Murió. Por fin.

Es una lástima que haya muerto, que se haya ido de esta vida sin recibir su castigo, que haya logrado vivir 91 años sin que la justicia humana lo detuviese. Sin embargo, Chile está feliz, y me solidarizo con los exiliados, los oprimidos, los muertos, los desaparecidos, los olvidados y los que nunca olvidaremos.
Pinochet junto a Allende, 15 días antes del golpe

Un abrazo de Venezuela a Chile.

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