ahí en adelante sólo recuerdo que bailé un ratote con Carito, Andrea y las angélicas (La Flaca y la Mechis), es decir, con las colombianas, que como es natural, bailaban en mi idioma suramericano. Ocurre que sufro de una proverbial incapacidad para bailar al estilo cubano (asunto a correir si es que pretendo tener algún éxito con el baile y las cubanas). Nosotros aquí bailamos con la percusión, contando cuatro pasos (1,2,3,4) y arrancando en uno. Los cubanos escuchan el bajo y cuentan sólo tres pasos (1,2,3) arrancando su movimiento en el 3, tras una breve pausa que correspondería al segundo tiempo de baile. En fin, que en teoría me sale muy bien, pero bailar en ese orden me descuadra competamente y termino decepcionando a la dama.

¿Que cómo terminó esa noche? joder, no me acuerdo... pero créanme que esta historia...

Continuará...

20 septiembre 2012

CUBACRONICA III: Vampiros en La Habana - El Barbaram

Como ya dijo Txema (su memoria me ayuda a llenar las lagunas de la mía), estuvimos hasta las 6 en casa de Malena y bajamos a dormir en el Hotel Vedado.

A las 9 estábamos ya de nuevo en el restaurant para reponer energías y aguantar lo que prometía ser un domingo especialísimo de pre despacho tropero. Como he dicho antes, los desayunos son muy buenos y permiten aguantar todo el día sin mayores complicaciones. Esta vez la tropa ya tenía consistencia porque habiá llegado el piquete neogranadino, que al final resultaron ser 14. La joda del día ya la explicó Txema, con el susto que le pegué a Edwin Ciro y sobre todo a Carlos Cardona, que de vaina se lanza por la ventana. La que les apliqué fue un procedimiento policial de amedrentamiento que consiste en golpear fuertemente la puerta y gritarles que es la policía. Cuando les grité con todo el acento cachaco que pude "SALGAN JOEPUTAS, QUE ES EL DAS", a más de uno se le enfrió el guarapo y le debemos únicamente a una imprecisión que Cardona no se haya lanzado al vacío. Resulta que el DAS fue uno de los cuerpos represivos de la "justicia" colombiana, país en donde ser de izquierda es un riesgo en sí mismo. Como el DAS ya no existe, estos pobres pudieron entender que era una broma y los corazones volvieron a latir... ¡me reí como media hora junto a Ana, Txema, Ciro Alfonso, Edwin y Carlos!







 Superado el incidente, nos dirigimos una vez más al cuartel general: la casa de Malena. Esta vez la excursión, que contaba con varios de los colombianos, Ciro Biggi, Txema y etcétera, se fue diluyendo, hasta caer a gotero en donde nuestra queridísima Malena.

Esta vez la tertulia feu mucho más nutrida; la presencia de Colombia y Brasil, añadidos al paquete inicial, permitió establecer vínculos y comparaciones entre las diversas realidades de nuestros países; y constatar cómo lo que ocurre a nivel micro en los barrios de Caracas y la favela de Brasil se reproduce en versión gigante en Colombia y México, siempre tras el control del narcotráfico, y siempre con el mismo consumidor / observador / regulador. Es un mercado perfecto. Pero bueh... ese tema se extendió mucho pero había que ir al Pabellón Cuba a buscar yonosequé... me fui para allá en un arranque de inercia y solidaridad tropera (o pa no quedarme solo, no sé) y OH SORPRESA... cuando estoy en 23 y M junto a Oswaldo (La Joya) y Edwin Alfonso (El Abuelo) , volteo a la izquierda y veo a una mulata despampanante, y me digo entre el asombro y la certeza "¡coñoooo, pero si esa es Glendita!... la saludé y ella como que nos iba a pasar por alto, pero coño, eso de que te llamen por tu nombre suele funcionar. Le dije: "soy Parra" y entonces reacciono. Ahí la bauticé EX Glendita porque con ese tamañote no se puede ser ITA. Ella tenía que ir a nosequemás pero mucho más tarde, así que dejamos al Abuelo en el Pabellón, se nos incorporó Richy Ramos y ahora sí bien guates, subimos al Yara y en la pizzería de al lado nos comimos no una, sino dos pizzas...






