26 febrero 2009

A 20 años del Sacudón

27 de febrero.

Me levanté como cada mañana, a las 6 en punto. Como de costumbre, mi padre me llevaba al liceo, en Los Naranjos, porque le quedaba en el camino a Caracas. Llegué tempranísimo con la intención de entrar a clase, pero pronto los muchachos del 8vo "B", en ese lejano 1989, nos enteramos
de que había protestas en la autopista y que no habría clases.



La explicación de la falta de clases estaba apenas a un kilómetro en dirección a Caracas. Una protesta popular había comenzado a las 5 de la mañana en el terminal de pasajeros de Guarenas, por el alza del precio del pasaje, que pasó de 2 bolívares a más del doble. No recuerdo el monto exacto, pero estaba autorizado un aumento del 30% para el pasaje, y del 100% para la gasolina. Obviamente, los transportistas salieron a trabajar con una tarifa mayor, para cubrir los costos de gasolina. Querían cobrar 6 bolívares. Como la gente va y regresa, se pasaba de pagar 4 bolívares diarios en pasaje, a 12.

Claro, las causas profundas del problema sí estaban en Caracas. Para ser específicos, en el palacio de gobierno, en Miraflores. Resultaba que dos semanas antes, el recién elegido presidente Carlos Andrés Pérez, decidió "ajustar" la economía siguiendo las instrucciones del Fondo Monetario Internacional. Una de las medidas liberaba el precio de los alimentos.



El caso es que a las 5:30, en Guarenas, los usuarios, trabajadores pobres, que no sabían muy bien cómo iban a comprar la comida con los nuevos precios de casi todo, comprobaron con horror que con sus salarios no alcanzaba para ir y venir de Caracas todos los días. Habría que pagar para trabajar, así que no restaba para ellos posibilidad alguna de comprar comida.

Ese fue el detonante de la protesta, y ya antes de las 6 de la mañana la Avenida Intercomunal Guarenas - Guatire estaba trancada con la protesta de la gente que, indignada, comenzó a quemar cauchos en plena avenida, paralizando el tráfico hacia la capital del país, que está a menos de 40 km. En esa época era la única vía de paso hacia Caracas para todo el oriente del país era esa avenida, con excepción de algunas carreteras muy pequeñas que no podían soportar la avalancha de carros que a esa hora se mueve.

A las ocho de la mañana anunciaron el cierre del liceo por seguridad, así que una compañera y yo (¿qué será de la vida de esa muchacha?) que vivíamos en Guatire, decidimos regresar a casa. Como no había celulares, no había a quien llamar, ni desde dónde llamar, así que salimos a la intercomunal, que estaba increíblemente vacía, a una hora en que el tráfico apretaba bastante.
Tras esperar un rato, decidimos irnos a pie.

La intercomunal de entonces era muy distinta a la de hoy. Entre Los Naranjos y la entrada de Guatire no había otra cosa que monte. No existían Ciudad Casarapa, Nueva Casarapa, Buenaventura, Vista Place, Pall, Farmatodo, C.C. Oasis, Luna Park, Makro, los hoteles Camelot y Las Cabañas, el C.C. La Parada, el distribuidor de mercados Unicasa, Ford, General Motors... en dos platos, el corredor de 6 kilómetros entre Los Naranjos y Guatire sólo contenía un par de empresas.



Iniciamos la marcha con la esperanza de que apareciese alguna unidad de transporte público hacia nuestra zona de residencia: obviamente no teníamos idea de lo que ocurría en el resto del país, y ni siquiera de lo que ocurría en Guarenas, apenas a un kilómetro de nosotros.

Hicimos como dos horas hasta Guatire y a mí aún me faltaba llegar a La Rosa, pero conseguí llamar a mi mamá, que tenía carro, desde la casa de un amigo, y en cosa de media hora me fue a buscar.