Conversamos tanto que casi llegamos tarde a la cita de ese día: El Barbaram.

Se trata de un local maravilloso que se inspira en aquel animado "Vampiros en La Habana", y que está lleno por dentro de muñecos que imitan a la perfección a los originales de la película, sólo que estos son de tela y en tres dimensiones. Los vampiros habaneros cuelgan de las paredes en posturas medio imposibles, dado que están completamente ebrios, como corresponde a un vampiro que se respete, si está en el Barbaram.

Cuando entramos. TODA LA TROPAAAAA... allí nos esperaban los 30 rostros queridos que tanto extrañé: Mandy y Evianka, con el pelo corto que le luce muy bien; Lulú (mucho más delgada, pero igual de linda) y Stitch (con más canas jejeje); Nayda y Laurita; Nuris, Yoel, Manolito y Momo (que está más gordo coño) y su esposa; y un grupo de troperos no cubanos: Luis Martínez (Costa Rica), Denisse Santiesteban (Perú), ¡el piquete chileno po! (ojo escribí piquete, no paquete); Sandrita (Argentina), y que me perdonen si me salté a alguien...




Allí asistimos a la presentación de varios trovadores cubanos, entre los cuales recuerdo claramente a Inti Santana, quien sigue creyendo que es sólo un paripé. Yo veo que Inti lejos de ser un paripé, ha mejorado 500% de 2007 a hoy, tanto en soneo como en afinación; y además tiene unos temas muy buenos. También estaban presentes otros trovadores pero lamentablemente se me escapan los nombres porque EDWIN CIRO no me ha entregado mis audios Y SI NO ME ENVÍA LOS ARCHIVOS LE VOY A MANDAR AL MAN DE LA MOTO...







Abrazos, abrazos, saludos, y los pobres trovadores "¡Caballero déjennos tocaaar!" y nosotros seguíamos en el desorden y la cosa prometía extenderse durante horas... estuvimos como 40 minutos entre abrazo y abrazo, y qué ambiente de verdad el que se respiró en medio de tanto vampiro.










Salimos de ahí no sé ni cómo ni cuando, ebrios de ron, de bucanero, de abrazos, de cosmotropina y no sé qué más... y nos fuimos a casa de Mandy, mi hermano, en donde el piquete chileno nos demostró que en Chile también se hace salsa de la buena (me deben esos discos)... y allí se armó la vaca (la colecta) para comprar PLANCHAO, la vitamina que nos alimenta cuando se nos acaba el Vampisol. Entre los voluntarios para compañar a Yoel... no sé quien salió, pero no fui yo, que estaba ocupado en comprender el toque salsero mapuche, ¿cachai? y al rato regresó Yoel con el cargamento de Planchao: unos tetra brick que traen como 200 ml de ron cubano, la vaina más ingeniosa que he visto para vender ron.

En medio de la joda, aparece ahora Richy con un nuevo grupo de troperos, y ahí se nos juntaron La Fiera Angel Luis, con su inseparable amigo José Ángel; los bogotanos Carito Peña, Andrea Patricia, Andrés Calzada y el resto de los colombianos, a quienes ya habíamos visto más temprano. Ahí también se apareció un man que luego me acompañaría durante tooodo el viaje: Héctor Trujillo; tremendo parcero. En casa de Mandy conocí a Estela (hermana de Mandy) y Alejandro, una pareja lindísima y con quienes luego compartiría mucha conversación en el resto del encuentrto y sobre todo en la playa del campismo Pero eso es otra crónica.



La cosa es que de casa de Mandy me llevé un recuerdo imborrable: LA SANTANILLA.

LA SANTANILLA es el nombre que le dan a una especie de hormiga anaranjada y muy pequeña que pica como diablo... yo estaba tocando a saber cuál tema, convenientemente apoyado en un arbolito, cuando de pronto siento un ardor desde la axila hasta el codo izquierdo, por el lado interno del brazo... y la canción era laaaaaaaaarga la hijoep... así que había que aplicar la fórmula "ajo y agua": a joderse y  a aguantarse. Cuando por fin terminé la canción manifesté a viva voz mi descontento con el tratamiento que se le da a los extranjeros en los jardines locales. Pero Loreto llegó con la salvación, al colocarme un anestésico local que me ayudó muchísimo. Gracias Loreto, beso apretao.

La salida de allí fue en caravana de ebrios, y tomamos un bus como a las 3 de la mañana, que nos llevó hasta Vedado otra vez. Dejamos a Malena y Richy en su apñosento y seguimos camino al hotel Vedado. Peeero... como el que hace fotosíntesis soy yo, esta gente tenía hambre. Así que  para terminar un grupito muy pequeño, creo que éramos siete, terminamos en el cafetín del Habana Libre y mientras los organismos comunes restituían fuerzas, Carito Peña y yo nos quedamos sin comer porque, al cabo, no teníamos hambre. De ahí al hotel El Vedado, en donde parte del grupo final fue protagonista de LA TOMA DE LA PISCINA a las 5 de la mañana... con ropa y todo (creo que tenían ropa, o al menos eso me dijeron)... y de ahí los sacaron con apoyo policial (casi)...

Esta vez no amanecí en el Malecón; pero sí sé que lo pasé de maravilla por tercer día consecutivo, y no sospechaba todavía lo que venía en camino.

(Continuará)

19 septiembre 2012

CUBACRÓNICA II: Malena canta el tango.. y Liuba también

Me levanté muy rápidamente. La inquietud de estar en La Habana no me dejaba dormir y a pesar de que Vani nos mandó a hacer pipí y a dormir (muy a mi pesar, que me estaba gozando el malecón como se debe), estuve en vela un buen rato más.

La cosa es así: en la crónica anterior se me olvidó comentarles que no estaba alojado en el Colina sino en el Vedado, por una de esas cosas locas que pasan en La Habana... o en Caracas, o en Guayaquil... estoy seguro de que en todo el continente. Lo cierto es que me habían mandado con mi maleta al Hotel Vedado la noche del jueves y debido a esa causalidad, cuando regresé -sin sueño- al lobby del hotel, me encuentro con un trío (dos chicas y un muchacho) que cantaban los éxitos del bolero y el son cubano con mucha gracia y tino. Se trataba del trío Yaraguay. Evidentemente, había encontrado excusa para quedarme despierto por allí.

Como me había llevado la grabadora, con total impunidad me dediqué a registrar sus voces y el impecable trabajo en la guitarra que hacía el único hombre de la agrupación. Una vez que terminaron el set, me acerqué a ellos y les mostré lo recién grabado. Armado de audífonos, el joven parecía extasiado ante un sonido que él mismo había producido pocos minutos antes, y realmente no podía creer que sonara tan bien. Eso motivó a que me invitaran al área de la piscina para conversar con calma, en donde también se incorporó el sonidista, que cantaba también. Nos pusimos a conversar y en fin, a arreglar el mundo de la música, los estudios de grabación y poco a poco ellos iban descubriendo con estupor que si en Cuba hay filtros para lograr grabar en un estudio, en estos países también los hay, sólo que dirigidos desde el otro lado de la moneda. Como cargaba el cuatro, se mostraron interesados y entonces nos pusimos a tocar un tema archiconocido: Yolanda, de Pablo Milanés, en improvisación para 5 voces, guitarra y cuatro. Quedó muy bien pero está entre los archivos de la grabadora que se quedaron en la computadora de Edwin Ciro y que debo recuperar lo antes posible.

¿OYÓ EDWIN CIRO? Mire que si no le mando al man de la moto...

Agotado el set, me fui a dormir como a las 3 de la mañana.

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 Creo que es primero de septiembre...

Como les habia dicho, me levanté muy rápidamente; después de un opíparo desayuno (tanto los del Vedado como los del Colina son tremendos y alcanzan para pasar el resto del día haciendo fotosíntesis) me dirigí de nuevo al Nacional, a fin de revisar las respuestas a los correos enviados el día anterior, y al salir recordé que la casa de Malena estaba más arriba de Coppelia, en línea recta. También recordaba la entrada a su casa y la escalera de metal a un lado de la entrada. Esa fue la clave. Subí sin apuro, pero sin pausa, por la acera del Pabellón Cuba. Al llegar al Cine Yara supe que debía cambiar de acera porque la casa estaba por el lado opuesto, más arriba del Coppelia. Así que seguí por la acera del Habana Libre y llegué al Quijote. La venta de libros estaba cerrada, así que seguí sin parar hasta que topé de frente con la Avenida de los Presidentes. Me dije que iba bien, que debía estar cerca... y finalmente vi a mano izquierda el zaguán que termina en la inconfundible fachada de la casa de Malena. 