Luego me enteraría de lo que realmente ocurría. La desesperación del pueblo frente al abuso de la clase gobernante había desbordado cualquier predicción, y las imágenes de lo ocurrido en Guarenas hicieron que Caracas cobrase conciencia de lo que podía lograr un pueblo enardecido.



Las protestas dieron lugar al saqueo generalizado de comercios, y el gobierno respondió primero con las fuerzas policiales, y pronto, sacando el ejército a la calle. Recuerden el nombre Ítalo del Valle Alliegro. Ese fue el Ministro de la Defensa que envió soldados de los llanos a masacrar al pueblo en Caracas; a los de Caracas los envió a los Andes; a los de allí, los envió a Oriente, y así, pare evitar la identificación natural entre gentes de un mismo pueblo.

La masacre fue espantosa. Se podía ver a la gente corriendo de un lado a otro con alimentos, enseres, algunos con costillares de res al hombro. Y detrás, la policía, la Guardia Nacional y el Ejército, disparando. ¿Si alguien roba comida y después da la vida qué hacer?...

La Guardia Nacional, en Guarenas y en Guatire, lo mismo que en Caracas, según supe después, entendió el mensaje y decidió colaborar con los saqueos, minimizando los daños. Abrían a tiros las santamarías, y organizaban colas para que la gente saqueara con tranquilidad, pero el ejército arrasaba los barrios de Caracas dejando una estela de muerte tras de sí. Los bloques del 23 de enero mostraron durante años los orificios causados por las balas de FAL, testimonio de la dureza con que se atacó al pueblo llano.

A mi grupo familiar y algunos amigos nos tocó el martes 28, salir hacia Caucagua, pueblo de Miranda que se mantenía en paz, a hacer el mercado que se suponía que íbamos a hacer el 27 en la tarde.

Al cabo de 4 días de saqueo y masacre, de enfrentamiento y represión, suspensión de garantías constitucionales (las que quedaban, porque las económicas estuvieron suspendidas desde 1961); después del toque de queda, el saldo oficial era de 300 muertes y mil heridos.



Nada más falso; la cantidad de cadáveres que ingresó a las fosas comunes conocidas como La Peste es tan grande que hoy, 20 años después, aún no se sabe cuántos son... se habla de miles. Como las imágenes hablan más que este testamento, les he ido poniendo fotos, y ahora les envío los enlaces a este documental: "Venezuela, 27 de febrero de 1989: de la concertación al desconcierto" , hecho por Liliane Blaser, y su equipo en Cotrain.

http://www.youtube.com/watch?v=vg7mvx3IYRw&feature=related

http://www.youtube.com/watch?v=tziyHeOUaeY&feature=related

http://www.youtube.com/watch?v=v3TjO17jDKo&feature=related

http://www.youtube.com/watch?v=kUsgGHUguCg&feature=related

http://www.youtube.com/watch?v=Lc8JpbxiGCs&feature=related

2 comentarios:

TATHY dijo...

Hola Edu, yo me encontraba en al UCV, con un panorama algo parecido... recuerdo que salimos de ahí (manolo y yo) caminando, lo que tengo borroso es a donde llegamos, o si nos quedamos de 27 a 28 dentro de la Facultad... Todo fué tan abrumador

Rodolfo dijo...

Pues el testamento está muy bien escrito. Solo un detalle viejito. Las garantías económicas no estaban suspendidas. Porque justamente una de las medidas del paquetazo fue la reanudación de las garantías económicas.Así que cuando ocurrió el 27 F las garantías económicas ya habían sido reanudadas como parte del noveno plan de la nación.

Yo estaba en casa de mis viejos.No recuerdo bien si llegué a ir al liceo o no pero me recuerdo desde mi casa viendo como la gente pasaba con electrodomésticos del Super volumen del centro comercial Anauco y Carne y otrs bienes del Central Madeirense que había por allí entonces. También recuerdo como parte de la comunidad trato de asaltar al chino Julio que siempre nos había vendido comida y que le fiaba a un gentio.Afortunadamente también pasó que gente del edifcio lo defendió.

Saludos.

 
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