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La puerta siempre abierta, la reja de la entrada fácilmente franqueable, y yo confiado porque estoy en La Habana, me dirijo a la puerta, entonces lo veo: Richy Ramos en persona, haciendo no se qué con una laptop, y el saludo "¡Parra!"... y yo ya en habanero suelto ¡coñooooó, Richy, asere...! ¿cómo tu andas?" Y ya, salió Malena y vino el festival de abrazos. Allí estaba ya toda la familia a pesar de que Sandrita y su compañero (I Light) viven en otra casa, lo mismo que Carlitos (es un decir, el tipo mide como 1.80) y su novia Daniuska (le comentaba que se llama igual que mi hija mayor, sólo que en ruso); pero lo cierto es que de pronto había full house. Serían como las 11 y nos pusimos a conversar con un gusto que no se pueden imaginar, acerca del mundo, de las elecciones venezolanas, el censo en Cuba, la violencia en Guatemala y Caracas, la paz de La Habana, el malecón y la falta que le hace a uno esta ciudad que arranca el alma...

De pronto dice Malena, ya vamos a almorzar... y yo -que estaba presto a la fotosíntesis- no me había percatado ni de la hora ni de que el resto de los humanos no hace fotosíntesis. En estas circunstancias, me pareció que lo prudente era aportar algo al banquete, porque además negarle algo a Malena es punto menos que imposible. Cuando a uno se le acercan con tanto amor y te ofrecen con tanta alegría, y la ves en los ojos de la gente, negarse es ridículo. Así que me fui con Richy a comprar aguacates y un nailito de limones para hacer una limonada que me quedó mas o menos... bueno, a mí me gustó.

Tras ese almuerzo, no sé qué tenía que buscar en la habitación, así que bajé hasta 29 y O (Hotel El Vedado) y nos encontramos en el lobby al Txema, quien estaba tratando de verificar su propia existencia. De acuerdo con el hotel, Txema era etéreo, inexistente, y la humanidad del mexicano se empeñaba en plantear lo opuesto: ¡el Txema existe!. Total que para resumir, dejamos su maleta en mi habitación y lo secuestramos, y nuevamente se armó la tertulia en casa de Malena.









Pero aún faltaba el plato fuerte de la noche: el concierto de Liuba María Hevia. Resulta que esa noche Liuba presentaba su más reciente producción, una compilación de tangos que, sin duda alguna, esa mujer canta magistralmente. Nos fuimos al teatro Mella, una estructura hermosísima, con un diseño interno que te hace pensar en el mar, y como muchas veces me ha dicho Glenda "en donde todo se oye porque cuando los diseñaron no había equipos de sonido".










El concierto tuvo música, coreografía y drama. Actores y actrices recreaban el malevo y las calles del arrabal bonaerense; y sólo el caoba profundo en el rostro de una de ellas te recordaba que ¡ojo! estás en pleno trópico. Liuba cantó todos los clásicos del tango, comenzando y terminando con Volver, pero también Caserón de Tejas, Sus ojos se cerraron, El último café, Malena (que canta el tango como ninguna), Vuelvo al sur... una cosa espeluznante y maravillosa a la vez. Presentó a sus amigos, quienes la acompañaron en algunos temas, así como a la guitarrista Rosa Matos que nos deleitó con un tema clásico, y cuando cantaron la Balada para un Loco, de Piazzola, ya yo estaba rendido. Luego sale Broselianda y la acompaña con Los Mareados, y tras hacer una verdadera escena de drama a partir del tema, se queda abrazada, de rodillas, en posición de ruego, contra Liuba. El público en delirio. Y yo también. Al final la condenada le estampó un beso en la boca a Liuba que fue envidia de muchos, y seguro que de muchas también.









Salimos de ahí, eléctricos, no sin antes comprar el disco recién salido del horno, para buscar otro asunto, más terrenal, que también sale del horno: PIZZA....

Y entonces caminamos por El Vedado buscando unas buenas pizzas que, como además son en moneda nacional, nos resultaban una opción maravillosa. Las encontramos y ahí estaba, sin hacer ninguna bulla, el Pepe Ordás. Yo me puse a hacer canciones venezolanas para poner un ambiente en la cosa y ya una vez que llegaron las pizzas, estábamos armados de una bucanero por cabeza, con lo que la movida estaba completa.

Cuando por fin bajamos al hotel, Txema seguía perdido en el éter, así que le tocó dormir en mi habitación, que por esas cosas del destino, en vez de ser individual, tenía dos camas. La suerte nos ha acompañado en La Habana durante todo el viaje... ya verán.

(Continuará...)

 + ANEXAMOS EL ENLACE AL AUDIO DEL CONCIERTO.

https://rapidshare.com/files/3927226213/LiubaenelMella01sep2012.zip


+ +  ACTUALIZACIÓN
AUDIO DEL TEMA YOLANDA POR EL TRÍO YAGUARAY Y EDUARDO PARRA:

http://soundcloud.com/eduardo-parra-ist-riz/yolanda-tr-o-yaguaray-y

16 septiembre 2012

CUBACRÓNICA: Lo que voy asimilando...


Tuve el privilegio de ser el primer tropero no cubano en llegar a La Habana, porque me quería coger la ciudad para mí y llegué desde el jueves 30. Apenas sentí el extrañado clima húmedo de la ciudad me sentí de nuevo en casa.

Es impresionante cómo las ciudades se van haciendo tuyas en la medida en que las recorres y conoces. A veces olvidas una puerta, la dirección de la panadería aquella... pero el aroma de la ciudad sigue allí, y ya no es nuevo; ahora evoca rostros, recuerdos, abrazos, manos, miradas, y a mí me escarba la ansiedad, porque apenas estoy llegando y debo esperar a mañana para encontrarme con alguno de esos rostros largamente amados y extrañados. Pero para consolarme pedí una Bucanero y su sabor me devolvió un poco de las tardes y noches de 2007.

A dormir... mañana será otro día.

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 Estamos a 31... primero me voy al Hotel Nacional a enviar los correos que preparé en la noche anterior... y cuando salgo de ahí me tiro a la calle a caminar, la vuelta de reconocimiento me revela en menos de media hora que La Habana ha cambiado, y mucho. Los cambios que favorecen la aparición de comercios de cuentapropistas hacen que la ciudad sea un poco menos ortodoxa y mientras en 2007 tardé 5 días en encontrar una venta de verduras, esta vez consigo al poco rato a un señor que vende yogurt en su casa. Sigo caminando con la intención de gastar esas ansias de volver a ver las calles del Vedado, tocar el piso del parque Lennon, y al rato me veo obligado a comprar un pomo de agua. Ciego Montero me acompaña de ahí en lo sucesivo, en la mano izquierda. Llego paso a paso hasta la Coppelia, en 23 y L. Constato que han desaparecido los "camellos" y que éstos han sido sustituidos por una flota de guaguas grandes, con un fuelle en medio, en el que la gente se apretuja exactamente igual que en el Metro de Caracas, sólo que es transporte superficial. Curiosamente las guaguas llevan el familiar nombre de Metro Bus.


Cansado de la brega, después de más de 7 horas vagando la calle, regreso al hotel para asearme un poco... y me encuentro en el lobby a Vani, Pablo, Fernando (Yeyo) y a una señorita que luego averiguaría se llama Arelis y que es la novia de Yeyo. Una de las chicas más dulces de la tropa cubana, aunque en cuanto a dulzura está competida la cosa. Por supuesto, a partir de ahí ya no era Eduardo en La Habana, sino unos troperos reabrazados, y como ya se me había pegado el acento, entramos a un restaurant - bar en moneda nacional. Allí nos tomamos unos mojitos, unos jugos... qué se yo... ESTABA EN LA HABANA... y por tanto, este negocio tenía que terminar en el archiconocido Malecón. Ahí armamos la rumba venecubana, con cuatro, capachos y voces binacionales... a las 11 se decreta la retirada porque los compañeros cubanos tienen gran cantidad de cosas por hacer, y cada quien a su cubil...




(Continuará)...
 
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